FUERZA ORGANICA

El inagotable talento para crear objetos de la vida cotidiana, considerando nuevas tecnologías, materiales y procesos de última generación, es parte de la esencia que define el trabajo de Ross Lovegrove. La otra parte, es la capacidad que tiene de comunicar con gran sensibilidad estética esa evidente pasión por la tecnología, por las formas orgánicas y ergonómicas y por una postura de respeto hacia el medio ambiente. 0

Una aparente imagen quijotesca envuelve al creador del Reino Unido, Ross Lovegrove. Su gran estatura y contextura delgada impactan junto con su mirada profunda y cálida que resalta en compañía de su barba refinada y blanca. Sus ideas son sencillas y agudas y están desprovistas de cualquier expresión de ego personal. Conversar con alguien como él, es como tener el privilegio de hablar con un viajero que viene del futuro. En 2005 la revista Times y CNN lo premiaron con el “World Technology Award” por su aporte e innovación a través de sus creaciones. Sus reconocimientos internacionales han sido numerosos al igual que sus exhibiciones en museos de arte contemporáneo como el Pompidou de París, el Museo del Diseño en Londres y el MOMA y Guggenheim de Nueva York, que lo han posicionando como uno de los creadores contemporáneos más influyentes de las últimas décadas. En su experiencia profesional ha tenido el privilegio de trabajar con figuras destacadas de la arquitectura y el diseño como Jean Nouvel, Philip Stark y Giulio Cappellini. Su trabajo ha brillado con marcas como Apple, Sony, Kartell, Knoll, Vitra, Tag Heuer, Herman Miller y Moroso, entre un centenar más. Lovegrove ha diseñado todo lo imaginable desde automóviles y proyectos de interiorismo de aerolíneas japonesas hasta productos como el Walkman, muebles, zapatos, lámparas, vajillas y cubiertos. Axxis lo entrevistó en exclusiva y compartió con uno de los maestros del diseño internacional que vive su profesión con sangre de artista, espíritu de científico alquimista y alma de Quijote.

En varias entrevistas que le han realizado, usted se describe a sí mismo como un “Evolutionary Biologist” más que cómo un diseñador. ¿Cuénteme por qué?

Es más una cuestión de provocación. Encuentro difícil responder esa pregunta porque existen muchas clases de diseñadores y formas de ser diseñador. Para otras profesiones es más fácil responder porque un arquitecto es un arquitecto en cualquier parte y un dentista es un dentista en todo el mundo, pero en nuestro caso el tema es más ambiguo. De manera que es mejor confundir a la gente (responde entre risas). Pero bueno me dedico un poco a ambas palabras, a la evolución y a la biología aplicada al diseño.

Entiendo que entre sus preferencias de lectura disfruta más las revistas científicas por encima de otras opciones. ¿Cómo aplica estos nuevos conocimientos a su trabajo en diseño?

Realmente me gusta leer más la revista Newsweek y estar informado que pasa en todo el mundo. En cuanto a mis lecturas, creo que lo que interesa es que no me gusta ser superficial en mi trabajo y mi objetivo es seguir descubriendo posibilidades a través del diseño.

Según esto, en pocas palabras, ¿Cómo definir o caracterizar su trabajo en diseño?

Pienso que con la sigla ADN, que traduce “Arte, Diseño y Naturaleza”. Creo que los objetos traen consigo combinaciones de diferentes elementos, materiales y tecnologías presentes y futuras. El tema del arte tiene que ver más con el espíritu emocional que tiene nuestro trabajo y que les habla a las personas en su propio lenguaje. La naturaleza tiene que ver con un diálogo con el entorno y en el uso responsable de recursos.

¿Qué tipo de atmósfera espera crear en sus proyectos de diseño de interiores?

Me gusta pensar que es como volver al espacio de un cavernícola (responde de nuevo entre risas).

¿Cuáles han sido las principales influencias que ha tenido a lo largo de su carrera?

Disfruto mucho el arte porque es inesperado y estimulante. Y de este mundo disfruto sobretodo el arte en tres dimensiones como el trabajo en escultura de Anish Kapoor o la profundidad de Henry Moore. En mi opinión, la escultura es en esencia excitante y estimula para mi mente. Y me interesa mucho más que el diseño comercial de otros autores. Otra cosa que llama mi atención son los objetos primitivos que son una interesante fuente de creación.

Acorde a su punto de vista, ¿Cuál considera usted que son los elementos claves que debe tener un diseño para que sea exitoso?

Primero tiene que ver con un tema de relevancia. Que el producto esté pensado con inteligencia si es industrial. Vivimos en un mundo que pide más recursos, más gasto energético, más polución y todo es más y más. Luego creo que los productos tienen que ir en otra vía, en ser más económicos, en gastar menos materiales y en su capacidad de añadir valor. Creo que el tema debe ir más en la sensualidad de la forma y en crear experiencias con las personas. Y además la gente está dispuesta a pagar por eso.

Pasando a otro tema ¿Qué piensa del trabajo en diseño y arquitectura de América Latina? Y ¿Qué consejos les daría a los nuevos creadores de nuestro continente?

Creo que América Latina está enfrentando un buen futuro económico a nivel mundial y su gente es cada vez más internacional. En Arquitectura tiene historias que contar y en diseño siento que tiene un camino que debe seguir creciendo hasta encontrar una esencia que los defina. Una esencia diferente a lo que pasa de alguna manera en Italia o en Japón. Me fascina la idea de pensar todo lo que va a pasar en este continente con la evolución de su diseño. En cuanto al mensaje a los nuevos creadores: sigan adelante, entiendan que los hace únicos, profundicen sus conocimientos y observen que afecta a su sociedad. El foco es diseñar lo que la gente necesita. Esta es una fantástica profesión en la que todo se puede crear y reinventar. Creo que al final es un tema de ser optimistas y relevantes.