Vestir una silla, tendencia de diseño

Las capas en el mobiliario son cada vez más usuales y los estudios de diseño optan por ofrecer nuevas formas y modelos que no solo invitan a la comodidad, sino que evocan la esencia de la sastrería.  0

Sillas que tienen un tratamiento como el que el sastre le da a sus telas para confeccionar una prenda es lo que los jóvenes diseñadores están haciendo con algunas piezas de su mobiliario.

La silla Revés, creada por el estudio español Muka Design Lab, es una pieza que envuelve, abraza e invita a apreciarla y usarla. Con solo cambiar la posición de su capota -que está en el respaldar de la silla- se puede variar su uso. Con la capota arriba la persona se encuentra en un estado de privacidad ideal para leer o descansar; con su capota abajo, que además le da un aspecto de abrigo, se presta para conversar.

Con una estructura de madera y tapizada en dos textiles de dos tonos, que diferencian su superficie interior de la exterior, la silla se vuelve muy agradable para la vista y el tacto. Su diseño está hecho con una madera de haya tradicional de la región ibérica y sin metales pesados, pero con materiales ecológicos. Esta pieza fue presentada en la Feria Hábitat de Valencia en la sección dedicada a los jóvenes talentos.

La silla Pages (Hojas), diseñada por Noriko Hashida, tiene una superficie de apoyo como si se tratara de las hojas de un libro que se pueden pasar. Estas capas, que forman el original modelo, tienen la función de ajustar el acolchado y la altura al gusto de quien se vaya a sentar. Sus capas en tela son de diferentes tonos, que combinan muy bien y ayudan a armonizar la pieza completa conformando un prototipo que se sale de lo convencional.

El diseñador Rodrigo Almeida le dio vida a las sillas Kawakubo y Wave Sofa, hechas en madera y acero,  cubiertas con cuero, plástico y telas. Es un ejemplo perfecto de lo que se podría llamar una silla vestida.

Por su parte, el reconocido diseñador japonés Nendo recibió el encargo de la firma de moda vanguardista Issey Miyake de reutilizar grandes rollos de papel que iban a ser desperdiciados para crear algo útil con ellos. Su creación: la silla Cabbage, un proceso en el que el diseñador fue deshojando el papel hasta lograr su forma.

Algunas firmas colombianas, como Manyobra, también se han atrevido a hacer sus propios muebles cubriéndolos con telas que se pueden quitar como una prenda de vestir. Uno de estos diseños es su silla Piemonte, que la envuelve una tela escocesa como un abrigo y que al quitarla queda convertida en una sencilla silla de madera como si se tratara de un objeto diferente.

Una tendencia que por sus características permite que sus diseños adquieran un valor agregado al de una simple silla.

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