5 espacios para despertar los sentidos

Texturas, volúmenes, diferentes temperaturas y colores hacen de estos espacios una constante estimulación para los sentidos. AXXIS elige cinco ambientes de la edición de aniversario 2018, que se caracterizan por su riqueza y diversidad de elementos. 0

Ubicada en Bogotá, en un edificio de patrimonio histórico –construido en 1939–, esta alcoba mantiene el interiorismo realizado por el arquitecto y diseñador textil Jorge Lizarazo en el resto de áreas, donde el color y los textiles de su firma Hechizoo son los protagonistas.

Aquí diversos elementos forman una propuesta cálida, pensada para ser disfrutada con el tacto gracias a las texturas de los tejidos empleados. Su mobiliario se compone por una banca de madera; una mesa de noche de corte clásico, que era de la abuela del propietario; y dos lámparas americanas de los años sesenta. Sobresale la obra detrás del cabecero de la cama, un biombo sirio tallado en madera de tres cuerpos que gracias a su trabajo de iluminación da la sensación de continuidad, de mirar a un espacio existente e inexistente a la vez.

El lugar de emplazamiento de esta vivienda, diseñada por la firma De la Carrera Cavanzo, es el alto de los Migueles, a escasos minutos del centro de Villa de Leyva y desde donde se aprecia un paisaje de características desérticas.

Su sala se construye alrededor de una gran chimenea de piedra, material también utilizado en los muros que amarran el exterior de la casa. Su mobiliario –labor a cargo de la arquitecta Camila Gaviria– está compuesto por piezas cuya estética no pretende competir con la de la arquitectura, sino, por el contrario, alinearse con su imagen, haciendo oda de una vida bucólica. Todo este ambiente, que se relaciona de manera directa con la cocina, está protegido por una alta e imponente cubierta a dos aguas, donde el trabajo con la madera es destacado.

Personal y sofisticada, la cocina de este apartamento combina la utilidad práctica de un espacio de trabajo con el sentido estético de un estar cálido y acogedor, comunicado con una terraza a la que se accede mediante una puerta deslizante.

El estudio de arquitectura Vieira y Rodríguez, junto con la decoradora Loredana Sangiovanni, mezcló el carácter industrial de la cocina con la calidez artesanal de una mesa de trabajo. Los responsables del proyecto ubican este banco de carpintería –hallado en Boyacá– bajo dos lámparas colgantes para convertirlo en el centro de la actividad culinaria, y en la pieza que separa este ambiente del comedor, compuesto por una mesa creada por el arquitecto estadounidense de origen finlandés Eero Saarinen y las clásicas sillas Madeleine.

Aunque es pequeña, la cocina se equipa a lo grande, con ollas de hierro fundido esmaltado Le Creuset, que incluyen un tajine para preparaciones al estilo árabe. Sabores étnicos que armonizan con el tapete tipo kilim, la colección de especias y condimentos dispuestas en los anaqueles incrustados en la pared, e incluso el bonsái japonés.

Esta casa, en las afueras de Bogotá, tiene varias particularidades que la hacen única y muy original. Por una parte, se ha hecho con el tiempo y se ha transformado a medida que pasa de generación en generación. Por otra, es un proyecto que no puede adjudicársele a un solo arquitecto, de hecho, sus propietarios aseguran que la han construido los maestros de los alrededores.

Entre sus características más llamativas están la transparencia y luminosidad que comparten las diferentes áreas, que a su vez se relacionan con los jardines exteriores a través de grandes ventanales. El salón principal es un espacio diáfano, donde el piso de concreto pulido y los muros blancos crean el ambiente perfecto para las obras de arte y el mobiliario, fiel a la paleta neutra de la propuesta.

La elección de piezas clásicas como la lámpara Pipistrello, de Gae Aulenti para Martinelli Luce; la lámpara de techo de Verner Panton; la mesa auxiliar de Frank Lloyd Wright para Cassina; la mesa de centro de Piero Lissoni, y el sofá y los sillones italianos, evidencian la pasión de los anfitriones por el diseño y la estética. Los tonos de los tapizados, que abarcan diferentes gamas de grises, crean un diálogo armónico con el tapete persa, donde predominan acentos rojos y azules.

El dueño de este apartamento asegura que no existe un concepto específico en la propuesta decorativa. “En realidad es una colección de muebles, objetos, obras de arte y piezas de diseño que he acumulado con el tiempo y que he traído de los lugares donde he vivido”, explica el empresario bogotano, quien por su trabajo residió en Londres, Nueva York y Los Ángeles, entre otros.

La sala es un espacio concebido para compartir con amigos, leer un libro o simplemente descansar. En la paleta predominan los colores neutros, que crean un ambiente distendido. El piso de microcemento pulido aporta una base idónea para que sobresalgan elementos como la mesa de centro –que en otra época fue para masajes–, los sofás de lona cruda, diseñados por un amigo suyo de Nueva York, y los pufs de cuero, de la diseñadora surcoreana Christina Kim, para su firma Dosa.

“Tiendo a gravitar hacia las fibras naturales, la madera y el cuero”, añade el propietario, fanático del arte y el diseño, como se evidencia en íconos como la silla Eames, la mesa auxiliar de cartón corrugado de Frank Gehry o la mesita naranja, del brasilero Jader Almeida. En el fondo, enmarca el conjunto una biblioteca diseñada por el bogotano Guillermo Arias.

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