Ando en Nueva York

El primer edificio residencial hecho en la Gran Manzana por el arquitecto Tadao Ando está compuesto por siete lujosos apartamentos que resumen la obra del japonés.

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El 2017 fue un año especial para el arquitecto japonés Tadao Ando –ganador del Premio Pritzker en 1995–, ya que vio cumplido su sueño de crear un edificio de apartamentos en el exclusivo sector de Nolita, en Nueva York. Después de varios años de diseño y construcción, la estructura principal fue concluida bajo las estrictas especificaciones de Ando.

El edificio, bautizado 152 Elizabeth, se encuentra a pocos pasos de los museos y restaurantes del bajo Manhattan. Detrás de esta iniciativa está la firma Sumaida + Khurana, famosa por sus propuestas de lujo, pero también por confiar en la visión de los arquitectos con los que trabaja.

La visión de Ando para este proyecto resume su planteamiento arquitectónico: la utilización del concreto fraguado in situ, metal ensamblado y pulido a mano, y vidrio templado como material central en la expresión del minimalismo que lo ha hecho famoso. Las transparencias de los múltiples ventanales, además del manejo cauteloso de las diferentes vistas a los rascacielos vecinos, le confieren a este diseño un lugar especial en el centro de Nueva York. Con solo siete apartamentos en el mercado, se ha vuelto uno de los edificios más codiciados por los conocedores de la arquitectura contemporánea.

El estilo de Ando contrasta con las estructuras que rodean el 152 Elizabeth, pues Nolita es uno de los barrios más exclusivos de Manhattan, y su arquitectura lo evidencia. Los ornamentos en las fachadas de ladrillo definen el carácter del barrio, en oposición con esta “caja de vidrio”. Por eso, en una entrevista reciente, el arquitecto dijo que su intención fue hacer una obra muy silenciosa, una que solo un japonés podría diseñar: “Voy a utilizar materiales que representan al siglo XX –hierro, concreto y vidrio–. Un edificio muy silencioso, pero también una joya para Nueva York. Eso es lo que quiero crear”. Y en efecto lo logró.

Para el equipo alrededor del proyecto, el reto fue balancear la arquitectura minimalista de Ando con materiales y acabados de lujo. Los pisos de roble danés de la compañía Dinesen son una pieza central de las residencias, y las ventanas de piso a techo permiten el ingreso de una gran cantidad de luz natural para iluminar cada espacio. Las cocinas están equipadas con gabinetes a la medida, electrodomésticos de la marca Gaggenau, una isla con tapa deslizable diseñada por la firma Minimal, con base en Milán, y mesones de mármol. Los baños principales están revestidos de mármol.

En palabras de Gabellini: “Al diseñar los interiores queríamos crear un espacio que reflejara la sensibilidad de Tadao Ando y que hablara de la vitalidad de Nueva York. Cada residencia tiene los detalles de una casa privada”. Esta propuesta fue concebida como un oasis de tranquilidad en el centro de Manhattan. La fachada de vidrio y el aislamiento acústico especial garantizan un ambiente sereno en el centro de este vibrante vecindario.

Para Ando ese es el gran acierto de su proyecto: poder vivir en una ciudad tan acelerada y emocionante como Nueva York, y encontrar un santuario, un lugar de silencio en pleno corazón de la metrópoli. Por eso Alexandra Munroe, curadora del Museo Guggenheim, se refiere al japonés como “un artista que trabaja con la arquitectura”.

Elementos como el agua y la luz son para Ando entes vivientes que se conectan con el espíritu humano y dejan una huella en su corazón. Pensando así, 152 Elizabeth está predestinado a ser un hito, no solo por su arquitectura, sino también por su carácter histórico, al ser el primero de este arquitecto en la Gran Manzana.

//revistaaxxis.com.co

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