Arquitectura holandesa, invitada de honor

La Feria del Libro de Bogotá será el escenario donde la firma de arquitectura MVRDV, fundada en Róterdam, realice su primer proyecto en el país. Para conocer más a fondo su propuesta, AXXIS visitó en los Países Bajos dos de sus proyectos más emblemáticos.

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Una biblioteca de vidrio con forma de pirámide o un imponente market hall –denominación empleada en Inglaterra para un espacio cubierto, tradicionalmente utilizado como plaza de mercado– son algunos de los proyectos que han dado renombre a la firma de arquitectura MVRDV, fundada en Róterdam, Holanda, en 1993, por los arquitectos Winy Maas, Jacob van Rijs y Nathalie de Vries –las iniciales de sus apellidos dan el nombre a la empresa–.

A la fecha, han desarrollado proyectos en los Países Bajos, China, Francia, Reino Unido y Estados Unidos, entre otros. Algunas de sus obras más conocidas son el Pabellón de los Países Bajos en la World EXPO 2000, en Hannover, Alemania; el Pushed Slab, un edificio de oficinas sostenible ubicado en el primer distrito ecológico de París, Francia; el Centro Cultural Matsudai en Japón; y el edificio Mirador en Madrid, España. Ahora, la firma hará presencia en Colombia con el diseño del pabellón del país invitado de honor a la Feria del Libro 2016 –el espacio más importante de todo el evento, en esta oportunidad otorgado a Holanda–. La Filbo se realizará del 19 de abril al 2 de mayo en Bogotá.

La fachada posterior de la biblioteca, ubicada en Spijkenisse, da hacia viviendas también realizadas por la firma de arquitectura MVRDV. El ladrillo, el material protagonista.

Montaña de libros

Así llamaron la biblioteca que diseñaron en la pequeña población de Spijkenisse, a unos 30 minutos en automóvil de Róterdam. “En los ochenta esta villa tuvo un problema demográfico, la población era básicamente obrera, sin intelectuales pero con mucho dinero debido a su trabajo bien remunerado en el puerto. Por ello, en los noventa decidieron que debían crecer un poco, pero ante todo, con calidad de vida. Así que realizaron tres plazas: una dedicada a las compras, otra para el entretenimiento y la última para los temas intelectuales, donde construimos esta biblioteca”, explica Jan Knikker, director de relaciones públicas de la firma.

Uno de los primeros retos a los que se enfrentaron fue: ¿Cómo construir una biblioteca para una población con uno de los índices de lectura más bajos de Holanda?

La respuesta: hacer un monumento a esta actividad. “Adentro de esta pirámide de cristal hay una estructura que alberga espacios que no requieren ventanas, como un club de ajedrez, un centro de educación ambiental o un club de cine, por ello sus paredes exteriores están cubiertas con libros, es la biblioteca como tal”. Así, al pasar por la puerta de cristal de la entrada, el espectador toma unas escaleras que lo conducen por el camino de ladrillo que envuelve como una espiral la biblioteca, la cual es, literalmente, una montaña de libros. En todo el trayecto encuentra, tanto a la derecha como a la izquierda, textos dispuestos de tal manera que los niños puedan tomarlos y disfrutar.

La biblioteca Book Mountain, ubicada en la pequeña población de Spijkenisse, Holanda, es un programa de 9.300 metros cuadrados, que contó con un presupuesto de 10 millones de euros.

En cuanto a materiales, el ladrillo es usado en los muros interiores y el piso para demarcar las zonas de la biblioteca y para entablar un diálogo con la plaza, que tiene edificaciones en este material. “Fuimos muy estrictos con eso, al punto que incluso cubrimos los marcos de los vanos de las puertas con ladrillos. Por ejemplo, la compañía encargada del elevador no quiso hacerlo, entonces fotografiamos el piso y realizamos un papel de colgadura para sus puertas”. Así mismo, como un guiño al pasado agrícola del sitio, los estantes de los libros recuerdan las estibas usadas en el campo, aunque en esta oportunidad no están hechas de madera,

Y para controlar la temperatura “usamos las cortinas, no solo para generar sombra, sino para crear canales que conduzcan el aire hacia la parte más alta y así distribuirlo por todo el edificio”. Por su parte, durante el invierno el suelo radiante y el doble acristalamiento de la fachada mantienen en el interior una temperatura agradable.

“Hoy en día la gente utiliza las bibliotecas en distintas formas. Por eso, por ejemplo, en el tercer piso tenemos una Casa para el Cine, donde pueden ver películas alternativas. Es importante darles opciones a las personas para que no piensen ‘¿para qué queremos una librería si tenemos internet?’. Debe ser un espacio cultural que inspire de manera intelectual”, concluye Knikker.

Más que una plaza de mercado

Al emprender el proyecto del Market Hall de Róterdam tenían como objetivo ubicar un parqueadero –el más grande de la ciudad–, una plaza de mercado, viviendas y una escuela. “Al comenzar a armar este rompecabezas decidimos que la escuela no podía estar acá, quedaría todo muy apretado, por eso finalmente fue ubicada en otro espacio”.

Para este proyecto era importante descifrar cómo construir una plaza de mercado para los Países Bajos, donde las personas no están acostumbradas a usarlas –generalmente acuden a estos espacios cuando no pueden costear los precios de un supermercado–. “Decidimos ir a Barcelona, donde están especializados en este tipo de construcción. Allá aprendimos, por ejemplo, que es bueno mezclar un supermercado con un mercado, pues el primero atrae mucha gente. También descubrimos lo que no queríamos, en España usualmente tienen techos bajos”.

El Market Hall está ubicado en el que era el centro de la ciudad de Róterdam antes del devastador bombardeo por parte de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Con el fin de atraer a la gente, los arquitectos decidieron que el centro de toda la estructura fuera de vidrio, así se podría ver a través del edificio. Sin embargo, esto representó un problema técnico. La solución fue construirlo como si fuera el encordado de una raqueta de tenis. “Tiene cables de acero en ambos sentidos y las piezas de vidrio están sujetas a esta malla con silicona y tornillos. Debido a esto hicimos el marco muy resistente para que soportara la tensión. Además, en medio de una fuerte tormenta, el centro se flecta hacia el interior 70 cm. Sin embargo, tras terminar nos dimos cuenta de que hay muchos edificios alrededor y el viento nunca golpea tan fuerte, de todas formas es muy segura”.

Alrededor de esta gran “ventana” están los 228 apartamentos que dan solución a la necesidad de vivienda en el centro de Róterdam. Todos tienen ventanas y balcones hacia el exterior, pero solo la mitad posee ventanas hacia el interior del Market Hall. Además, 24 de ellos son amplios penthouses, y 114 son vivienda social con subsidio.

Para finalizar, “la zona del parqueadero –que está por debajo del nivel del mar– se puede considerar arqueológica, es donde Róterdam comenzó. Durante la construcción encontramos miles de objetos, de los cuales unos pocos son exhibidos en este mismo espacio y cada tanto el museo que hace la curaduría los cambia”. Y aunque tiene 1.200 lugares para cumplir con el tercer objetivo del proyecto, este premiado estacionamiento es considerado ecológico gracias a su revolucionario sistema de monitoreo: “Cada vez que un vehículo ingresa se fotografía la placa para verificar en el registro nacional qué tipo de carro es, si se trata de uno eléctrico o híbrido paga poco, si es uno diésel anterior a 2010 cancela el precio completo. Así lo hacemos un poco más amigable con el medioambiente”.

MVRDV

NO SE LO PIERDA

El próximo sábado 23 de abril del 2016, Jan Knikker de MVRDV hablará sobre la experiencia de la firma con el diseño del pabellón de Holanda para FILBo 2016. La charla tendrá lugar en el auditorio del pabellón Holanda en Corferias a las 6:00  pm.

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