El diseño arquitectónico de esta capilla en La Calera lo sorprenderá

Esta pequeña capilla en La Calera, cerca a Bogotá, parte de la esencia de un prisma puro como forma moderada de alterar el impactante paisaje de montaña; una geometría elemental que de forma mimética recompone el territorio buscando alterarlo al mínimo. Un diseño de Taller de Arquitectura de Bogotá. 0

El proyecto pretende generar un espacio cambiante, que permite pasar de un recinto axial para treinta personas a un ámbito abierto donde el edificio se convierte en altar a través de una configuración transversal con capacidad para alojar un gran grupo de feligreses en la ladera. Esta valoración ratifica la preocupación por una arquitectura que aunque parte del bien privado, permite una función pública y democrática.

Fotografía: Alberto Fonseca, Andrés Téllez.

El cambio se logra al abrir y cerrar la capilla, a través del desplazamiento del volumen, generando un cambio de enfoque, de escala y de axialidad en forma de cruz; lo que hace que el significado de los elementos particulares varíe: el espacio del altar se convierte en coro, la nave principal en nave lateral y la sacristía en paisaje.

Fotografía: Alberto Fonseca, Andrés Téllez.

En el caso de la tectónica de la Capilla, los materiales se funden con los mismos principios esenciales: lo mimético, lo natural entre lo natural, la evocación de las texturas del paisaje contiguo, un lenguaje dual que establece referencia, contraste y valoración. Es así como las estructuras rígidas están asociadas a los pétreos estancos, en contraposición con su cuerpo móvil en vidrio y madera cuyas piezas conforman un entramado, casi un tejido o un velo. El tranquilo espejo de agua en uno de sus costados diluye la masa en el paisaje, reitera y distorsiona el volumen, hace que su densidad se desvanezca.

Fotografía: Alberto Fonseca, Andrés Téllez.

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