Un apartamento bogotano cuyos pisos, muros y el cielorraso fueron construidos con grandes piezas de ónix

Un vestíbulo recubierto con grandes piezas de ónix es el preámbulo a este apartamento ubicado en el norte de Bogotá. Su interiorismo es un ejercicio centrado en resaltar los detalles para lograr un ambiente elegante y contemporáneo. 0

El concepto detrás del diseño interior de este apartamento gira alrededor de las personalidades de sus habitantes. La familia la componen un padre y sus hijas, y el reto principal para Pedro Manuel Latiff, quien por medio de su firma Latiff Diseño y construcción estuvo a cargo del desarrollo del interiorismo, fue compaginar las preferencias y gustos de todos en un mismo espacio. “Es elegante y a la vez moderno. Se acerca al minimalismo sin excederse y genera un ambiente acogedor”, comenta el arquitecto.

El área social se comunica con el exterior por medio de puertas correderas, difuminando la división entre adentro y afuera. 

El vestíbulo de entrada establece la intención del diseño a primera vista. Tanto el piso como los muros y el cielorraso fueron construidos con grandes piezas de ónix, cuyas láminas retroiluminadas envuelven inmediatamente a quien accede con su cálida luz. Sus vetas, expuestas a manera de libro abierto, se expresan de forma dramática en el espacio. “El ónix es clásico y elegante. Quisimos cambiar la manera típica en que se despliega, para darle nuevos usos al material”. Escaso y difícil de encontrar en el mercado local, fue importado directamente desde Carrara, Italia, para consolidar este hall en medio de las montañas de Bogotá.

El vestíbulo de entrada es una caja recubierta por grandes piezas de ónix. Estas láminas están retroiluminadas.

Rematan la estructura unos pequeños botones de bronce que mantienen todo en su lugar y exhiben la minuciosa atención al detalle. Este hall divide el apartamento en dos para separar la zona social del área privada de habitaciones. A su vez, genera una amable transición desde un espacio muy blanco y limpio –el ascensor– hacia uno acogedor –el interior de la vivienda. Su gran zona social se abre por completo a la vista sobre la ciudad. La madera se despliega de forma extensa en el piso, construido a partir de un parquet de roble canela extramate, importado especialmente para el proyecto por la empresa Pisos J. Albornoz.

 

 

Su composición por capas se adapta a los cambios de temperatura, lo que permitió la instalación de un sistema de calefacción radiante bajo el perímetro de los espacios. Combinada con las fibras de los muebles, las cortinas y los tapetes, esta madera crea una sensación cálida y hogareña. Las cortinas también se utilizan para separar el área de estar del salón principal, lo cual permite usar la primera de forma independiente para proyectar películas o, incluso, a manera de bar. El tapete central del salón mezcla sus fibras con hilos de plata, que reflejan la luz del exterior y se suman al juego de materiales y texturas del apartamento.

Para la carpintería de este apartamento contaron con la firma La Carpintería Diseño, empresa fundada por los arquitectos Marcela López y Pedro Londoño. Su trabajo está presente en el generoso walk in closet de la habitación principal –que cuenta con una interesante iluminación y materiales como piedra y cueros–; en los muebles para los baños, la sala y el bar; los clósets de los cuartos; la trabajada puerta que separa o integra la cocina, y el enchape en pared y cielo del corredor, por solo mencionar algunos.

La escogencia y definición del mobiliario se hizo en conjunto con el cliente. Para las sábanas, cortinas, telas y demás detalles contaron con el apoyo de la decoradora bogotana Carolina Gómez. Las poltronas, diseño de la firma italiana Poltrona Frau y adquiridas en Spazio W, y los sofás y las sillas del comedor, de BoConcept, que mantienen sus líneas definidas y consistentes, exhiben un lenguaje contemporáneo. La mesa del comedor fue diseñada específicamente para este proyecto por Pedro Manuel Latiff.

El piso es un parquet de roble canela extramate, importado especialmente para este apartamento por la empresa Pisos J. Albornoz.

Remata la zona social el espacio de la cocina, que se puede integrar o separar completamente, según se requiera, por medio de un juego de puertas correderas de madera -creadas por La Carpintería Diseño- que se ocultan entre los muros cuando están abiertas. Sin embargo, al cerrarse dejan al descubierto unas pequeñas aperturas que permiten ver desde el ambiente social los reflejos que ofrecen los vidrios cromados de los gabinetes de la cocina y hacen la vivencia del lugar más amplia y lúdica.

 

El mobiliario de este apartamento fue adquirido en firmas como Spazio W y BoConcept.

La isla central combina su base de vidrio con una superficie de madera rústica, a modo de comedor, junto con placas de piedra sinterizada, cuyas vetas añaden riqueza a las texturas y al diálogo entre materiales lisos y naturales. Las generosas dimensiones de las piezas que componen el piso y los muros –de 3,20 metros por 1,40 metros– minimizan la presencia de juntas en el despiece y le dan mayor uniformidad, elegancia y dramatismo al espacio, que implicó un reto técnico para su instalación. El color taupé en acabado mate de los gabinetes de la cocina consolida una paleta amable que se integra fácilmente con el resto de la zona social.

La cocina se puede integrar o separar de la zona social. Cuando sus puertas correderas están cerradas dejan al descubierto unas pequeñas aperturas.

El área de las habitaciones mantiene este lenguaje cálido, elegante y contemporáneo. La circulación enchapada en madera, que cambia su tono de natural a blanco en uno de los costados, ofrece contraste y luz sin perder lo acogedor del material. El baño principal incorpora también en su interior las texturas de la madera, y las contrasta con la limpieza y el brillo del quarztone blanco y las dramáticas vetas del mármol flameado utilizado para albergar la ducha.

Piezas de quarztone blanco y mármol flameado componen, junto con la madera, el baño principal.

El walk in closet tiene una iluminación específica que permite destacar tanto las prendas como el trabajo de carpintería.

A lo largo y ancho del apartamento se despliega la luz indirecta para dar total protagonismo a los materiales y las texturas, además de generar un ambiente amable y tranquilo. Su diseño meticuloso expresa de manera inequívoca la rigurosa atención al detalle, parte fundamental de la filosofía de su autor. Las manijas italianas forradas en cuero incorporadas al mobiliario, el diseño a la medida de la lámpara del comedor, las vetas de la madera y la disposición de las obras de arte, adquiridas a través de Art Hunter Gallery, son testimonio de ello. Este es un ejercicio minucioso, acompañado de la ejecución y la gerencia de una obra caracterizada por tener el control. El resultado: un hogar cálido y contemporáneo que ofrece diversas posibilidades para ser habitado. ■

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