La arquitectura de esta biblioteca es una colección de piezas sueltas

La reforma del primer piso del Goethe-Institut, en Bogotá, propone una espacialidad diluida que permite usar y ocupar en múltiples formas las áreas y los objetos.

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La condición utilitaria de la arquitectura es ineludible. Para Adolf Loos, arquitecto austríaco cuyas ideas y obras erigidas a principios del siglo XX han hecho que sea considerado uno de los padres de la arquitectura moderna.

Las únicas construcciones que no tienen una función muy específica y que, por lo tanto, se acercan más al campo del arte son los monumentos conmemorativos —que no son habitados— y los edificios funerarios. La falta de actividad humana hace que el diseño de estas estructuras goce de una libertad que difícilmente tienen una vivienda, una oficina o una fábrica. 

La arquitectura de esta biblioteca es una colección de piezas sueltas
La arquitectura de esta biblioteca es una colección de piezas sueltas

Durante siglos, la función del espacio arquitectónico se ha traducido en la definición de estancias específicas, relacionadas de manera estricta e inflexible con la forma en la que se utilizan. El resultado es la compartimentación en habitaciones —casi siempre rectangulares y delimitadas por muros—, diseñadas para una actividad cotidiana particular. En una cocina se cocina, en un cubículo se trabaja y en un teatro de ópera se canta y se escucha. 

Podría pensarse que la labor del arquitecto consiste en ordenar y definir cómo vivimos en una secuencia de ambientes, llevando a cabo una sucesión de acciones. En otras palabras, determinar de un modo preciso qué se hace en cada lugar.

La arquitectura de esta biblioteca es una colección de piezas sueltas
La arquitectura de esta biblioteca es una colección de piezas sueltas

La firma bogotana Yemail Arquitectura, dirigida por el arquitecto Antonio Yemail, parece olvidarse de esto intencionalmente, pues sus proyectos se tejen en torno a un hilo conductor recurrente: la polivalencia.

La reforma que hacen en el primer piso del Goethe-Institut, a pocos metros del parque de la 93, en Bogotá, se comporta como una vitrina habitable, donde el espacio abierto y cada pieza de mobiliario permiten muchas maneras de usarse y ocuparse. 

Arquitectura biblioteca goethe-institut por la firma yemail arquitectura.
La arquitectura de esta biblioteca es una colección de piezas sueltas

El concepto del diseño de la biblioteca

Este proceso de diseño implicó un diálogo constante entre los arquitectos y el Goethe-Institut. “Al tratarse de una obra pospandemia, para nosotros era muy importante la idea de volver a encontrarse, así que muchas de las conversaciones giraron en torno a esto”, explica Natalia Carrero, arquitecta encargada del proyecto por parte de Yemail Arquitectura. 

La arquitectura de esta biblioteca es una colección de piezas sueltas
La arquitectura de esta biblioteca es una colección de piezas sueltas

Así, se establecieron dos niveles de encuentro. En primer término, la fachada acristalada del edificio se aprovecha para volcar el programa hacia la ciudad, de tal manera que se vislumbre desde afuera lo que pasa adentro; en segundo lugar, se demolieron muchos de los muros interiores originales, con el propósito de generar un área de circulación que permita también la permanencia e invite a recorrer desprevenidamente el espacio.

Al entrar, un mueble de recepción curvo recibe a los visitantes. En él, se conjugan técnicas constructivas y materiales como madera y canaletas de vidrio traslúcido. En uno de los costados aparece una biblioteca que contiene libros sobre la cultura alemana.

La arquitectura de esta biblioteca es una colección de piezas sueltas
La arquitectura de esta biblioteca es una colección de piezas sueltas

Los arquitectos propusieron allí una mampara cilíndrica que alberga los tomos en su interior, acompañada por una banca curva hecha con tubos de acero. Este muro-anaquel promueve una forma casual de leer, y al estar construido en estructura y malla metálica, hace las veces de filtro escenográfico gracias a una transparencia que deja ver los libros.

En el centro del espacio, una sala de conferencias se adosa a la recepción y se define como un lugar cerrado. Alrededor de esta, sobre el perímetro de la planta, hay dos oficinas, un nicho con dos bancas, una mesa para conversaciones fortuitas y un baño de género neutro que, debido a la posición del lavamanos, posibilita el encuentro. En la parte trasera, los arquitectos dispusieron siete salones que se abren hacia un patio trasero, donde desemboca el recorrido del proyecto. 

La arquitectura de esta biblioteca es una colección de piezas sueltas
La arquitectura de esta biblioteca es una colección de piezas sueltas

Esta obra se plantea como una colección de piezas sueltas, donde el espacio entre ellas es igual de relevante a lo que se construye. Su carácter polivalente está en las maneras atípicas e indeterminadas de emplearse, pero también en la mezcla de materiales: vidrio, plástico, madera y metal.

Si la condición utilitaria de la arquitectura se construye tradicionalmente a partir de compartimientos, Yemail Arquitectura propone aquí una espacialidad diluida entre objetos regados, donde no queda tan claro dónde empieza y dónde termina una determinada forma de habitar.

La arquitectura de esta biblioteca es una colección de piezas sueltas
La arquitectura de esta biblioteca es una colección de piezas sueltas

Lo que para Loos era propio de las arquitecturas carentes de uso humano, aquí se utiliza como un vehículo para promover el encuentro social, y al hacerlo, desdibuja los límites entre arquitectura, arte y diseño industrial.

Cinco puntos a destacar

1. Al tratarse de una obra posterior a la pandemia del COVID-19, los arquitectos buscaron nuevas maneras de propiciar el encuentro en el proyecto.

2. Los componentes de la reforma se diseñaron como piezas híbridas entre la arquitectura y el mobiliario, para permitir distintas formas de uso. 

3. La mayoría de los muros existentes se demolieron para lograr amplitud en el espacio y garantizar el acceso de la luz natural a todos los ambientes.

4. La biblioteca se destaca gracias a su materialidad y geometría cilíndrica. Es, al mismo tiempo, muro y anaquel. 

5. La diversidad material produce un abanico de transparencias y colores en el proyecto.

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