Casa Iporanga

Por Fotografía: James Silverman. Traducción: Gabriel Hernández.
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Septiembre
22 - 2014
Una arquitectura de impactante sencillez, concebida por el brasileño Isay Weinfeld, enmarca el panorama costero de Guarujá, a una hora de São Paulo.

Guarujá es para los residentes de São Paulo como The Hamptons para los neoyorquinos o como las playas de Salgar para los barranquilleros. A una hora de camino de la ciudad, esta franja costera ha sido llamada La Perla del Atlántico y ofrece un alivio instantáneo de la humedad y la congestión de la metrópolis. Al llegar el viernes, cerca de un millón de paulistas colman la autopista de los Inmigrantes y atraviesan un entorno de selva tropical lluviosa para pasar el fin de semana en la costa con familia y amigos.

La casa Iporanga se concibió precisamente con ese propósito, para un asesor financiero paulista y su familia, por una de las estrellas de la arquitectura brasileña, Isay Weinfeld, quien ya había diseñado para este cliente su apartamento en la ciudad y una residencia en Nueva York. De hecho, si dependiera de los propietarios, la colaboración con el arquitecto sería ilimitada. “Escogimos trabajar con Isay porque ama su oficio y lo hace con gran pasión y ánimo; además, uno aprende y disfruta del proceso. Si pudiéramos, seguiríamos construyendo solo para pasar más tiempo con él”, dicen.

Un elevado elogio, sin duda. Cuando Weinfeld habla sobre el proyecto, inmediatamente inspira la sensación de los pies entre la arena porque, a pesar de su reputación internacional y su prolífica producción, su obra no sugiere esfuerzos desmedidos o trabajos extenuantes. Casi se capta un dejo de indiferencia cuando dice: “No fue nada especial. Solo me pidieron que creara un espacio abierto donde la familia pudiera reunirse y atender a sus amigos; un sitio que se relacionara con el verde de los alrededores y la piscina”.

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La maestría de Weinfeld radica en su habilidad para reconocer que al simplificar y contener la arquitectura es posible enfocar y acentuar la exuberancia del entorno natural, compuesto por una rica vegetación tropical, que incluye cocoteros y bromelias, y su proximidad a una playa privada.

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Iporanga cumple perfectamente con este principio; su sencilla estructura, como una caja, proporciona un sutil trasfondo que enmarca de manera casi cinematográfica el paraíso exterior. “La idea consistió en poner un bloque encima de otro –explica Weinfeld–, con una caja muy abierta a nivel del terreno y una piel para cubrir todo el piso superior. En esta última queríamos incorporar perforaciones que permitieran la vista y generaran sombra sobre la terraza circundante”.

Una particularidad de la fachada blanca propuesta por Weinfeld es la evocación del ancestro sirio de los propietarios al reproducir en las pantallas que rodean el piso de las alcobas el efecto de la mashrabiya, el tramado tradicional de la arquitectura árabe. “Cuando diseño residencias, siempre procuro incluir alguna referencia a las raíces de mis clientes sin comprometer mi estilo”, afirma.

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La pantalla tramada tipo mashrabiya está diseñada para abrirse por completo en la alcoba principal y su baño correspondiente, de manera que los propietarios puedan correr las puertas de vidrio de piso a techo y salir a disfrutar la vista de la playa, bajo un generoso tramado que proyecta sus patrones de sombra sobre el concreto pulido de la terraza.

A tono con la arquitectura, Weinfeld amobló con una sutil paleta de blancos y beiges, y con poltronas y sofás con tapizados sueltos, suministrados principalmente por Laura O en Buenos Aires. Un piso de piedra caliza color crema, que se extiende hasta la veranda, afirma el sentido liberador del vivir entre el interior y el exterior.

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Una vez fuera, el arquitecto alineó la piscina en paralelo con la veranda. Desde la sala el agua se ve como una franja azul que anticipa la presencia de la playa. A un extremo hay una plataforma, y al otro, un estar deprimido protegido por una carpa de lona desde donde domina, naturalmente con los pies en la arena, el conjunto de la casa, la piscina y la playa. A eso puede llamarse una habitación con vista.

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