Esta pequeña casa en Japón parece un laberinto y promueve una vida de lectura

La Casa Sako, construida por la firma Tomoaki Uno para un profesor en Japón, tiene como elemento principal una escalera de caracol. Su concepto es simple, bello y efectivo.
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Estamos acostumbrados a pensar que los proyectos arquitectónicos que valen la pena son los más grandes y ostentosos, pero hay ejemplos como la Casa Sako, ubicada en Nagoya, Japón, que demuestran lo contrario. 

Es sobria, pequeña y aparentemente poco llamativa, pero cada una de sus características responde a unas necesidades específicas que se adaptan a la vida diaria del cliente. No tiene ni más ni menos de lo estrictamente necesario.

Esta pequeña casa en japón parece un laberinto y promueve una vida de lectura
Esta pequeña casa en Japón parece un laberinto y promueve una vida de lectura

El dueño de la Casa Sako es un profesor universitario especializado en Diseño. Su intención era tener una residencia definitiva hecha a la medida de su estilo de vida. Tenía unos intereses claros: vivir en un lugar en el que pudiera leer. Y tener una escalera de caracol. 

Diseñada por la firma japonesa Tomoaki Uno, esta casa tiene un estilo brutalista en su exterior. La fachada está revestida en concreto y ni siquiera tiene ventanas, solamente una puerta. Se ve plana y uniforme. Lo único que le da textura es una poca vegetación en forma de enredadera que crece a su alrededor. 

Esta pequeña casa en japón parece un laberinto y promueve una vida de lectura
Esta pequeña casa en Japón parece un laberinto y promueve una vida de lectura

Adentro, la residencia empieza a tener otros detalles que la enriquecen. En solo 54,8 metros cuadrados se alojan una cocina, una biblioteca, un baño, un cuarto y un estudio. Y, por supuesto, las escaleras de caracol, que ocupan la habitación más grande de la casa. 

Un corredor, una escalera y un laberinto

La forma del lote es bastante alargada, así que la sensación que se produce en la primera planta es que el lugar es un corredor angosto. Está dividido en cuatro habitáculos, que conduce hacia las escaleras, ubicadas al fondo. El primer espacio es un recibidor, el segundo, una pequeña cocina, luego hay una biblioteca y finalmente, las escaleras. 

Esta pequeña casa en japón parece un laberinto y promueve una vida de lectura
Esta pequeña casa en Japón parece un laberinto y promueve una vida de lectura

En el segundo piso se hace ese mismo recorrido, pero al revés. Empieza en las escaleras y termina en un estudio que está sobre la cocina del primer piso. 

Esta planta tiene algo particular: el paso entre el cuarto y el estudio es un estrecho túnel de concreto. Está suspendido sobre la biblioteca por el que hay que pasar casi a gatas. Esto logra que el estudio sea el último rincón de la Casa Sako, y le da al segundo piso un aspecto de “laberinto”, según explica la firma. 

Esta pequeña casa en japón parece un laberinto y promueve una vida de lectura
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A esto se le suma la iluminación, que es dada por “cinco tipos de tragaluces aportan diversas expresiones a la habitación según la estación, el tiempo y el clima”, dice la descripción del proyecto, que concluye que en esta casa se podrían pasar todas las estaciones del año “cómodamente porque el aislamiento se coloca en la pared de hormigón”.

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