El blanco y el negro tienen el poder de darle minimalismo y sofisticación a cualquier espacio

La fachada de esta casa, en Canadá, no revela a los transeúntes el ejercicio de minimalismo  y sofisticación que se lleva a cabo en su interior. Su cara posterior es lo opuesto, una estructura de vidrio y metal relacionada con un patio. 0

Con vista al parque La Fontaine en Montreal, Canadá, esta casa, diseñada por la firma La Shed Architecture, está inspirada en la arquitectura de las mansiones de principios de siglo. Con un alto grado de contraste y una propuesta que busca impresionar a los espectadores, su interiorismo tiene una influencia clásica respecto a la organización de las áreas, los materiales y el mobiliario.

La fachada principal de esta casa en Montreal, Canadá, pasó por un meticuloso proceso de restauración. De forma opuesta, la fachada posterior tiene ventanales de piso a techo que la abren hacia el patio.

La lounge chair, clásico diseño de Charles y Ray Eames, crea el ambiente perfecto para el descanso.

En su último piso, un generoso tragaluz ilumina por completo las llamativas curvas de la indiscutible protagonista de esta casa: la escalera. Encargada de comunicar los tres niveles de la estructura, sus particiones finas y talladas se curvan para envolver los escalones de madera.

La escalera, encargada de comunicar los tres niveles de la casa, tiene una estructura escultórica que envuelve pasos de madera.

Asimismo, el vidrio, en determinados sectores, permite crear interesantes efectos de luz y darle profundidad. La sala de estar, ubicada en la parte delantera de la casa, es el escenario perfecto para relajarse y conversar frente a la chimenea de mármol. Esta  habitación, pintada de un gris reconfortante, está organizada en la manera convencional de las mansiones, particularmente a través de las perspectivas centradas y simétricas creadas por las ventanas que dan al parque y por las estrechas puertas dobles que conducen a la cocina.

Ubicada en la parte delantera de la casa, la sala de estar permite relajarse y disfrutar de la chimenea de mármol.

La habitación principal es un espacio sencillo y pulcro, perfecto para descansar tras un largo día.

Ventanales de piso a techo componen la fachada que da al patio. Allí, la cocina abierta y el comedor aprovechan tanto la abundante luz natural como el contacto directo con el exterior. Planificada teniendo en cuenta la preparación formal de comidas gourmet para eventos sociales, la cocina combina con éxito elegancia y funcionalidad.

La cocina abierta al comedor se relaciona con la sala de estar por medio de puertas dobles.

Los arquitectos de La Shed Architecture organizaron esta área alrededor de una gran isla de mármol blanco con gabinetes de color negro mate, para una apariencia minimalista, que levantan del suelo por medio de delgadas patas de acero con el fin de mejorar la sensación de amplitud de la zona. Como dato curioso, puertas ocultas ofrecen la posibilidad de esconder o revelar una segunda encimera. Diseñado para los huéspedes, el baño del sótano brinda una experiencia sorprendente e inspirada en los restaurantes más reconocidos.

 

El blanco, como en toda la casa, es el color predominante en el baño.

Su lavamanos cilíndrico, ubicado frente a un espejo, da una sensación de teatralidad que se abre a la escalera y a una bodega de vinos blanca e iluminada. Este espacio podría considerarse como una instalación de corte artístico debido al excelente manejo de la iluminación y del color. La fachada principal, cuidadosamente restaurada, rivaliza en elegancia con la posterior, compuesta por ventanales de piso a techo que se abren hacia el patio trasero. Las dos reflejan el interior de la casa y proporcionan una continuidad perfecta, tanto en términos de los materiales utilizados como de los efectos gráficos creados.

 

A pesar de estar inmersa en una corriente minimalista, esta casa no pierde un ápice de calidez, que logran a través de sus acabados, texturas, detalles arquitectónicos y un cuidadoso equilibrio entre el blanco y el negro que interactúa con tonos grises. Su refinamiento y transiciones limpias se suman a la simplicidad de los espacios y reflejan una sofisticación que abarca tanto la abundancia como la moderación. El resultado final, que muestra un proyecto llevado a cabo con gran habilidad, proporciona un balance perfecto entre los estilos clásicos y modernos.

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