Con la reactivación de la economía mundial enfrentamos un pico en la demanda global de materiales

La reactivación económica trajo un desabastecimiento de materia prima para la construcción, en gran medida por los retrasos en la cadena de transporte internacional. Esto se convierte en una oportunidad para analizar las múltiples opciones de origen nacional.

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Mientras el costo del acero está por las nubes, el del aluminio y el vidrio va en una senda similar. La repentina escasez en la producción de algunos materiales, sumada a los problemas logísticos y de transporte en la cadena de suministro mundial, generó fluctuaciones en los precios de manera inesperada.

Con la reactivación de la economía mundial enfrentamos un pico en la demanda global de materiales, que sumado a la interrupción del comercio generada por las medidas restrictivas implementadas para combatir el COVID-19, parece estar fraguando una crisis cuya repercusión aún no está clara.

La industria de la construcción colombiana no es ajena a esta dinámica y está seriamente afectada por la situación. El acero, material omnipresente en las estructuras de la gran mayoría –por no decir todas– de las obras en el país, está disparando los precios de la construcción. Los materiales importados parecen empezar a escasear y sus precios a subir. Ante esta situación, los arquitectos, diseñadores y constructores comienzan a imaginar soluciones alternativas a las tradicionales con el fin de acomodarse a la coyuntura. Una de ellas, probablemente, consista en mirar hacia el interior de nuestras fronteras para entender su potencial en términos de generación y comercialización de materia prima, en busca de alivianar la dependencia de elementos traídos de otros países.

Con la reactivación de la economía mundial enfrentamos un pico en la demanda global de materiales
El interiorismo de
este apartamento
fue realizado por la
firma 5 Sólidos.

“El ladrillo, el material nacional por excelencia, es noble, estéticamente atractivo y su precio, durabilidad y versatilidad lo hacen muy interesante para incorporar en todo tipo de proyectos”, comenta la arquitecta Adriana Hernández Quicazán, fundadora de Quicazán Taller de Arquitectura. Con una industria robusta y desarrollada, y tras ganarse el corazón de arquitectos y constructores desde hace muchos años, el ladrillo probablemente seguirá siendo parte de nuestro paisaje construido en los tiempos por venir.

Con la reactivación de la economía mundial enfrentamos un pico en la demanda global de materiales
Fotografía: Alejandro Arango – Pequeño Robot
Trópico Arquitectura
ejecutó la remodelación
de esta vivienda,
ubicada en Medellín.

El concreto, en sus múltiples formas, suele ser fiel compañero del ladrillo y su producción está bastante consolidada e nuestro territorio. Sus aplicaciones no se reducen a soluciones estructurales. Aparecen cada vez más en el mercado de acabados para pisos y muros, piezas de mobiliario, aparatos sanitarios, divisiones y elementos decorativos en este material, que explotan sus cualidades plásticas y estéticas. Otra industria con amplia trayectoria y completamente fortalecida en nuestro país es la de la cerámica. Acabados para pisos y paredes con diversidad de formas y colores, que se adaptan a cualquier tipo de estética y de espacio, ofrecen una solución versátil y fácil de adquirir en el mercado local.

Con la reactivación de la economía mundial enfrentamos un pico en la demanda global de materiales
Fotografía: Mateo Soto

Por su lado, la madera –otrora disponible a lo largo y ancho del país– se convierte con el pasar del tiempo en un bien cada vez más escaso, producto de la sobreexplotación a la que ha sido sometida. Las soluciones laminadas y estructuradas disponibles en el mercado local suelen ser importadas, pues los procesos de ingeniería del material y su cultivo de manera renovable y sostenible aún no se han extendido lo suficiente al interior de nuestras fronteras, aunque se están dando pasos para ello. En el mundo globalizado del siglo XXI es poco probable que se pueda llegar a satisfacer la demanda de materiales del sector de la construcción exclusivamente a partir de la producción interna de cualquier país. Sin embargo, tal vez sea posible aprovechar la presente coyuntura como una oportunidad para explorar con más determinación las soluciones materiales y constructivas que podría ofrecer la industria nacional, con el fin de apoyarla, fortalecerla y desarrollarla.

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