Esta fábrica construida en medio de un bosque refleja la relación entre la naturaleza y el bienestar laboral

El diseño de esta planta de producción, ubicada en Malasia, mezcla arquitectura y paisaje para concebir ambientes de trabajo confortables, donde la naturaleza crea espacios para el bienestar de sus habitantes.

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La relación entre el entorno construido y el paisaje natural ha estado presente en la teoría y la práctica de la arquitectura desde hace siglos. Especialmente en países tropicales, la inclusión de vegetación en los edificios es cada vez más recurrente. El jardín, ese espacio en el que la flora se domestica y donde podemos habitar con las plantas, ha salido de la casa y hoy está en oficinas, hospitales y, como en este caso, en fábricas. Esta propuesta de la firma malasia Design Unit Architects Sdn Bhd resultó ganadora de un concurso para el diseño de la planta de producción de Paramit, una compañía dedicada a la fabricación de equipos electrónicos con sede en Penang, Malasia. Muy al contrario de la manera en la que suelen hacerse los edificios industriales –grandes naves con una altura considerable y sin ningún tipo de vínculo con el exterior–, este proyecto se concibió desde el principio como un bosque.

La construcción se fragmenta en dos partes conectadas a través de un puente. Por un lado, la zona de producción quedó contenida en un volumen de concreto con tragaluces en forma de dientes de sierra que garantizan, junto con un sistema de luminarias led, que el espacio cuente con niveles óptimos de iluminación sin el resplandor molesto del sol directo. En el otro lado del lote aparece el área administrativa, diseñada como una serie de cajas y losas de concreto con cerramientos de vidrio.

La circulación vertical se define a partir de un vacío que perfora todos los pisos y promueve una relación visual con las terrazas y los jardines.

Aquí los espacios de trabajo se mezclan con árboles y arbustos sembrados en cada uno de los niveles para lograr el efecto de estar inmerso en la espesura del follaje verde. Cada uno de los pisos tiene acceso a terrazas ajardinadas, donde los empleados pueden salir a descansar. Las oficinas se cubren con una pérgola que filtra la luz solar a través de lamas metálicas. Uno de los factores determinantes para el proyecto es la eficiencia energética. Además de las cubiertas que tamizan la luz y la proximidad de las personas con las plantas, implementaron un sistema de enfriamiento de bajo consumo. Consta de una serie de tubos de polietileno reticulado embebidos en las placas de hormigón, por los cuales circula agua fría para mantener la temperatura interior a 21 °C.

Bajo una gran pérgola aparece un edificio de oficinas mezclado con vegetación. Una arquitectura dentro de otra, ambas mediadas por el follaje y la luz del sol.

La idea de mezclar arquitectura y paisaje se convierte, en este proyecto, en un vehículo para generar ambientes de trabajo donde el confort climático y la eficiencia energética se consiguen desde la atención al contexto y la cultura locales. El agua de la lluvia, que recorre las cubiertas y se derrama por las gárgolas, cae al piso y queda almacenada en tanques. La luz del sol que atraviesa los techos llega hasta los escritorios, y la vegetación, más allá de ser un ornamento vivo, es otro material de construcción.

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