Esta es la residencia neogótica que se convirtió en emblema del patrimonio arquitectónico de esta localidad

Por Fotografía: D.Boudreau Medias Inc., cortesía V2com Fuente: V2com
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Junio
1 - 2020
Para este proyecto de renovación en Canadá, los arquitectos se valieron de la estructura que proporcionaba una antigua iglesia para desarrollar una vivienda de dos niveles, donde sus generosos ventanales llenan de luz todos los espacios.

E sta residencia neogótica, ubicada en lo alto de la ciudad de Frelighsburg, Montérégie, Canadá, es única. A lo largo de la orilla del río Rivière aux Brochets, guarda su encanto original a la vez que lo integra a un diseño contemporáneo. Debido a esto, el proyecto se ha convertido en emblema del patrimonio arquitectónico de la localidad donde está implantado.

Tan pronto el visitante pone un pie en el terreno descubre que la belleza del lote se mantiene: los arquitectos conservaron la vegetación original y, además, el patio es un ambiente pensado para la meditación. La entrada principal, así como el impacto positivo de la arquitectura, transportan a un lugar dotado con un alma
reconfortante.

Con un concepto arquitectónico de la firma canadiense DP Espace Design y con la participación de la compañía Fabelta Systèmes de Fenestration –especializada en sistemas de ventanas y puertas–, este proyecto de remodelación cumple con su intención de preservar la esencia de la iglesia y, asimismo, darles un aspecto más contemporáneo a sus habitantes.

“El principal desafío, además de conciliar las diferentes ideas y diseños de los clientes, era habitar el espacio con éxito sin perder la funcionalidad de cada habitación o la interacción entre las áreas. Sin distorsionar el aspecto grandioso y eclesiástico, teníamos que cambiar el ‘alma’ del lugar y convertirlo en un hogar acogedor y cálido, en el que nos sintiéramos protegidos a pesar de las alturas”, expone en su memoria descriptiva la  firma DP Espace Design.

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En el antiguo campanario del proyecto residencial es posible ver una campana de 850 libras, todavía funcional, que proviene de una fundición en Baltimore, Estados Unidos. Asimismo, un gran órgano –uno de los aspectos arquitectónicos más importantes del segundo piso– está incluido armónicamente con la decoración, para dar un toque de lujo.

Generar el segundo nivel –prácticamente inexistente– fue otro reto para los arquitectos, pues solo contaban con la estructura que albergaba el órgano y algunas bancas. Por ello concibieron un puente en la mitad de la planta para comunicar esta zona con otra creada en el extremo opuesto, encima de lo que antes era el altar. Con esta estrategia dejaron libres los generosos ventanales que llenan de luz toda la vivienda.

Una escalera con estructura metálica y huellas de madera –que parecen flotar– comunica con este segundo nivel. En él sobresale una de sus habitaciones, donde la inclinación del techo y el predominante color blanco conforman la atmósfera perfecta para el descanso. Aquí enfrentan la cama al ventanal para, como en la mayoría de los ambientes, aprovechar al máximo la vista.

Luz y más luz

Los ventanales desarrollan un papel importante en este proyecto residencial. Las ventanas puntiagudas, diseñadas y hechas a medida por la empresa Fabelta, conservan el aspecto histórico a la vez que aportan un toque contemporáneo. Aparte de permitir un abundante ingreso de luz natural, enmarcan las imponentes vistas de las que goza el lote.

Sobresalen las formas minimalistas de los ventanales, hechos por la compañía canadiense a partir de estrictos principios de sostenibilidad. Fabricados y diseñados en Quebec, estos sistemas han sido concebidos para cumplir con las grandes dimensiones que requería el proyecto. De igual manera, su color blanco en la fachada fue cambiado por negro para dar contraste con el ladrillo.

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En el interior de la casa predominan los tonos blancos en paredes y ventanas, junto a un mobiliario con piezas de madera que aporta calidez. En la sala se aprovechó la generosa altura para llenar el ambiente de luz por medio de los ventanales. Un sofá en L, de terciopelo azul, articula el área, donde los colores neutros predominan.

Por otra parte, en ambientes como la cocina utilizaron madera para recubrir la alacena y crear un comedor auxiliar adosado a la isla. Los tonos oscuros –incluso empleados en el extractor– dan sofisticación a esta área totalmente abierta e integrada con el comedor principal de diez puestos y con una pequeña sala auxiliar, pensada para disfrutar de la vista al terreno.

Este último espacio está enmarcado por dos columnas de madera, cuyas vetas y textura recuerdan la antigüedad de la estructura. Este proyecto residencial aprovecha las amplias áreas y alturas de lo que era una iglesia para crear una arquitectura interior que promueve espacios integrados.

Asimismo, mantiene su fachada pero la actualiza al cambiar las estructuras de las ventanas, sin que esto signifique perder su esencia. Esta, se podría decir, es una vivienda contemporánea que no desconoce su origen, por el contrario, se apropia de él. ■