Comer en El jardín de las delicias: el diseño de un restaurante dramático e intenso

Este restaurante bogotano abrió hace poco su ampliación. Se trata de un patio trasero que tiene dos funciones: durante el día es una cálida terraza con olor a pan y de noche es un gastrobar para disfrutar con amigos.

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Para ser una pintura de finales del siglo XV y principios del XVI, El jardín de las delicias, de El Bosco, es colorida, luminosa y alegre. Sin embargo, si se le mira más de cerca, no es tan inocente: en ella se retratan varias formas del pecado de una manera excéntrica. En medio de un universo visual fantástico, casi cercano a la ciencia ficción, en el que el exceso, la embriaguez y la lujuria son protagonistas.

Sobre la obra

Esta fue la inspiración del estudio colombiano de arquitectura Colette para hacer la ampliación del restaurante Mesa Franca –calle 61 n°. 5-56, en Bogotá–. Su trabajo fue adecuar un patio de unos cien metros cuadrados que ocupa la parte trasera de lo que alguna vez fue una casona en Chapinero. Además de la adición de una nueva cocina dedicada a la pastelería y la panadería.

Comer en el jardín de las delicias: el diseño de un restaurante dramático e intenso
Comer en El jardín de las delicias: el diseño de un restaurante dramático e intenso

Según el arquitecto Ernesto Lafaurie, quien estuvo al frente de este proyecto, hubo dos retos principales. El primero era que el espacio se ajustara bien a lo existente. “Hicimos un esfuerzo por reinterpretar su espíritu y que no pareciera un restaurante diferente del principal, pero de una forma novedosa. Para que se viera como un crecimiento orgánico del edificio, procuramos intensificar la sensación de estar en una casa inglesa de ese sector de la ciudad. Esto, usando materiales como el ladrillo y el metal, las celosías y las baldosas con patrones”.

Comer en el jardín de las delicias: el diseño de un restaurante dramático e intenso
Comer en El jardín de las delicias: el diseño de un restaurante dramático e intenso

Detalles arquitectónicos del restaurante

Por otro lado, hubo cierta dificultad para que el nuevo ambiente funcionara efectivamente tanto de día como de noche. El patio, por defecto, “es un lugar diurno, aún más con el olor a pan”. La forma que encontraron para lograr que el espacio adquiriera un carácter nocturno cuando la luz natural se va, fue separar el comedor de la cocina nueva con un sistema de ventanas. 

De manera que durante el día, con las ventanas abiertas, ambos espacios dialogan y se logra un ambiente que evoca lo doméstico. En la noche la cocina cerrada es convertida en una especie de “caja de luz”. Esto es lo que le da una personalidad adulta que invita al hedonismo y el gozo, tal como en la pintura de El Bosco. 

Comer en el jardín de las delicias: el diseño de un restaurante dramático e intenso
Comer en El jardín de las delicias: el diseño de un restaurante dramático e intenso

La diversidad de escenas posibles de esta parte del restaurante no solo están dictadas por el horario, sino porque desde lo arquitectónico se encargaron de hacer que en el lugar “pasaran muchas cosas a escala estética”. Hay desniveles en el suelo, en las alturas, y una amplia combinación de materiales y gamas cromáticas se destaca en los pisos y los enchapes. “También hay una mezcla de muebles, objetos y vegetación. Lo que permite lograr que el espacio sea dramático e intenso. Que la propuesta resulte arriesgada y divertida, alejada de la prudencia del minimalismo”, concluye Lafaurie. 

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