Un acogedor apartamento bogotano que se integra con el entorno diseñado por David Restrepo

Por Rodrigo Toledo, arquitecto y profesor asistente de la Universidad Pontificia Bolivariana
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Mayo
27 - 2021
Crédito de la foto: Andrés Valbuena - producción: Ana María Zuluaga.
El interiorismo de este apartamento surge del exterior. Su diseño integra el entorno urbano con una propuesta acogedora.

Para David Restrepo, director de la firma David Restrepo & Cía. Arquitectos, el diseño interior es más que disponer objetos en el espacio. La obra de este arquitecto antioqueño, radicado en Bogotá, se desvincula deliberadamente de modas y estilos para, en cambio, abordar sus proyectos desde las condiciones que lo hacen particular y aprovechar el potencial de cada caso. La concepción espacial e interiorismo de este apartamento muestran esta manera de trabajar, pues su origen surge a partir de un análisis del paisaje urbano que lo rodea.

Esta vivienda, de 300 metros cuadrados, está en un edificio situado en la base de los cerros de Bogotá. Su ubicación urbana privilegiada, sumada a la altura del apartamento –piso 18–, hacen que el inmueble tenga un dominio visual sobre la sabana y los cerros, aspecto reforzado por los ventanales piso-techo de la fachada original. Restrepo, junto con el arquitecto Sebastián Mejía, identifica esta condición como un valor para ser amplificado desde la arquitectura interior y propone un ambiente cuyo propósito es establecer relaciones visuales con la ciudad desde el interiorismo.

Con esto en mente reconfiguró la distribución para generar una especialidad abierta, con pocos muros, donde la perspectiva se dirige siempre a las fachadas acristaladas. Las únicas estancias confinadas por tabiques son las dos habitaciones, con sus respectivos cuartos de baño, así como el área de servicios y un baño ubicado en el centro del espacio y que complementa el estudio, que se comporta también como articulador entre la zona social y la privada.


Gracias a un cerramiento de vidrio reflectivos la cocina se puede aislar o vincular con el comedor, de manera que se genere una continuidad espacial entre ambos ambientes.

La cocina, diseñada con Poggenpohl a través de Productos Arquitectónicos, está definida como parte del salón y puede integrarse o separarse de este gracias a la implementación de puertas correderas de vidrio ahumado, con superficies que reflejan el cielo y las construcciones vecinas durante el día, así como las luces de la ciudad nocturna, que la convierten no solo en un elemento delimitador, sino en una especie de pantalla para ver el exterior.

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Revistieron los muros del pozo del ascensor privado y la puerta de acceso con madera, y tapizaron con papeles vinílicos de colgadura todas las paredes del interior para no utilizar pintura. Las cortinas, suministradas por Hunter Douglas, cubren los ventanales perimetrales para permitir el control solar, y complementan la estrategia de vestir con textiles los planos verticales del apartamento. Mientras las puertas con marcos ocultos pasan a un segundo plano, el piso de madera laminada, de la firma Divano, destaca gracias a su tonalidad tostada.

Otro frente importante en este proyecto es la luz artificial. En palabras de David Restrepo: “El diseño de la iluminación se pensó para que la luz se sienta, pero no se vea”. Con el fin de lograr esto, el arquitecto dispuso sistemas de balas y rieles, de manera similar a una calle urbana. Instaló luminarias decorativas, con piezas de Flos, Patricia Urquiola y Artemide, para hacer énfasis en algunos ambientes, como el comedor y el salón.

Para el mobiliario eligió piezas de diseño de las firmas internacionales Minotti, Molteni y Rimadesio, representadas en Colombia por Schaller. La expresión posmoderna de estos objetos y la simpleza de su geometría contribuyó al carácter sosegado del resultado final. Materiales de construcción, acabados, muebles y objetos se unen para crear una coherencia cromática en el espacio, donde la ciudad es protagonista. El diseño interior renuncia a ser el foco de atención y permite que la mirada se fugue hacia el paisaje urbano.


La paleta de colores del mobiliario se coordina con la de los tapices de los muros para evitar el contraste y favorecer el confort visual. Esto, además, permite destacar algunas piezas decorativas.

La intervención, que no persigue ningún estilo ni busca acomodarse a las tendencias, reconoce que en las condiciones del contexto están presentes los insumos intelectuales para proponer un proyecto con una intención clara. En este caso el interiorismo se piensa desde las calles hasta las sillas, desde las visuales hasta los materiales, desde el exterior hasta el interior.

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