Un cálido apartamento bogotano con grandes ventanales que inundan de luz natural el interior

Por Maria Juanita Becerra
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Agosto
20 - 2021
Crédito de la foto: Iván Ortiz - producción: Ana María Zuluaga
La arquitectura de este proyecto residencial en Bogotá se basa en la búsqueda de belleza a través del orden.

Además de colegas, Constanza Vásquez y Andrés Portillo son pareja hace más de dos décadas. Este tándem de arquitectos ha desarrollado las fases de diseño y construcción de cientos de obras de carácter público y privado, con especial énfasis en vivienda. “Hace 15 años empezamos a gestionar proyectos residenciales en los que el objetivo es materializar los sueños de las personas.

Las lámparas no son creación de una sola marca,
puesto que fueron adquiridas en distintas casas de diseño
especializadas en iluminación.

Así, en lugar de ofrecer un modelo de apartamento estándar, le preguntamos al cliente cuál es el área que necesita y qué espacios se deben incluir”, agrega Portillo. Con base en las respuestas, crean una propuesta ajustada a las particularidades de cada cual, sin que esto implique pasar por alto criterios técnicos y funcionales. De esta manera, las distintas unidades se ensamblan como un tetris habitable.

Los tres niveles del apartamento están distribuidos de acuerdo con el programa planteado:
las áreas sociales quedan en el segundo y tercer pisos.

Lo anterior se evidencia en este apartamento, alojado en un edificio diseñado por Vásquez y Portillo –a través de su firma de arquitectura V&P Arquitectos–. A este hogar se accede desde un vestíbulo a doble altura –6,80 metros–, bañado con luz cenital y ataviado con obras de arte de gran valor conceptual. Para los arquitectos, la entrada es importante, pues transmite una sensación de acogida: “Creemos que el ingreso a la casa debe ir más allá, tener un sentido trascendental, porque toda vivienda es una bendición, y volver a ella, sin duda, es algo para agradecer”. De ahí que este espacio sea estéticamente refinado en sus cualidades arquitectónicas y lumínicas.

Tanto los electrodomésticos como los muebles de la cocina fueron modulados para que se perciban como uno solo.

La zona social goza de una serie de condiciones destacadas, como la presencia de grandes ventanales que inundan de luz natural el interior, al tiempo que enmarcan el paisaje andino de los cerros orientales y el corredor verde que flanquea un río.

Las obras de arte son las protagonistas del espacio. En los tres niveles se aprecian diferentes piezas modernas y contemporáneas.

Este apartamento está distribuido en tres pisos, lo que permite segregar las áreas privadas de las sociales. El ingreso se da por el segundo nivel, y desde este se sube a la sala de televisión y a una amplia terraza, o bien se baja a las habitaciones –el lugar más íntimo–. En este proyecto dos ascensores comunican los ambientes pensados para estar con amigos. Aquí arte y mobiliario son protagonistas al incluir obras de grandes maestros internacionales y nacionales –como Édgar Negret y Olga de Amaral, por mencionar algunos–, y muebles de diseñadores de talla mundial –con firmas como Paola Lenti, Flexform o Baxter, y del célebre arquitecto brasileño Oscar Niemeyer–. “Incluso, hay piezas creadas por el arquitecto Piero Lissoni para la antigua fábrica de muebles Matteograssi”.

Las obras enriquecen el conjunto por medio de una paleta de colores neutros y materiales naturales, una de las características más interesantes del proyecto: “Los muebles se entienden como objetos artísticos y no solo funcionales. Por eso, la selección de cada uno de ellos fue resultado de una curaduría en la que prevaleció la calidad de las materias primas, además de la belleza y originalidad del diseño”.

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La iluminación artificial, interesante por su solución funcional, es también uno de los recursos empleados para resaltar el arte. Cada pieza está iluminada de acuerdo con su formato y dimensiones, tal como en una galería o museo, donde la luz desempeña un rol fundamental en la exhibición de la colección. En suma, una perfecta conjunción entre espacio, luminosidad y obras caracteriza la zona social y el apartamento en general.

Por otro lado, la cocina es un espacio generoso incorporado al comedor y la sala. Su mobiliario está modulado en función del tamaño de los electrodomésticos, con la finalidad de que ambos se perciban como una unidad. Destaca el papel tapiz del fondo, cuya materialidad no solo resiste el agua, sino los agentes químicos utilizados para la limpieza de superficies. Su estampado, que lo convierte en una pieza decorativa con propiedades materiales sobresalientes, hace que cocinar sea una actividad aún más agradable.

En el segundo nivel, una sala de televisión rodeada de puertas-ventana se abre hacia una amplia terraza en forma de L, en la que es posible disfrutar de los atardeceres bogotanos o de un BBQ al aire libre. Si bien la luz es un ingrediente necesario en todo proyecto, aquí se convierte en un dispositivo al servicio del arte. Lo mismo ocurre con los muros y las ventanas, que, en este caso, enmarcan tanto las obras como el entorno. Para Constanza Vásquez, la arquitectura consiste en la búsqueda de belleza a través del orden. ■

Cinco puntos a destacar

1.

La selección de las obras de arte es el resultado de varios años de viajes y aprendizaje, donde los arquitectos adquirieron conocimiento en el tema.

2.

El mobiliario es una extensión de las obras de arte.

3.

El vestíbulo es, dadas sus cualidades arquitectónicas y significado, el espacio más importante de esta casa.

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4.

Pocos dispositivos de luz se repiten. Cada uno obedece al lugar que ocupa y a la función que cumple.

5.

La paleta de color es neutra. Los acentos están dados principalmente por las obras de arte y algunas piezas del mobiliario.

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