Un refugio de ensueño en medio de las montañas de Cundinamarca

Por FEDERICO CAIROLI, CORTESÍA PALAFITO + ZULOARK
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Noviembre
29 - 2021
Crédito de la foto: Maria Juanita Becerra
Esta vivienda experimental plantea una reflexión sobre la responsabilidad de la arquitectura frente a la sociedad y el entorno al que pertenece.

Con frecuencia, las casas por encargo pueden dotarse de un aura de arrogancia, de lo fuera de serie. Así, adquieren características que resultan inspiradoras para las futuras generaciones. Sin embargo, hay viviendas que se apartan por completo de esta premisa, y más allá de la crítica a la expansión urbana y al consecuente aumento de la huella ecológica, proponen una reflexión en torno al concepto de progreso.

Este proyecto se aproxima a la
sostenibilidad desde un frente
completamente distinto.

Este proyecto es un ejemplo de ello: “Su cualidad es ser sostenible, y no porque incorpore dispositivos tecnológicos de ahorro energético como los paneles solares, sino porque construye menos. En este sentido, decrecer puede ser un sinónimo de progreso”, explica el arquitecto Santiago Pradilla, autor de esta obra y fundador de Palafito Arquitectura. Se trata, pues, de una apuesta por consumir menos y reducir así el impacto ambiental que implica la construcción. “Esto, sin duda, habría sido imposible sin el apoyo de los clientes, que nos permitieron llevar a cabo una propuesta que prioriza la relación con el paisaje e invita a habitar el campo de una manera diferente”. En pocos metros, Pradilla y su socio, Zuloark –un estudio español de arquitectura y urbanismo–, lograron diseñar una casa con los espacios suficientes, eso sí, rodeados de un paisaje exuberante.

El proyecto es la manifestación de un diálogo formal y funcional con el entorno, y la expresión de una arquitectura que aprende de la vivienda vernácula. En Colombia, aunque existe una enorme riqueza natural, las tradiciones constructivas que utilizan la madera como recurso son escasas. La arquitectura vernácula está teñida de prejuicios debido a que es propia de las regiones con mayores índices de pobreza en el país. “Proponemos poner especial atención a la relación de la vivienda rural con el paisaje, incluida la cultura y los materiales locales”. De esta manera, no solo crean con plena consciencia del lugar donde se localizan los proyectos, sino que intentan siempre aportar algo a la zona.

En pocos metros
cuadrados, esta casa
compone los espacios
necesarios para disfrutar
del privilegiado paisaje.

Casa Tejida es un modelo de construcción sostenible que sobrepasa las pretensiones individualistas de la pieza única. Tejiendo la materialidad de su envolvente, consigue trabajar de la mano con gremios de artesanos e incorporar técnicas constructivas innovadoras. Es tejida en términos físicos, pero también en cuanto al tejido social que la produce. ■

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