Una apartamento de carácter campestre de 380 m² en Bogotá

Por Camilo Garavito
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Agosto
25 - 2021
Crédito de la foto: Simon Bosch Photography - producción: Ana Maria Zuluaga
Este hogar de tres pisos se vive como una casa gracias a sus espacios abiertos de generosa altura y su conexión con un jardín de 380 metros cuadrados.

“El reto de diseñar esta vivienda fue muy especial. En medio de la pandemia, mientras la gente salía de las ciudades en busca de espacios más abiertos y contacto con la naturaleza, nuestros clientes tomaron el camino inverso al dejar el campo para mudarse a un apartamento en Bogotá”.

Mantener todas las comodidades que otorga la vida rural en medio de un contexto urbano fue el objetivo que se trazaron con este proyecto las arquitectas bogotanas Pamela Fernández y Tatiana Casas, amigas desde la época del colegio, compañeras de universidad y ahora socias fundadoras del estudio de diseño y construcción Once Arquitectura.

Los 250 metros cuadrados de terrazas complementan el extenso jardín y ofrecen un permanente contacto con el exterior en todos los espacios de la casa.

Los anteriores propietarios tenían un perfil opuesto a los nuevos habitantes; por ello, la distribución interior tuvo que ser modificada sustancialmente. “Los espacios eran segregados y definidos, con un carácter más tradicional. Vivían de manera muy distinta. Por ejemplo, el acceso a la habitación principal se hacía a través del baño, que puede funcionar para un soltero, pero no para una familia”, recuerda Tatiana Casas. A partir de este escenario y de los gustos y dinámicas de vida de los dueños, las arquitectas decidieron abrir y unificar los ambientes tanto como les fuera posible, con el propósito de proveer áreas amplias y fluidas para reunirse y compartir.

“Son personas sociables, amantes de la gastronomía y disfrutan de atender a los amigos”, explica Fernández. Este apartamento de tres pisos se vive como una casa al disfrutar de lugares amplios tanto en área como en altura, en especial por sus 500 metros cuadrados construidos, en los que distribuye de forma cómoda el programa de la vivienda –tres habitaciones, sala-comedor-cocina, estar, gimnasio, bar, cava y salón de juegos–.

El nivel inferior del jardín alberga una pérgola, que además de cubrir el BBQ, genera un espacio adicional para estar y
compartir.

Sumado a esto, una vista de prácticamente 360 grados sobre Bogotá y un jardín de 380 metros cuadrados permitieron incorporar todas las virtudes y el carácter campestre a este hogar en medio del entorno urbano. “Tuvimos la oportunidad de jugar con la naturaleza y con las diferentes vistas sobre la ciudad. De esta manera, el exterior empezó a formar parte del espacio interior”.

La intervención en el jardín, con el apoyo del estudio de urbanismo y paisaje 2 Latitudes, fue fundamental en el proceso. Con la vista del estar y las habitaciones a este espacio, y con el objetivo siempre presente de generar un carácter verde y campestre en la vivienda, el diseño racionalizó la topografía en dos niveles: el superior, que alberga el bosque existente en su estado natural, y el inferior, que plantea un área de BBQ cubierta con una amplia pérgola.

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Sin duda, el jardín, lugar ideal para complementar las actividades que ocurren en el interior, es un área adicional para compartir en torno a la comida. Sus dos niveles se segregan a partir de la presencia de un canal de agua corriente, diseñado y construido de manera minuciosa con el fin de garantizar el hábitat idóneo para una colección de peces koi, otra de las pasiones de la familia.

Los materiales utilizados en este proyecto dan un carácter limpio y neutro. A partir del uso del gris y los tonos claros en la madera, complementados con colores suaves y cálidos como el taupé, el diseño compone un ambiente tranquilo y homogéneo que sirve de telón de fondo para resaltar objetos, mobiliario, textiles y obras.

Los grises suaves y las variaciones del taupé generan un ambiente cálido y neutro, complementados con textiles y papeles de colgadura que se vuelven protagonistas en momentos puntuales.

“Quisimos que el espacio se sintiera como una galería, con un aire minimalista y sencillo”, recuerdan sus diseñadoras. Así ofrecen todo el protagonismo al arte, las telas, los papeles de colgadura –empleados de manera puntual y limitada–, los muebles –algunos diseñados y producidos por las arquitectas y otros adquiridos en casas de diseño–, y la naturaleza, que llena de vida las áreas interiores y exteriores con su exuberancia y omnipresencia. ■

Cinco puntos para destacar

1.

Las alturas generosas y grandes ventanales se potencian mediante colores claros en los acabados para llenar de luz el interior.

2.

La manera de utilizar el espacio varía según su ocupante. Al abrir las áreas, este diseño se adapta al estilo de vida activo y social de sus habitantes.

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3.

El entorno exterior y la naturaleza forman parte integral de la vida interior de esta casa.

4.

La presencia de las obras de arte es resaltara por colores y acabados cálidos y suaves.

5.

El amor por la gastronomía y la pasión por los peces koi definieron el diseño del jardín, protagonista indiscutible.

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