Una casa de ensueño ubicada entre la abundante vegetación de las afueras de Medellín

Por Rodrigo Toledo, arquitecto y profesor asistente de la Universidad Pontificia Bolivariana
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Febrero
25 - 2021
Crédito de la foto: Mateo Soto - Ana Maria Zuluaga
Esta casa en las afueras de Medellín promueve una vida en familia sin que esto signifique que sus integrantes pierdan intimidad. Sus habitaciones funcionan como espacios autónomos.

Hacer un proyecto de arquitectura suele ser un trabajo multidisciplinar y colaborativo. En él no solo intervienen profesionales desde distintos campos, sino que es usual que más de un arquitecto participe en el diseño y desarrollo de la obra. La firma Zapata & Santamaría Arquitectos ha creado un número considerable de viviendas unifamiliares a lo largo de los años, y en esta ocasión los responsables de proyectar esta casa fueron Mauricio Zapata, Catalina Santamaría y Sofía Zapata –padre, madre e hija–. Los tres arquitectos sumaron su experiencia e ideas en este encargo, hecho por un amigo de la familia, que les dio absoluta libertad creativa. 

El emplazamiento y la volumetría de la casa tienen origen en la dificultad inicial de acomodar los espacios solicitados en el lote debido a su tamaño. Esto condujo a plantear una vivienda en dos niveles con un sótano adicional, que contiene los parqueaderos privados y áreas de servicio. A pesar de ello, la proporción de la construcción se percibe horizontal, hecho reforzado por una cubierta perimetral que hace las veces de alero para proteger del sol directo las fachadas acristaladas de doble altura.

Un puente atraviesa el espacio a doble altura de la zona social. Desde este se tiene una vista privilegiada del paisaje exterior gracias a las vidrieras de la fachada.

La expresión de la vivienda está determinada por los muros de ladrillo de gran formato, color chocolate, y los elementos metálicos, tanto estructurales como de cerramiento. Con alrededor de 700 metros cuadrados, la planta se extiende con una geometría que pone en evidencia la separación entre las circulaciones y las demás áreas.

Una serie de lamas metálicas sobre los ventanales protege el espacio interior del resplandor del sol, mientras asegura la privacidad de la casa.

El primer piso contiene la zona social, articulada con la cocina hacia un lado y dos habitaciones al otro. La cocina y el salón-comedor disfrutan de una terraza con un BBQ y un jacuzzi. En el segundo nivel, dos alcobas y un estudio se conectan mediante un puente sobre el vacío del ambiente social.

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El ladrillo chocolate de las fachadas lo llevan hasta el interior como parte de una paleta de color que,con la arquitectura y el mobiliario, privilegia los tonos tierra.

Finalmente, el cuarto principal tiene un balcón privado para apreciar el paisaje.Quizá la apuesta funcional más interesante consiste en no tener una zona de alcobas claramente definida. Al contrario de las distribuciones habituales, en las que hay un área social y otra privada con las habitaciones agrupadas, aquí cada cuarto ocupa un punto diferente, incluso en niveles distintos.

La habitación principal es un espacio sencillo y generoso en área.

Esto, posible por las edades de los hijos, permite que los dormitorios tengan una relación específica con el lugar y el paisaje. Todos se comportan como una estancia privada para los miembros de la familia, mientras el resto de la casa se convierte en una serie de espacios para el encuentro.

Espacialmente, la casa gira en torno a la generosa altura de la zona social y a un puente que, en el segundo piso, se asoma sobre el ambiente. Desde este aparecen dos paisajes: uno interior, doméstico, bajo el cielo falso de madera, y otro afuera, montañoso y lleno de vegetación. El puente conecta las habitaciones, pero es también un palco donde las acciones de circular y mirar se mezclan.

Trascender la condición funcional de la arquitectura forma parte del trabajo de Zapata & Santamaría Arquitectos, en palabras de Mauricio: “La buena arquitectura incide sobre la calidad de vida de quienes la usan, mejorándola. Por eso, nos interesa más la idea de misterio en el espacio antes que la simple solución de los problemas”.

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La arquitectura de la casa define sus volúmenes en función de cubiertas horizontales, que generan sombra y albergan vegetación.

En esta vivienda en las afueras de Medellín, los arquitectos superaron los obstáculos que suponía el terreno debido a su área, y al hacerlo concibieron un proyecto que adopta los valores de la arquitectura moderna, pero al mismo tiempo encontraron

una manera diferente de gestionar las zonas sociales y las privadas. Una caja de ladrillo, metal y vidrio que captura el paisaje para en la noche transformarse en linterna. Un lugar para la vida en familia y para la independencia.

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