Bauhaus: la primera escuela de arquitectura y diseño del mundo

Polémica y revolucionaria, La Bauhaus más que una escuela fue un movimiento que, con tal solo 14 años de duración, cambió drásticamente el rumbo de la historia del diseño y la arquitectura en el mundo. Un centenario después de ser inaugurada, esta herencia cultural alemana es aclamada por muchos y rechazada por otros, sin embargo, su vigencia no caduca. 

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12 abril de 1919, el arquitecto alemán Walter Gropius firmó el contrato como director de una nueva escuela en la antigua República de Weimar perteneciente al Imperio alemán, con la cual pretendía combinar la actividad creativa del individuo, con el trabajo práctico dentro de un mundo en posguerra. Así nació la Bauhaus cuyo nombre proviene de la unión en alemán de las palabras construcción y casa. No obstante a la relación directa con la arquitectura de su fundador y primer director, Gropius estableció la necesidad de que el arte transformara la vida cotidiana, como una de las exigencias más importantes de la Bauhaus. Este concepto amplió el espectro académico de la escuela a campos como la fotografía, el teatro, los textiles y la escenografía. Desde allí, Gropius comenzó a atraer a las personalidades más relevantes del avant-garde europeo al contar un profesorado dispuesto a romper el molde como lo fueron Gerhard Marcks, Lyonel Feininger, Johannes Itten, Paul Klee, Oskar Schlemmer, Wassily Kandinsky y László Moholy-Nagy.

Diseño de Herbert Bayer.

Pero no fue sino hasta que la escuela se trasladó del estado de Weimaren gran parte debido a presiones políticas de derecha­­– a la ciudad de Dessau en el estado de Sajonia (1925), que la escuela tomó la fuerza y la forma que la caracterizan hasta el día de hoy. Para la historiadora alemana Magdalena Droste, la Bauhaus es el punto de partida del Movimiento Moderno y genera una asociación con las formas elementales: cuadrado, triángulo, círculo, con los colores primarios: rojo, amarillo, azul, así como con muebles de tubos de acero, arquitectura cúbica blanca y funcionalismo.

Mujer en la silla B3 de Marcel Breuer, máscara de Oskar Schlemmer, vestido de Lis Beyer
Foto: Erich Consemüller, 1927/ © Klassik Stiftung Weimar/ © Stephan Consemüller (Erich Consemüller)

Es precisamente en el icónico edificio diseñado por Walter Gropius en cuya fachada sobresale la enorme rúbrica “BAUHAUS” creada por el diseñador Herbert Bayer, en donde, desde la experimentación académica que mezclaba: arte, talleres prácticos, y una producción en serie dentro de un país que se había despojado de todos sus excesos innecesarios tras haber perdido una guerra, que esta escuela se convirtió en un semillero de diseño, arte y cultura vanguardista.

Museo für Gestaltung Berlin (1976–79). Arquitectos: Walter Gropius, Alex Cvijanovic, Hans Bandel
Foto: © Tillmann Franzen, tillmannfranzen.com.

¿Utopía? o realidad

“En realidad, la historia de la Bauhaus no tiene tanta miga como da a conocer el mito”, afirma Deyan Sudjic director del Design Museum de Londres. “A pesar de sugerir una ideología coherente sobre el papel, en la práctica la Bauhaus nunca tuvo una posición común muy clara”, añade.

En su corta historia, (1919-1933) la Bauhaus tuvo tres directores completamente opuestos, que se contradecían entre sí. Después de su renuncia en 1928, Gropius quien fuera un líder nato, fue reemplazado por el arquitecto suizo Hannes Meyer –con afinidades por la izquierda– quien después de dos años en el cargo (1928-1930), se vio forzado a entregarle el puesto al arquitecto alemán Ludwig Mies van der Rohe. Este último, buscando la supervivencia de la escuela en un país a punto de ser tomado por el partido nazi, trasladó las instalaciones a Berlín y la convirtió en una escuela privada (1932) hasta su clausura definitiva en 1933.

Silla Wassily de Marcel Breuer. Foto: Knoll.

Pero la Bauhaus no murió con la clausura. Desde sus inicios, Walter Gropius se encargó en una campaña sin precedentes, de crear una marca que fuera apetecida y aceptada en todo el mundo. Fue gracias a esta estrategia de mercadeo, que el mundo albergó la Bauhaus después de su expulsión de la Alemania Nazi.

De hecho, la evolución del concepto del cartel publicitario y el diseño gráfico va de la mano de dos de los profesores más reconocidos de la Bauhaus, Josef Albers y Herbert Bayer. Estos campos le deben en gran medida su origen a las piezas que generaban los maestros en sus talleres. Estos fundamentos del diseño gráfico irónicamente, se aplicarían con éxito en el ejercicio propagandista de la campaña nazi que los obligó a migrar a otros países.

La Catedral de Lyonel Feininger, manifiesto y programa de la Bauhaus, abril 1919.
Foto: Atelier Schneider 2017 © Bauhaus- Archiv, Berlin/ VG Bild-Kunst.

De Alemania para el mundo

“Lo mejor que le pudo pasar a la historia del diseño industrial y a la arquitectura moderna fue que la guerra hubiera forzado a mentes brillantes y llenas de cultura, a migrar a un país como Estados Unidos en donde pulula la industria y lo práctico. Para mi, este fue el principio de un matrimonio ideal”, afirma el diseñador bumangués Jaime Gutiérrez Lega (1932) quien es considerado como el padre del diseño industrial en Colombia. Tras la toma del poder del partido nazi en Alemania, gran parte de los miembros de la Bauhaus se radicaron y desarrollaron sus carreras profesionales en Estados Unidos. Muchos de ellos fueron invitados y patrocinados por el gobierno norteamericano. El mejor ejemplo de esto es el de Mies van der Rohe, quien encontró en la creciente ciudad de Chicago, la plataforma ideal para darle rienda suelta a sus ideas que, hasta el día de hoy, caracterizan la arquitectura moderna. Gropius por su parte se radicó en la ciudad de Nueva York.

Gutiérrez Lega se aferra a la idea de que la guerra ha sido la mayor impulsora de los grandes cambios e innovaciones en la historia de la humanidad, ya que obliga a las personas y ser prácticas y a resolver problemas. Lo que lleva de vuelta al principio básico del diseño funcional. “Al unir una necesidad práctica con una necesidad estética, la Bauhaus encontró lo que hoy se conoce como los clásicos del diseño, piezas atemporales. Diseño eterno. Un concepto que, en medio del afán y la falta de cultura histórica y general en la que se vive actualmente, está en vía de extinción”, concluye el diseñador.

Silla Barcelona de Mies van der Rohe. Foto: Knoll.

La Bauhaus fue mucho más que un circulo, un cuadrado y un triangulo. Fue un momento estratégico en el tiempo para que nombres como: Marcel Breuer, László Moholy-Nagy, Josef Albers, Paul Klee, Wassily Kandinsky, Oskar Schlemmer, Johannes Itten, Ise Gropius, Llly Reich, Marianne Brandt, Herbert Bayer, Walter Gropius y Mies van der Rohe entre muchos otros, se encontraran y trascendiesen

La Bauhaus se volvió a abrir y funciona como una escuela de diseño. Organizaciones como: bauhaus.de, bauhaus100.com y bauhaus-dessau.de, crearon diversos programas turísticos y educativos que celebrarán el centenario de La Bauhaus durante todo el 2019.

Edificio de la Bauhaus en Dessau (1925–26). Arquitecto: Walter Gropius.
Foto: © Tillmann Franzen, tillmannfranzen.com

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