Cabaña para la contemplación

Sobre la topografía escarpada de una colina que mira al mar, oculta entre árboles nativos, se asoma esta casa de descanso. Construida en la isla Cholón, su emplazamiento privilegiado le permite buscar la frescura de la brisa y tener un dominio visual sobre el horizonte, en el que aparecen las islas del Rosario y la de Barú bajo un enorme cielo azul reflejado en la superficie del mar. 0

La terraza descubierta remata en una piscina para configurar un mirador sobre este paisaje boscoso y marino. Separada en dos cuerpos, la casa se posa sobre una plataforma que salva las diferencias de nivel del suelo y conforma, al mismo tiempo, un recorrido que atraviesa y conecta todas sus áreas.

Como un espacio separado, el comedor propicia la reunión en
torno de la comida y del panorama fragmentado que aparece por los vanos de sus muros.

La cabaña se abre casi completamente hacia el exterior a través de unas generosas puertas de madera a manera de persiana que, al cerrarse, permiten que el viento entre y renueve el aire, ventilando el espacio. Lejos de buscar una propuesta que recurra a grandes gestos formales, los responsables del proyecto encuentran en la tradición de la arquitectura propia de la región una referencia importante. Adentro, el techo vegetal amarrado a una estructura de madera a la vista cobija cada estancia. Poltronas de cojines blandos sobre estructuras hechas en ratán y mesas de madera definen el mobiliario de la zona social. La paleta de color que predomina hace un guiño a la estética naval al enfocarse en el blanco y el azul.

Se trata de una arquitectura desinhibida…, diseñada para el descanso, para caminar sin zapatos por sus rincones. Se construye con muros blancos, pisos lisos y rugosos, grandes puertas de madera y techos de palma. Pero también con la brisa, con los rayos del sol sobre el mar Caribe, y con la vegetación que la rodea y la llena de sombras porosas. Su espacialidad se acopla al genio salvaje de su entorno, colonizándolo por un instante y permitiéndonos habitarlo. Interiorismo: Gustavo Pinto, Arquitectura: Sergio Castaño.

Una piscina sinfín desdibuja el límite de la casa al tocarse con el paisaje marino al que se enfrenta.

//revistaaxxis.com.co

COMPARTIR