Las cabañas son la nueva tendencia en casas de campo

La arquitectura de esta casa recoge los atributos de la vida en las afueras de la ciudad para proponer un hábitat en un solo nivel, entre jardines, muros de piedra y cajas de madera. 0

La arquitectura es, en gran medida, una respuesta al clima y a la geografía. Si construimos una casa en la playa, es habitual buscar el viento y procurar la sombra. La temperatura, la incidencia de sol y el paisaje definen nuestros hábitos en ese espacio doméstico, moldean nuestra relación con lo que edificamos y con el lugar en el que lo ejecutamos. De la misma forma, hacerlo en una montaña nos guía a perseguir el calor con chimeneas, nos invita a mirar los bosques y nos sumerge en una vida recogida en medio del frío. La cabaña, esa morada solitaria de piedra o madera es el arquetipo de la forma de habitar propia de las montañas boscosas y es, también, el origen conceptual de este proyecto diseñado por Grupo Q, estudio de los arquitectos Camilo Mejía y Luis Javier Porto en Medellín.

Fotografía: Carlos Tobón – Producción: Ana María Zuluaga.

Conozca este espacio de Medellín que abrió sus puertas para mostrar lo mejor del diseño internacional e internacional.

Luego de vivir por un tiempo en una finca construida años atrás en el lote, el propietario decidió demolerla y edificar una casa a la medida de sus necesidades y las de su familia. Haber ocupado el lugar les permitió a los habitantes y a los arquitectos entender la vocación que el proyecto debería tener hacia el entorno. Como punto de partida, su emplazamiento en el terreno contradice la frecuente estrategia de darle laespalda a la vía de acceso. En este caso, si bien la estructura se retiró de la calle, está orientada con el fin de abrirse hacia una hilera de pinos de gran altura. La distancia con la calle anula su influencia en el interior del hogar mientras los árboles aparecen como un paisaje en primer plano. La geometría de la vivienda refuerza este efecto. Su planta zigzagueante separa las zonas de servicio, social y privada. Al mismo tiempo conforma un quiebre que, al enfrentarse a la naturaleza, define un recinto exterior.

Otra consecuencia de la posición de la construcción en el lote es que para llegar a ella se generó un trayecto adoquinado que desemboca en un gran patio de acceso, con parqueaderos descubiertos para los visitantes. Desde allí se tiene comunicación con el área de servicios que alberga los estacionamientos cubiertos, el cuarto útil, las alcobas de servicio y un gimnasio. La puerta principal, de lámina metálica, queda parcialmente oculta en el intersticio que se forma entre dos de los muros de piedra San Andrés que rigen la geometría del proyecto. Al atravesarla quedamos enfrentados a un patio ajardinado que articula, a un lado y a otro, las alcobas con la zona social. El salón, el comedor y la cocina están contenidos entre un piso y un cielo de madera con una altura de casi cuatro metros. Paneles pivotantes posibilitan la integración o división del comedor con la sala.

A su vez, la cocina, de la marca alemana Poggenpohl y suministrada por la firma Productos Arquitectónicos, aparece como un mueble suelto. Un jardín diseñado por la empresa Greenfield, responsable del paisajismo, sirve de respaldo a estas áreas y, gracias a la pérgola que lo cubre, logra un efecto invernadero que calienta el espacio por la noche. Un gran deck da salida a estos ambientes. Tres alcobas se disponen linealmente en otro de los brazos de la casa. Un family room, que hace las veces de habitación para invitados, se ubica opuesto al corredor que conecta los dormitorios para otorgarle privacidad. La estancia se vincula con una terraza exterior con un spa de la marca Jacuzzi.

Fotografía: Carlos Tobón – Producción: Ana María Zuluaga.

Fotografía: Carlos Tobón – Producción: Ana María Zuluaga.

Fotografía: Carlos Tobón – Producción: Ana María Zuluaga.

El mobiliario de líneas simples y contundentes, de las marcas italianas Minotti y Molteni, distribuidas en Colombia por la compañía Schaller, las piezas de porcelanato de gran formato para los baños –de la marca Inalco– y las griferías Gessi y Axor, proveídas por Productos Arquitectónicos, producen una atmósfera elegante pero no ostentosa, donde los materiales de la arquitectura son protagonistas. El diseño de esta residencia se sintetiza en dos grandes muros de piedra a los que se adosa una serie de cajas de madera. Es una cabaña reinterpretada y reformulada que se extiende en el entorno de manera horizontal mientras busca el sol y los árboles con sus formas. Propone un hábitat a un solo nivel entre jardines salpicados a lo largo de grandes recorridos. Recoge los atributos de la vida en la montaña y sobre ellos edifica un hogar en los extramuros de la ciudad.

El uso de madera en cielos y pisos aporta a un ambiente cálido y lleno de texturas. Las grandes vidrieras inundan el espacio de luz natural. La barra de la cocina y su disposición en una de las esquinas de la casa la definen como un lugar para el encuentro familiar, rodeado de vegetación. El jardín interior que acompaña a la zona social crea un paisaje cercano que separa los usos nobles de la casa de la circulación vehicular y el área de parqueaderos. El baño principal se concibe como un lugar para la relajación con la ducha vinculada al exterior por medio de un ventanal. La madera, presente en toda la casa, entra también a este espacio. La cercanía con los pinos existentes convierte a la alcoba principal en un mirador. La cama se adosa a un muro que esconde un patio con helechos. Materiales rústicos, enchapes oscuros y franjas de luz natural definen la atmósfera de este baño social.

Fotografía: Carlos Tobón – Producción: Ana María Zuluaga.

Este es el verdadero matorral en el corazón de Medellín, conózcalo.

 

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