Entre lo humano y lo divino: La capilla de Santa María de los Caballeros en Bogotá

Opuesto a la tradicional y grandilocuente arquitectura para la espiritualidad, la capilla de Santa María de los Caballeros en Bogotá, plantea una propuesta contemporánea, sencilla y contundente.

0

La creación de un lugar para la espiritualidad, que genere el ambiente propicio para permitir y potenciar la interacción entre un ser y su dios, ha sido un tema ampliamente estudiado y trabajado en la historia de la humanidad y su arquitectura. Algunos de estos ejercicios han resultado en edificios grandilocuentes, imponentes y demostrativos de poder. Otros han generado espacios más austeros, tranquilos e introvertidos. Algunos han definido civilizaciones, otros transformaron la historia de la arquitectura. Otros más pasaron simplemente al olvido.

Conozca estas casas de corcho: el futuro de la arquitectura sostenible. 

La capilla de Santa María de los Caballeros, construida en el Colegio Gimnasio Campestre, en Bogotá, se enfrentó a este mismo reto inmemorial: la resolución de un edificio de carácter religioso inmerso en un momento histórico y un contexto cultural específico. Lo hizo a partir de una alta dosis de simbolismo y una aproximación técnica radicalmente contemporánea, digna de resaltar.

“El edificio habla de un espacio de conexión entre lo divino y lo humano. No recurre a imágenes, pues es en la espacialidad donde se expresa esta conexión entre el hombre y Dios”, explica Felipe González-Pacheco, director de MGP Arquitectura y Urbanismo, empresa que estuvo a cargo del diseño arquitectónico. La propuesta es muy clara en este aspecto: la cubierta es un elemento abstracto y sencillo de concreto que levita –representando lo divino– sobre un ambiente socavado en la tierra, que representa la condición humana.

La naturaleza accede libremente: “el caer del agua se percibe desde el interior cuando llueve, se sienten los cambios de luz vibrar sobre el concreto estriado, si pasa un pájaro a través del cielo se ve…”. Con base en esta dualidad –lo humano, socavado y en íntima conexión con el entorno, y lo divino, levitando limpio y prístino–, la arquitectura genera un lugar tranquilo, íntimo y acogedor, propicio para la meditación, la espiritualidad y el ejercicio religioso.

Conozca cómo la arquitectura transformó un espacio industrial en esta increíble oficina 

 

COMPARTIR