La nueva Cinemateca distrital de Bogotá: arquitectura de película

La nueva Cinemateca Distrital, como parte de la renovación urbana del centro de Bogotá, es un espacio pensado para preservar el patrimonio audiovisual nacional y fomentar el amor por el séptimo arte. 0

“El proyecto es, en términos generales, una apuesta por lo público”. Esto asegura sobre la nueva Cinemateca Distrital de Bogotá el arquitecto Luis Tombe, quien junto con su socio Mario Camargo y el equipo de Colectivo 720 estuvo a cargo del diseño arquitectónico del edificio.

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Fotografía: Llano Fotografía, cortesía Colectivo 720.

Su desarrollo nace a partir de una convocatoria abierta –realizada por la Alcaldía Mayor de Bogotá y organizada por la Sociedad Colombiana de Arquitectos y la Empresa de Renovación y Desarrollo Urbano– que generó alrededor de setenta propuestas de diseño de estudios de arquitectura nacionales e internacionales. Esto “abrió espacio a oficinas jóvenes, fue un proceso transparente y permitió que se premiara el concepto y el diseño”, comenta Tombe.

Fotografía: Llano Fotografía, cortesía Colectivo 720.

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La propuesta ganadora y construida identifica tres focos de actividad en el entorno: la Universidad de los Andes y su complejo de viviendas estudiantiles; el parque de los Periodistas, y el sistema de transporte público Transmilenio. Los flujos peatonales entre ellos, las actividades y recorridos que generan, y las visuales que ofrece la ciudad definen la forma que adopta el edificio.

De igual manera, el diseño se fragmenta según su uso en tres zonas, correspondientes a salas de proyección, áreas educativas y públicas, y el archivo fílmico nacional. El proyecto, que define su distribución programática al combinar dos determinantes –el entorno urbano y los usos requeridos–, ubica las áreas de archivo y espacios más cerrados en los niveles bajo rasante; los ambientes de carácter más público y de relación con la ciudad en el primer y segundo pisos –en contacto con la calle–, y las tres salas de cine suspendidas en la parte superior; la más importante es Sala Capital, con capacidad para 272 personas y soporte para formatos de 35 milímetros y digital.

Fotografía: Llano Fotografía, cortesía Colectivo 720.

Los arquitectos denominan los dos primeros pisos de la Cinemateca Distrital como la “calle museo”, un espacio público atravesado en todas las direcciones, que da frente al entorno urbano y genera un ambiente dinámico, activo y agradable. Al recorrerlo la persona entra en contacto con los contenidos de la cinemateca sin dejar de estar en la ciudad. Disfruta de las visuales de Bogotá mientras aprende de la historia fílmica local. Sobre esta plataforma, eminentemente pública, están las salas.

“Intentamos reinterpretar la arquitectura tradicional de Bogotá, la que se construyó en la carrera Séptima, con sus basamentos que responden a la escala humana y sobre los cuales se soportan torres y edificaciones con otros usos”.

En este caso, la edificación que se ubica encima del basamento comprende dos volúmenes abstractos y cerrados, que contienen las salas de proyección. Fragmentados en el centro, generan una silueta permeable que enfatiza la relación urbana este-oeste que se presenta en su base, y a la vez permiten que el ciudadano nunca pierda de vista los cerros orientales.

Fotografía: Llano Fotografía, cortesía Colectivo 720.

“Debido a su uso –salas de cine con temperatura y sonidos perfectamente controlados– los volúmenes requerían estar completamente cerrados”. Sin embargo, para permitir la entrada de luz donde fuese requerido y para generar una relación más amable y menos tajante entre el interior y el exterior, los arquitectos optaron por definir la fachada de estos cuerpos a partir de una superficie de vidrio, protegida por una celosía de elementos verticales hechos de aluzinc, referencia Quadrobrise XL, de la multinacional Hunter Douglas.

Estos objetos, diseñados especialmente para este proyecto, tienen una forma trapezoidal que los adelgaza hacia el exterior para que sean más ligeros y esbeltos. Su distribución permite que los espacios que protegen se iluminen y ventilen de manera natural cuando es requerido, lo cual, complementado con las alturas generosas del interior, ofrece un ambiente confortable, incluso cuando la ocupación aumenta.

Por el contrario, las áreas bajo rasante están ventiladas de manera mecánica y mantienen un estricto control sobre su temperatura y humedad, para garantizar la longevidad de las cintas
que componen el archivo fílmico. Su ubicación subterránea genera una ventaja en este aspecto, ya que la masa térmica del suelo permite este manejo sin generar consumos de energía excesivos.

Fotografía: Llano Fotografía, cortesía Colectivo 720.

La base de la plataforma, construida de vidrio y concreto a la vista, garantiza su durabilidad a largo plazo, el acceso de luz natural, la visibilidad y el flujo libre de personas en los espacios públicos. Su materialidad contrasta con la de los volúmenes superiores, cerrados y tejidos a partir de los elementos verticales, pero a la vez ligeros y amplios en su interior. De igual manera, los interiores del basamento se definieron a partir de la madera, cuya calidez contrasta con la dureza de la ciudad.

Mediante un lenguaje sencillo y claro, que utiliza materiales austeros y duraderos, el proyecto responde a su entorno urbano a partir de gestos contundentes que resaltan los contrastes. El edificio construido activa la ciudad que lo circunda y se convierte en un nuevo hito arquitectónico para la capital.

Fotografía: Llano Fotografía, cortesía Colectivo 720.

 

 

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