Colombianos en la BIAU

Los coliseos para los Juegos Suramericanos de Medellín 2010, de Giancarlo Mazzanti y Juan Felipe Mesa Rico, y el proyecto ‘Inteligencias Colectivas Palomino’, del arquitecto Carlos Hernández Correa y la Universidad Javeriana, quedaron entre las 26 obras elegidas por la Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo (BIAU) como las más representativas del panorama iberoamericano de los últimos dos años. 0

Del 10 al 14 de septiembre, Cádiz (España) será la sede de la octava edición de la BIAU. Allí serán expuestas las obras ganadoras y tendrán lugar conferencias, talleres y actividades académicas. El tema central de estas será la capacidad de la arquitectura para mejorar la vida de los ciudadanos. Los dos proyectos colombianos premiados, uno de carácter urbano y otro de carácter social, son el mejor ejemplo de ello.

Coliseos para los Juegos Suramericanos de Medellín (2010)

El reto de Juan Felipe Mesa Rico (Plan B. Arquitectos) y Giancarlo Mazzanti (Mazzanti Arquitectos) no solo era construir cuatro monumentales coliseos en poco tiempo, sino lograr que, pasados los Juegos Suramericanos, el escenario se integrara a la vida cotidiana de Medellín. Para ello, los arquitectos no perdieron de vista la funcionalidad ni la estética.

Una gran estructura metálica de relieves en tres tonos de verde cubre todo el complejo y genera pasos peatonales protegidos del sol, la lluvia y el viento. “Esta geometría de cerchas metálicas se prolonga sobre el espacio público y lo activa”, explica Mesa. Gracias a su diseño y materiales, es una estructura es totalmente bioclimática.

El PVC de los techos y las mallas de acero perforado que marcan el límite entre el espacio público y el deportivo dan una luminosidad ideal y permiten un flujo controlado de las corrientes de aire que recorren a Medellín. Con ello se consigue una temperatura ideal al interior y, de paso, un gran ahorro de energía, pues no requiere aire acondicionado y reduce el consumo de luz eléctrica.

Con tan solo dos años de inaugurados, los coliseos ya son un ícono de Medellín. El relieve de sus techos es una alegoría a los emblemáticos cerros Nutibara y Volador. Tal como se lo propusieron los arquitectos, el complejo no solo es eje central de la actividad deportiva de la ciudad sino que sus espacios públicos han cobrado vida propia.

Inteligencias Colectivas Palomino

Este proyecto sostenible, liderado por el arquitecto Carlos Hernández y el PEI de la Universidad Javeriana es una muestra de cómo acciones sencillas a partir del diseño y la arquitectura pueden mejorar la calidad de vida de toda una comunidad.

Palomino es un corregimiento de La Guajira con muy poca presencia del Estado que no tiene planeación urbana y convive con dos serios problemas: no hay alcantarillado ni acueducto. Por una petición que su comunidad, la Universidad Javeriana abrió una convocatoria a proyectos sociales capaces de cambiar ese panorama.

Con muy poco presupuesto, pusieron en marcha lo que Hernández define como “un urbanismo instantáneo para activar a la comunidad en torno a sus espacios públicos y privados”. Instalaron baños secos ecológicos, hicieron huertas comunitarias, una biblioteca, un parque infantil, una casa de la cultura, y unas graderías para la cancha de fútbol. También sembraron árboles frutales, pusieron en marcha un programa para recolección y reciclaje de basuras y hasta construyeron una máquina que transforma material PET en fibras con las que artesanos y tejedores han hecho sillas mecedoras, y redes para recoger cocos y mangos.

Para ello se usaron materiales locales como palma de coco y guadua retomado conocimientos y técnicas olvidados de la región e integrado a los habitantes de Palomino: pescadores, artesanos, indígenas kogui, guajiros, población afrodescendiente. “No es un proyecto asistencialista ni paternalista, tiene el poder de empoderar a una población vulnerable para que ella misma solucione sus problemas”, subraya Hernández.

Este modelo de eco aldea que ya le ha cambiado la cara a Palomino y es replicable en otras comunidades de Colombia, ha atraído la atención y el apoyo de colectivos como Zuluark (de España y Alemania) y de escuelas de arquitectura y diseño de Finlandia.

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