Color para la vida

Todo comienza con una historia. La historia de esta casa se remonta a los tiempos de la Colonia, un periodo nublado por numerosos enfrentamientos. En un comienzo eran dos viviendas relativamente pequeñas, donde se guardaban municiones. Incluso, alguna vez encontraron balas de fusil, una inglesa y otra francesa, según relata la diseñadora de interiores Andrea Villegas, su propietaria. 0

Antaño, las construcciones originales contenían huertos y caballerizas; hoy, tras la remodelación, la casa incluye piscina, patio y terrazas ajardinadas. El arquitecto Mario Villegas, hermano de la propietaria, es autor del proyecto de renovación, en el cual se transformó la distribución espacial por completo, sin menoscabo de los materiales de la época. Así pues, uno de los grandes cambios corresponde a la creación de zonas descubiertas en el interior de la vivienda, donde se tiene el privilegio de ver –desde diferentes ángulos– el mar, la muralla de Cartagena y el baluarte de Santa Cruz. 

Después de vivir en Nueva York, su dueña se trasladó a Cartagena, donde reside hace diez años. De ahí que haya objetos de distintas partes del mundo; por ejemplo, los muebles fueron adquiridos en anticuarios de la ciudad, pero la mayoría de las piezas decorativas provienen de países de Asia, África y Norte América.

Las obras de arte son protagonistas. La gran mayoría son autoría del bogotano Valentino Cortázar. En esta casa conviven historia, arte y naturaleza. Muestra de ello es que las terrazas no solo permiten una serie de conexiones visuales con el entorno, sino que se encuentran pobladas de flores y colibríes.

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