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Como un rompecabezas

Utilizando procesos de fabricación digital, los diseñadores de esta casa presentan una propuesta sostenible en la cual los residuos tras la obra son mínimos. Debido a que las piezas llegan cortadas y listas para ser ensambladas, su armado y puesta a punto toman dos meses.

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Esta vivienda en Llanogrande, Antioquia, es el primer proyecto finalizado de la iniciativa colombiana Maker Home, que consiste en crear hogares usando procesos de fabricación digital (cortes por medio de máquinas de control numérico CNC), lo que garantiza una construcción y montaje mucho más rápidos y exactos. “Cortar los materiales para una casa como esta, de 116 metros cuadrados, toma dos días, así optimizamos al máximo los recursos, la materia y, obviamente, el tiempo”, explica David Del Valle, gerente de la firma Tu Taller Design y director de diseño de esta propuesta. Aseguran que el método es tan efectivo que en sus promesas de venta ofrecen al cliente un periodo de dos meses para entregar llave en mano.

Fotografía: ©Monica Barreneche.

Gracias a su proceso de fabricación, la casa cuenta con solo un 8 % de concreto, empleado en los dados de cimentación. Pero este no es el único punto sostenible de la propuesta –aunque sí uno importante–. Sobresale el uso de madera reforestada, como se percibe en su estructura y en las vigas que sostienen la cubierta, creadas con láminas de Plywood de la firma Arauco. Además, el tener procesos digitales hace que el desperdicio de materiales sea mínimo, aproximadamente de un 5 %. “Solo sacamos ocho costales de desperdicios. No generamos escombros porque llevamos todas las piezas listas. Es como un rompecabezas”.

Fotografía: ©Monica Barreneche.

Para mantener una temperatura interior agradable se valen de materiales como el Shingle Cambridge, de la firma Arkos, el cual cubre todas las fachadas laterales y el techo. “Este producto importado de Canadá es como una malla de piedra triturada. Se instala con soplete y crea una especie de brea que impermeabiliza la casa. Lo mejor es que al estar compuesto por pequeñas piezas cuadradas, que son sobrepuestas, genera una tridimensionalidad muy interesante”. Finalmente, después de este marco asfáltico viene un cajón de madera RH de unos 15 centímetros de espesor, resistente a la humedad, que es tratado para optimizar el confort climático dependiendo del lugar donde esté ubicado el proyecto. Así, el uso de aires acondicionados o calefacciones se reduce.

Fotografía: ©Monica Barreneche.

Una idea acertada

La inclinación del terreno fue un factor relevante en el diseño. Lo anterior se evidencia en el deck, elevado para estar a nivel con el primer piso. “Lo bonito es que te queda el bosque a media altura, cuando estás en él no ves el piso, sino los árboles”, explica la arquitecta del proyecto, Amalia Ramírez.

Tanto la fachada frontal como la posterior son cerradas para mantener la privacidad frente a sus vecinos. Todo lo opuesto a las laterales, donde la naturaleza es invitada al interior por medio de ventanales de piso a techo que permiten disfrutar de una privilegiada vista al bosque.

Fotografía: ©Monica Barreneche.

En el interior, el visitante se encuentra con un espacio abierto que integra cocina, comedor y sala. Aunque es posible disfrutar de estos ambientes de manera independiente gracias a la generosa área, hay elementos como el piso de PVC que generan unidad. En este nivel el exterior es siempre el invitado de honor.

La cocina se destaca por su gran isla hecha en Corian, material que permite crear piezas monolíticas donde las juntas son invisibles. Detrás de este ambiente está el baño social, compuesto por una ducha y por un mueble que oculta un fregadero, así funciona también como área de lavado y aprovechan al máximo el espacio.

Fotografía: ©Monica Barreneche.

Remata el primer nivel un estudio con puertas insonorizadas para independizarlo de la zona social. Sin embargo, la comunicación visual se mantiene por medio de ventanales. La escalera metálica que conduce al segundo piso llama la atención por sus pasos de PVC irregulares. “Está inspirada en una técnica para espacios reducidos y casas muy inclinadas. Como la pendiente no puede ser tan larga, se crea esta Escalera Pato, que es para subir pie por pie, así no utilizas mucha área”, afirma la arquitecta Amalia Ramírez.

Fotografía: ©Monica Barreneche.

El segundo nivel, pensado para las zonas privadas, alberga la habitación principal con su baño y una alcoba de huéspedes. En este piso, para no perder la conexión con la planta baja, diseñaron “unos clósets de 1,60 de alto, lo que permite generar con el espaldar de los mismos una especie de baranda que da al vacío y no bloquea del todo el registro visual, como sí lo haría un muro completo”.

Fotografía: ©Monica Barreneche.

Así, esta casa, que por el momento está disponible en tres tamaños, 30, 116 y 135 metros cuadrados –no obstante sus diseñadores aseguran facilidad de personalización gracias a su sistema constructivo–, busca convertirse en una opción responsable con el medioambiente, donde los periodos de entrega –además de ser rápidos– permiten que el usuario final conozca de antemano los gastos, sin incurrir en sorpresas, y lo más importante, sin contaminar el lugar donde se implante.

Fotografía: ©Monica Barreneche.

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