Paredes para el arte

Dibujos, obras de arte y delicadas piezas decorativas, que se encuentran sobre superficies de madera o colgadas en muros blancos, revelan la profesión de la dueña del apartamento: artista. Ella logra su obra, en este caso, con el estilo que proyecta la mezcla de muebles contemporáneos y clásicos. 0

La atmósfera diáfana del apartamento “en bruto” atrapó a esta artista, quien se sintió tan cómoda en sus 200 metros cuadrados que lo compró y lo decoró. “Lo bonito de haber encontrado este lugar es que todo lo adapté a él, no tuve que comprar nada, hasta la biblioteca entró perfecto” y, añade, “tengo un espíritu inmobiliario increíble y soy experta en encontrar lugares lindos. Este lo busqué intensamente, llegué por casualidad y ya estaba completamente remodelado”.

El apartamento, ubicado en un tercer piso, de un solo nivel y esquinero, conserva parte de su estructura original, por ejemplo la columna redonda que, con su color blanco, se mimetiza en la sala. Su diseño circular logra mezclarse con el mobiliario clásico y el contemporáneo, al punto que se vuelve un elemento más de la decoración.

Esta área social deslumbra no solo por la movilidad interior, sino por el panorama que se observa en su exterior y que está conformado por varias casas que hablan del pasado arquitectónico de la ciudad: “Me da mucha nostalgia la Bogotá de antes, sus casas antiguas y la historia que se ha ido perdiendo. Me gusta apreciar un poco de lo que queda desde mi ventana”, comenta.

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La vida adentro de esta vivienda está dada por la combinación de los muebles que consiguió en anticuarios con los objetos que compró esta artista, egresada de la Universidad de los Andes, en la época en que vivió en París y en Madrid y las obras que ha intercambiado con otros artistas.

Sin embargo, en su ambiente nada tendría sentido sino fuera porque sus paredes están personalizadas con dibujos de sus últimas exposiciones y sus figuras creadas en vidrio, un material con el que ama trabajar. “Antes me costaba convivir con mis obras, siempre pensaba que no estaban listas y quería cambiarlas, pero últimamente me he reconciliado con ellas y de cada serie que hago guardo una para mis dos hijas”, afirma.

Otros elementos de diseño que se destacan son las alfombras y las persianas de la firma Hechizoo, de Jorge Lizarazo, que encierran y enmarcan los espacios. Por otro lado, los sofás, aunque interesantes, no pretenden crear una tendencia –según la propietaria–, lo que le interesa es que cumplan su función y que sean cómodos.

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El comedor, compuesto por dos mesas que se pueden adaptar dependiendo del momento, también hace las veces de oficina, y está separado de la cocina tan solo por el piso, lo que propicia el encuentro entre los habitantes de la vivienda y sus amigos, pues otra de las pasiones de la propietaria es cocinar mientras comparte con sus invitados. Y el final del pasillo da paso a la habitación principal, un espacio amplio y luminoso en el que sobresale un mueble de madera color azul plomo, un tono apacible que imprime calidez.

Este último detalle, así como otros acentos que marcan este diseño interior, sugiere un ambiente delicado y femenino en el que nada permanece durante mucho tiempo en el mismo sitio, ya que las piezas y el mobiliario van cambiando de lugar como si hicieran parte de una instalación de la artista.

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