Pasado y presente

Ubicado en un sector tradicional de Manhattan, este apartamento incorpora elementos contemporáneos en busca de establecer un diálogo entre dos lenguajes arquitectónicos anacrónicos.

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Este apartamento, con una extensión de 75 metros cuadrados y forma visiblemente alargada, está situado en el Upper West Side de Manhattan (Nueva York), contiguo a un parque diseñado por Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux, autores del Central Park. El edificio, cuya fecha de construcción data de 1910, era originalmente un hotel de larga estadía. No obstante, unos años después fue adaptado para uso residencial. Los primeros dueños del apartamento permanecieron en él durante cerca de seis décadas, hasta 2013, cuando fue deshabitado. Desde entonces entró en deterioro, por lo que al momento de ser intervenido tuvieron que modificar, además del diseño arquitectónico, los componentes técnicos (instalaciones eléctricas, sistema de calefacción y plomería).Pasado y presente

La remodelación consistió en una serie de estrategias orientadas a alcanzar la mayor cantidad de espacio posible. Para ello reorganizaron la distribución de las áreas, generando una superficie completamente abierta que enriquece las relaciones entre las diferentes estancias del apartamento, y por extensión entre sus residentes. En palabras del colombiano Julián Palacio, arquitecto diseñador del proyecto, radicado en Nueva York y fundador de la firma JP/A: “El concepto se basa en la transformación de la tipología del (apartamento de ferrocarril), típica de la arquitectura residencial neoyorquina de principios del siglo XX, en la que los ambientes se encuentran organizados linealmente a lo largo de un corredor. La intervención recurre a una especie de operaciones ‘quirúrgicas’, donde la modificación de las particiones interiores garantiza la integración espacial y programática de la unidad, promoviendo la interacción entre sus habitantes”.   Pasado y presente

Es por lo anterior que la cocina, que inicialmente constaba de un volumen independiente, se convirtió en un espacio central, abierto a la sala y al comedor. Con ello facilita la interacción social entre las personas, a la vez que permite que la luz se filtre al interior. Sobresale, asimismo, una biblioteca piso-techo que alberga una extensa colección de libros, pero al mismo tiempo funciona como un muro divisorio entre la sala y el estudio –el cual se modifica, eventualmente, para servir como habitación de huéspedes–. A cada extremo de este elemento se ubican paneles vidriados, móviles y de gran formato. Así, la luz natural penetra desde afuera, desde el parque ubicado frente al edificio.Pasado y presente

Pero eso no es todo: una de las paredes que enmarca el corredor principal está decorada con obras de arte de distintas dimensiones colocadas a diferentes alturas. La otra, entre tanto, contiene varios espacios vacíos (o nichos), que multiplican el área disponible para guardar. La utilidad de dichos elementos se oculta tras unos paneles de madera contrachapada, que revelan una apariencia uniforme y –sin duda– sofisticada.Pasado y presente

Los materiales de este apartamento se caracterizan por una paleta de colores sobrios y texturas naturales; predomina el uso de la madera, la piedra y el vidrio, cuyo aspecto contribuye a crear una atmósfera doméstica. Adicionalmente, tanto la carpintería como los elementos originales –propios de comienzos del siglo XX– fueron restaurados a fin de articularlos, mediante juntas de dilatación, con diversos objetos contemporáneos. Después de todo, en la arquitectura, donde tantos estratos de tiempo se superponen y acumulan, debe ponerse en relieve la necesidad de conjugar épocas distantes, incluso opuestas. Y el nuevo diseño de este apartamento parece corroborarlo.Pasado y presente

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