Decorar un apartamento con arte latinoamericano da mejores resultados que remodelarlo

Ubicado al norte de Bogotá, este apartamento no solo goza de unas vistas imponentes de la ciudad, sino que exhibe una sobresaliente colección de obras de arte latinoamericanas. 0

A diferencia de la mayoría de las remodelaciones, fruto de la necesidad de transformar construcciones antiguas con modelos anticuados, esta renovación se deriva de la pasión de su dueño por el arte. Aunque el apartamento estaba en buenas condiciones, el estilo de sus acabados era minimalista, contrario a la visión del propietario, que prefiere los espacios vivos y, sobre todo, acogedores: “Me gustan los lugares que cuentan historias. Por eso decidí hacer una serie de intervenciones con la asesoría de un arquitecto”.

En todos los espacios, incluso en las escaleras, es posible admirar obras de arte. La colección inunda cada rincón.

Líneas depuradas y formas ortogonales definen la arquitectura de este apartamento, donde la composición espacial se mantuvo intacta: dos plantas distribuidas en 300 metros cuadrados, aproximadamente, con espacios a doble altura que permiten iluminar la colección de arte.

La doble altura de la zona social permite una mayor cantidad de luz natural al interior. Así es posible apreciar con más intensidad el colorido de las obras y los muebles.

El proyecto estuvo a cargo del arquitecto bogotano Esteban Duque, gerente de la firma Duque Arquitectura, quien reinventó el espacio interior a partir del uso de materiales naturales en los acabados, y la fabricación de algunos muebles destinados a exponer piezas de arte en distintos formatos.

En la sala, la pared de concreto a la vista y el mueble metálico de piso a techo –con iluminación específica– reflejan el interés del arquitecto y, por supuesto, del dueño, en destacar las obras. De esta manera, su colorido se superpone a los tonos neutros y oscuros –blanco, gris y azul– de los muros, para resaltar su lenguaje material.

Acá le damos los mejores tips para que sus tapetes duren más de 10 años. 

Algunos muebles son clásicos del diseño, de ahí que se destaquen tanto como las obras de arte.

En general, la colección está compuesta por obras de arte moderno y contemporáneo de origen latinoamericano. Figuran artistas colombianos como Eduardo Ramírez Villamizar, Beatriz González, Leyla Cárdenas, Juan Carlos Delgado, Miler Lagos, Nadir Figueroa, Federico Uribe, Sebastián Fierro y Santiago Pinyol, y de algunos latinoamericanos como los argentinos Julio Le Parc y Silvia Rivas, y del venezolano Jesús Rafael Soto.

La cocina es un homenaje a los años 50 y 60. El corte clásico y la pintura azul de la carpintería aportan cierto romanticismo a la propuesta.

Ciertamente, estas piezas son referentes del arte contemporáneo, pues pertenecen a artistas que se atrevieron a romper paradigmas no solo en términos visuales, sino en cuanto al
sentido de sus creaciones. El mobiliario mantiene un equilibrio entre diseño y confort, y establece un diálogo visible con la identidad de la vivienda, caracterizada por la presencia de arte. En la sala, el naranja intenso de las sillas Barcelona –autoría del arquitecto y diseñador industrial germano- estadounidense Mies van der Rohe– contrasta con el azul medianoche del sofá y salpican de color la zona social, al tiempo que la hacen aún más acogedora.

Gracias a la calidez de la madera, la habitación principal invita al descanso y a la relajación.

La sala no es el único espacio donde los acentos de color irradian energía y belleza, pues a lo largo del apartamento una gran variedad de formas, texturas y tonos –presentes tanto en las obras de arte como en los muebles–, hacen de los ambientes algo realmente especial. La cocina es un espacio singular. En ella se perciben elementos poco usuales, como la carpintería de madera natural, con tratamiento a poro abierto y pintada de azul.

El baño social es pintoresco no solo por su paleta de colores, sino por el formato de sus elementos.

“Se diseñó pensando en que tuviera un corte clásico de las décadas de los cincuenta y sesenta. Además, la idea era que adquiriera cierto protagonismo dentro del comedor y la sala, sin tener que recurrir a elementos demasiado llamativos. Esto fue posible gracias a detalles como las molduras y los herrajes de las alacenas”, comenta el arquitecto.

Conozca aquí por qué el marmol y la piedra están en tendencia.

El baño social ofrece una experiencia espacial, en la que otra serie de objetos decorativos, como las cortinas de terciopelo y el papel tapiz con estampados en colores ácidos crean una atmósfera divergente y llena de vida. Entre tanto, los listones de madera natural, que se encuentran en la cabecera de la cama de la habitación principal, replican un entramado de luces y sombras que aportan calidez y visos de sofisticación al ambiente. Proyectos como este invitan a pensar en la indispensable relación entre el arte y aquellos lugares que forman parte de nuestra identidad, como la casa. En este punto, el resultado es una auténtica querencia por los espacios cuya alma y corazón son las obras.

COMPARTIR