Diálogo de épocas

Al mudarse al apartamento que era de sus abuelos, la propietaria quiso crear una propuesta contemporánea que no desconociera la esencia clásica del lugar.

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No olvidar la naturaleza clásica de este apartamento ubicado en el norte de Bogotá era el propósito de la propietaria en este proceso de remodelación. “Mi abuelo era arquitecto, así que buscamos darle un aspecto más contemporáneo sin perder su esencia. La sala y el comedor los integramos, pero para que no se viera un espacio demasiado grande ubicamos entre ellos un muro volado; en la cocina construimos un cuarto de ropas, y adaptamos los baños. La carpintería original la mantuvimos, pero la pintamos de blanco para que contrastara con el tono gris (muy claro) de toda la casa”, explica la dueña, y añade que en la etapa de adecuación arquitectónica contó con la colaboración del arquitecto Santiago Muñoz, de la firma Andamio.

A su vez, para el tema del interiorismo recurrió a la firma Criscolit. “Cuando nos mudamos llevaba dos años casada y acababa de tener a mis primeras dos hijas, solo contábamos con algunos muebles heredados y un par de cuadros. Comenzamos casi de cero”. Esto les permitió crear una propuesta que saca el mayor potencial a cada espacio y que logra ambientes de corte contemporáneo que dialogan con el estilo clásico de la estructura.

El piso de mármol de la zona social y de la circulación lo cambiaron por madera para darle más calidez. Además, para delimitar el área en ambientes como la sala y el estudio ubicaron un gran tapete gris hecho a la medida, el cual sigue el contorno de elementos como la chimenea –diseñada por el abuelo de la propietaria–. Al momento de vestir estos espacios optaron por utilizar sobre la base gris tapetes más arriesgados, como el de animal print de la sala, el cual otorga un estilo contemporáneo perfecto para las mesas de centro y auxiliar de bronce y espejo –creadas por la firma Criscolit–, el sofá de terciopelo morado y las obras de arte, como la escultura amarilla del artista colombiano Édgar Negret.

El comedor disfruta de una vista de 180 grados sobre los cerros de Bogotá. En este ambiente el tapete también es utilizado para enmarcar el espacio, y genera una sensación más fuerte de hogar. El mobiliario, en su mayoría heredado, aporta un estilo más clásico como contrapunto de la sala y del estudio. “La mesa de los años cincuenta era de una amiga de mis abuelos; las sillas de mimbre, madera y metal, de mis padres; el mueble chino, de la época de soltero de mi esposo, y el tocador que está cerca de la puerta de acceso a la cocina perteneció a mi abuela”.

Una gran biblioteca de piso a techo, de extremo a extremo, sirve de fondo para el estudio. El color es aportado por los libros, pues el mobiliario –que tiene piezas sobresalientes como la lounge chair, diseño de Charles y Ray Eames, o la lámpara de pie Tolomeo, de la firma Artemide– se mueve en una gama que va del habano al café. Este constituye uno de los ambientes favoritos de la familia, los domingos utilizan el videoproyector para ver películas en una pantalla instalada junto a los solar screen –gracias a esto resulta imperceptible cuando no se usa, hecho que da lugar a disfrutar de la vista al cerro y a la ciudad–.

En las áreas privadas el piso de madera lo cambiaron por alfombra. El diseño en estos ambientes resulta mucho más tradicional si se compara con la sala, el estudio o el baño auxiliar, donde las paredes están enchapadas en espejo, lo que genera una sensación de amplitud y un interesante juego de reflejos. La vista hacia los cerros es de nuevo protagonista, esta vez en la alcoba principal. “Desde nuestra habitación veo búhos, ardillas, colibríes…, hay toda clase de pájaros”. Este espacio presenta una audaz estrategia de optimización del área disponible: la dueña utilizó parte del mueble donde está el televisor para crear una pequeña pero cómoda oficina en casa.

Este apartamento aprovecha una distribución clásica –donde por ejemplo la cocina está totalmente separada de la zona social– para crear por medio del mobiliario un estilo contemporáneo en el que el verde de los cerros ingresa por los ventanales y se convierte en parte fundamental del interiorismo.

//revistaaxxis.com.co

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