DIEGO ALEJANDRO DESIGN. Una apuesta colombiana en NY

Diego Alejandro Rincón nació en Bogotá. Estudió Arquitectura en la Universidad Piloto de Colombia y tras recibir una mención de honor de la facultad, gracias a la tesis que presentó, su carrera ha estado en ascenso. Radicado en Estados Unidos, su trabajo lo proyecta con una carrera que vale la pena seguir de cerca. 0

Tras la distinción que le otorgó la universidad por su propuesta sobre alternativas de vivienda moderna en el centro histórico de Santa Marta, Rincón trabajó como arquitecto, diseñador y residente de obra para las oficinas y laboratorios de una compañía multinacional que trataba temas relacionados con el carbón y el petróleo.

Sin embargo, más adelante se inclinó por el diseño y la arquitectura de interiores y no se equivocó. “Uno de mis primeros clientes fue un arquitecto bogotano que compró un apartamento en un edificio de lujo en Santa Marta. El hecho de construir desde cero me dio mucha confianza para comenzar a hacer las cosas yo mismo”, señala Diego.

Con el dinero que ahorró de sus proyectos, Rincón decidió hacer una pausa e irse a estudiar inglés pues sentía que como contratista estaba desaprovechando el talento que creía que tenía y que quería desarrollar.

Estando en Nueva York trabajó en una agencia de publicidad y luego de dos años en esa compañía llegó la oportunidad de diseñar su primer apartamento en esa ciudad. “Ha sido un proceso de aprendizaje grande y a la vez muy gratificante. Lo importante no es cómo hacer las cosas, ¡es simplemente hacerlas! Nueva York está llena de gente talentosa y creativa, lo que te inspira y te impulsa a hacer las cosas mejor cada día. Independientemente de tener buenas conexiones es importante establecer una base con personas que confíen y crean en lo que uno es capaz de hacer. Hay gente dispuesta a pagar por tu talento pero hay que demostrarlo y darse a conocer”, cuenta Rincón, que desde el año 2010 tiene su firma de diseño Diego Alejandro Design.

Según el arquitecto colombiano, el hecho de ser extranjero le ha dado más oportunidades de destacarse por ser diferente: “Hay muchísimas personas de diferentes partes del mundo trabajando aquí, cada una aportando algo a la ciudad. Es increíble. Hasta tener un poco de acento ayuda. Hablar español también ha sido una ventaja para mi”.

Diego es enérgico, su día es intenso y le gusta estar al frente de todos los temas que tienen que ver con el trabajo. Inquieto como cualquier joven de 32 años, siempre está en la constante búsqueda de lo que considera mejor para sus clientes.

Revisa su correo, lee blogs de diseño, sigue su lista de objetos vintage por internet, va a su estudio a revisar las piezas que están siendo intervenidas, hace una parada en el edificio del DND (Design and Decorators Building) para escoger personalmente las muestras, las telas o los papeles de colgadura que necesita, hace planos y presupuestos, muestras de color, si le queda tiempo se da una vuelta por las tiendas especializadas en diseño y los fines de semana le gusta visitar los mercados de pulgas. “El trabajo nunca termina”, explica.

Cuenta que lo inspira lo que están haciendo los arquitectos y diseñadores parisinos contemporáneos como Joseph Dirand, India Mahdavi y Jean Louis Denoit. También admira a su amigo Shamir Shah, pues considera que es uno de los arquitectos que más sabe y entiende el modernismo y el minimalismo.

Aunque admite que le gusta mezclar piezas vintage y objetos con historia con otros contemporáneos y ver el efecto ecléctico que juntos pueden generar además de considerar que le agregan más significado al espacio, Diego está convencido de que “hay muchas cosas interesantes pasando en el mundo del diseño, del urbanismo y la arquitectura para estar estancado en el pasado”.

En sus proyectos -dos en la Florida y seis en Nueva York- es usual ver la implementación del bronce, mármol, madera, vidrio y metal. “El bronce no solo agrega color sino también sofisticación. La madera al ser un material orgánico se puede encontrar en muchos colores y texturas. Los tapetes de fibra natural como el yute y el sisal agregan textura a los pisos además de ser durables y prácticos porque son fáciles de limpiar. Las pieles de la oveja islandesa en grises y azules oscuros y los linos agregan un elemento suave y poco pretencioso a los espacios. Utilizo mucho el tweed porque es fuerte y visualmente es muy atractivo”.

Define su trabajo como un juego compositivo donde las paredes, el piso y los techos son el lienzo de fondo y los volúmenes, planos y líneas están dados por el mobiliario y los objetos de decoración que al final son los que le permiten configurar una composición.

Su trabajo se basa en crear contrastes entre diferentes materiales y ayudar a las personas a encontrar su identidad dentro del diseño.

//revistaaxxis.com.co

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