DISEÑADOR MASIVO

El camino a la cima del diseño no sólo se logra con la definición de un estilo personal y de autor. El diseñador danés Morten Georgsen es un ejemplo de que el triunfo se obtiene en la creación honesta que reconoce lo que quiere y siente el cliente. En su empresa, en Valencia, España, es uno de los cerebros del diseño de producto de la firma Bo Concept. 0

El diseño internacional la ha dado una importancia generalizada al artista-creador que les apuesta a productos que parecen responder más a visiones egocéntricas que a un entendimiento de lo que la gente busca para su hogar. El secreto, detrás del trabajo del diseñador danés Morten Georgsen, es contrario. En él, el buen diseño es un bien común cercano a los clientes, a su cotidianidad y sobre todo a su bolsillo. Un cuento llamado Clumsy Hans, del escritor danés Hans Christian Andersen, resume el espíritu y la esencia de su trabajo. Con su empresa, Futhark Design (traduce “runas escandinavas”), fundada hace más de veinte años, ha realizado un importante desarrollo de producto para la firma escandinava de mobiliario y accesorios Bo Concept, que lo ha llevado a un éxito sin precedentes por más de doce años. Sus muebles, de estilo minimalista y carácter funcional y sencillo, han cautivado los espacios interiores de muchas viviendas en el mundo, gracias también a sus estudios en marketing y a esa mirada honesta de crear piezas con lenguaje universal, atendiendo las necesidades íntimas de los clientes. Georgsen visitó Colombia y compartió con AXXIS esos pensamientos y acciones que lo han convertido en un ícono y crítico del diseño contemporáneo.

Diálogo con un amigo

La personalidad de Morten tiene algo particular, un aura de calidez y sencillez, que al poco tiempo de estar conversando con él da la impresión de estar ante la presencia de un amigo o un pariente que vive fuera del país. Georgsen viene de una familia que él define como extraña: su padre era artista y sus familiares cercanos, fabricantes de muebles especiales, lo que explica su génesis como diseñador, mucho antes del inicio de su carrera profesional. Su principal fuente de interés son tres cosas en particular: lo electrónico, el sonido y el fútbol. “Debido a estas pasiones, cuando tenía 19 años empecé a trabajar en Bang & Olufsen. Además, la empresa necesitaba un centrocampista para su equipo de fútbol”, comenta Morten, con buen sentido del humor. Tal época fue crucial en su formación, no sólo por la interacción, durante nueve años, con grandes diseñadores del momento, sino por los múltiples viajes que hizo a Estados Unidos y a Japón, que le permitieron entender la alianza entre el diseño y el mercadeo. “A los treinta años me lancé a montar mi propia empresa de diseño. Mi primer éxito fue el desarrollo de un mobiliario infantil”, afirma el danés.

El inicio de una larga amistad

Morten estudió diseño con el dueño de Bo Concept. Un día, años más tarde, decidió llamarlo por teléfono para compartirle una idea para el diseño de una estantería dirigida a un público infantil. “Ahora no la necesitamos”, comentó su interlocutor, pero pronto el proyecto se hizo realidad y se vendió exitosamente en menos de tres meses. Desde esa época se estableció una relación de trabajo con la empresa escandinava, a tal punto que en la actualidad Goergsen define las estrategias de diseño de los productos de esta compañía.

La inspiración del danés para construir un mueble puede surgir de cualquier parte. Por ejemplo, cuando tiene en la cabeza la idea de diseñar un separador, busca referentes en la arquitectura, en el diseño de casas y en otros objetos contemporáneos para iniciar el proceso creativo. Entre sus piezas favoritas se encuentra una estantería llamada “volani”, que aprecia por su versatilidad y adaptación a diferentes espacios. Para él, leer la revista Newsweekes una de las mejores fuentes de información para mirar de manera transversal lo que pasa en muchos países. “Yo veo mi trabajo con otro horizonte, con tres o cuatro años en el futuro, con una visión en la que es importante identificar las megatendencias del mundo y cómo influyen en la globalización. Creo que las más fuertes son los contrastes, lo delgado y lo grueso, lo orgánico y lo recto, lo mate y lo brillante. Lo más importante es tener los dos ojos bien abiertos y dos orejas para escuchar y aprender”, señala Morten. De manera que la decantación de esta curiosidad permanente se evidencia en los muebles y productos que diseña que tardan alrededor de año y medio en volverse realidad, desde su concepción hasta su producción y exhibición en la tienda.

La relación estrecha que tiene con Bo Concept, al igual que el entendimiento de su filosofía, le permite un alto margen de maniobra para emprender nuevas ideas y proyectos. “Quiero mover al consumidor solo un poquito con lo que pienso que es más estético. Para mí es un placer ver mis productos en casas tan diferentes en todo el mundo y ver cómo las personas los personalizan. Me gusta saber que la gente puede acceder a ellos gracias al modelo de negocio de Bo Concept”, afirma Georgsen. El danés es crítico ante la postura de muchas fábricas prestigiosas de mobiliario que afirman que el mueble moderno tiene que ser costoso y dirigido a la élite para que pueda ser apreciado. Un verdadero contrasentido a la esencia misma del diseño como bien universal. “En los países escandinavos tenemos la iglesia protestante. No hay ornamentación, ni catedrales enormes. Hay iglesias sencillas donde la gente encuentra el espacio para acercarse a Dios. Eso es lo que define nuestra cultura”, afirma. Por ello, en su opinión, el diseño danés es, en esencia, honesto en relación con lo que realmente necesitan las personas.

Fama vs. éxito

Otra crítica consistente de Morten es el afán de los jóvenes diseñadores de crear muebles u objetos que quieran ser los “reyes” de la casa. Esta búsqueda se orienta más hacia una labor mediática en vez de invitar a las masas. Morten comenta: “Los muebles no son los reyes, no están en el centro diciendo aquí estoy yo. Yo creo que todos los diseñadores principiantes quieren hacer sillas y sillones para alcanzar la fama pero desperdician la oportunidad de mover a miles de personas”. En este punto de la historia entra el cuento de de Hans C. Anderson, Clumsy Hans, cuyo personaje principal muestra otra manera de pensar acerca de cómo entrar en el mercado. Georgsen cree que el cuento tiene un mensaje entre líneas: “Tenemos que ser optimistas. Es una de las cosas más importantes para dar con el diseño o con las ideas que se quieran realizar. El bobo del cuento, en comparación con sus hermanos, es precisamente eso, un optimista y por eso consigue lo que quiere”.

 

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