Diseñar sin restricciones

La paleta verde menta y una selección de piezas creadas por jóvenes diseñadores nacionales, hacen que este apartamento de 80 metros cuadrados concilie de manera acertada una dualidad entre calidez y colores fríos.

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Diez años atrás la arquitecta manizaleña Jimena Londoño recibió por parte de su cliente este apartamento, listo para estrenar. La misión en ese entonces de la directora creativa de Jotaele Arquitectura era sencilla: adecuarlo para alquilarlo rápidamente. Una década más tarde, su dueño, un tenista profesional, la contactó de nuevo. La arquitecta y la diseñadora manizaleña Eugenia Robledo –su socia en la marca de mobiliario Folies– recibieron carta blanca para adecuar y modernizar el espacio en su totalidad, sin restricciones. “Es el sueño de cualquier diseñador. Con una pauta clara puedes llegar a entender y conocer al cliente. Mejor aún cuando existe una confianza absoluta, que deja fluir las ideas y despeja el camino para un resultado como este”, comenta Londoño.

Durante un mes y medio, el equipo se dedicó a demoler, lijar, limpiar, reciclar, pintar y transformar este apartamento de espacios abiertos en lo que sería la nueva casa del deportista. La paleta de color elegida incluye tonos como azul, verdes menta y militar, y un toque de mostaza. Complementaron esta arriesgada combinación con materiales como el bronce, madera color chocolate y concreto a la vista.

Dentro de un diseño con varios microambientes, la cocina tuvo una imponente transformación utilizando pocos recursos. La carpintería, pintada con poliuretano verde militar, reemplazó unas estanterías de cedro colorado que oscurecían un espacio que de por si contaba con poca luz. Y para darle más vida al área, sustituyeron el porcelanato casi negro del piso por uno blanco y negro de losa hidráulica con incrustaciones de bronce, de Ícono Taller –empresa especializada en este tipo de baldosas–. Paralela a la cocina, una pieza escultórica de flor morado pegada a la pared, diseño de Jimena Londoño, se convierte en la mesa de un comedor de cuatro puestos. Su tamaño y el efecto óptico que produce, hace que no pase desapercibida. La riqueza que aporta la madera la aprovecharon para elaborar una propuesta decorativa de inspiración japonesa y nórdica. Este espacio sirve de abreboca al resto del apartamento.

En la sala el tapete metálico de gran formato, de Verdi Design, enmarca piezas como la lámpara de piso Uva, de Diamantina y La Perla; la mesa, el sofá cama y el chaise longue Bito, de Folies; los butacos Butterfly, de Tugó, y el chinchorro, de Miscelánea Popular.

Un gran salón con ventanales de piso a techo da lugar a la sala y a la habitación, ambientes separados por el chaise longue Bito, de la firma Folies, tapizado con paño gris y terciopelo verde oliva. El color especificado establece una relación entre estas dos áreas.  En el salón, sobre un tapete de seis por tres metros, tejido a mano y hecho en estaño e hilos plateados metálicos, de Verdi Design, hay un sofá cama, una mesa vintage y unas mesas auxiliares de bronce y mármol verde, todos de Folies. La lámpara de piso Uva, diseñada por Diamantina y La Perla, y el chinchorro de lino tejido a mano por pescadores, de Miscelánea Popular, complementan este espacio, que podría considerarse protagonista en este apartamento.

Para mantener la continuidad con la gama cromática de la sala, el equipo de diseño creó in situ un espaldar de cama asimétrico de gran formato, hecho con listones de madera pintados de verde menta. Sobre él, resalta el espejo Sol, de Folies. A su alrededor, elementos como las lámparas metálicas de escritorio Trompeta, de Diamantina y La Perla y unas mesas de noche vintage cierran este espacio compartido.

“Diseñamos la intimidad de su hogar, entendimos que era un hombre soltero, joven, viajero, social y con un componente familiar importante. Este apartamento tiene un flujo activo de visitantes y eso lo tuvimos siempre presente”, añade Londoño. Sobre la elección de color, la arquitecta asegura que si bien el espacio se concibió sobrio y tranquilo, debido a las texturas del amueblamiento, su resultado es cálido y acogedor.

//revistaaxxis.com.co

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