Diseño delicioso: 5 cocinas abiertas para abrir el apetito

Espacios abiertos, espacios deliciosos. AXXIS elige cinco cocinas contemporáneas en donde el aire circula libremente entre maderas, mármoles, acero y propuestas de diseño para abrazar el estilo de vida moderno colombiano. 0

1.Lejos de los común

Esta cocina, en un apartamento en el norte de Bogotá, diseñado por el interiorista bogotano Camilo Sighinolfi, es quizá uno de los espacios más impactantes de la propuesta. En defensa de los materiales originales, se instaló un enchape de formas triangulares, que yuxtapone el marrón emperador y el mármol de Carrara. Se trata de un trabajo excepcional, realizado por el italiano Nicola Badalacchi. Los mesones y las alacenas de poliuretano blanco y chapilla de madera tipo high gloss realzan la grifería de aluminio negro mate. 

Este ambiente mantiene un diálogo entre lo antiguo y lo nuevo, el diseño y la arquitectura. La idea surge del interés por crear una propuesta única, alejada de los conceptos tradicionales cuando se piensa en una vivienda, mediante el uso de materiales fuera de lo común.

Fotografía: Iván Ortiz

2. El centro de la casa

Con las campanas extractoras de acero inoxidable sobre el mesón con superficie de aglomerado mineral, esta cocina preside el amplio espacio social de una casa campestre ubicada frente a la represa La Fe, en El Retiro, Antioquia, diseñada por el arquitecto antioqueño Carlos Vélez.

Materiales como la madera y la piedra rústica, junto con el efecto dramático del contraste de color generado por las superficies, revelan la fascinación del arquitecto por el sentido moderno de la obra de Frank Lloyd Wright. Esta puesta en escena es acentuada por el manejo de la luz, la cual es puntual sobre las áreas de trabajo; ambiental gracias a las luminarias del cielorraso, y decorativa con las cintas l ed incorporadas en los anaqueles, que realzan la textura de la piedra y el tono de las vigas de abarco.  

Fotografía: Carlos Tobón.

3. Cocina multifunción

El planteamiento de diseño de este ambiente, llevado a cabo de manera mancomunada por su propietario con el arquitecto Santiago Muñoz, acompañados en el diseño interior por Alberto Manrique y soportados en la construcción realizada por Esteban Duque, responde al reto de cómo incorporar la cocina, comúnmente considerada un espacio funcional y de trabajo, a un área social cálida, ininterrumpida y fluida. 

La primera respuesta se encuentra en el piso, con los colores y texturas naturales de la madera distribuidos por medio de una elegante espina de pescado, que penetra del área social a la cocina, unificando el espacio. La segunda estrategia es la búsqueda de minimizar el impacto de la presencia de los electrodomésticos. Con una nevera panelable y todas las áreas de utilidad embebidas detrás del mobiliario gris de acabado mate, la cocina se convierte en un telón de fondo, organizado y tranquilo, que complementa el ambiente de manera discreta. El mesón es la piedra angular que termina de consolidar la transición e integración entre lo habitable y lo funcional. Dramáticamente profundo, se trata de un elemento multifuncional. 

Fotografía: Iván Ortiz

4. Juego de transparencias

El edificio que alberga este espacio es una construcción de carácter industrial, con una estética limpia y contemporánea. Su estructura consiste en un exoesqueleto metálico blanco, cuyos vanos se llenan con elementos completamente transparentes, ventanas de piso a techo que permiten la entrada de luz natural mientras potencian las visuales del parque vecino.  Con este contenedor como base, el arquitecto Fernando Bernal, diseñador del interior de este apartamento, planteó una materialidad cálida y natural, a partir de piezas orgánicas que contrastan con la pureza y limpieza del blanco industrial. 

Mientras el mueble de la cocina se mimetiza  y desaparece, como un telón de fondo, a partir de sus superficies blancas y lisas, la madera de los pisos y de la mesa del comedor resalta ofreciendo sus colores, formas y texturas en su estado natural. Lo mismo ocurre con el mármol negro de vetas intensas a partir del cual se construyó el mesón de la cocina, profundo y robusto, protagonista del espacio, pensado como punto de encuentro y reunión más allá de su funcionalidad específica dentro de la dinámica de cocinar.  A modo de velo se plantea entre estos dos ambientes –el comedor y la cocina– un sistema de puertas correderas de suelo a techo que se pueden desplegar para independizar las áreas completamente, hacerlo de manera intermitente para que la diferenciación sea más sutil y porosa, o resguardarse por completo y así percibir el espacio como uno solo. 

Fotografía: Iván Ortiz

5. Calidez monocromática

La iluminación focal tiene un papel fundamental en esta cocina, ya que contribuye a resaltar diversos elementos y volúmenes, creando un ambiente cálido y equilibrado. “El sistema de riel con spots ecualizables permite dirigir la luz hacia diferentes puntos, de acuerdo con la dinámica que se realice en determinados momentos”, explica el diseñador industrial Camilo Cruz, uno de los fundadores de la firma responsable del proyecto: Cruz de La Pava Studio. El baldosín hidráulico de las paredes enmarca la zona y define el espacio de la cocina. Los dos planos recubiertos con este material son intencionales, ya que hacen posible que a pesar de ser un área abierta se articule con el resto del apartamento como un lugar independiente.  

“Logramos neutralidad y equilibrio usando materiales fríos como el concreto y cálidos como la madera, a esto se le agrega la composición espacial con llenos y vacíos presentes en los volúmenes”. Este es un ambiente monocromático demarcado por acentos cálidos en la gama del ocre, que invita a disfrutar diversos momentos en torno a la gastronomía. 

Fotografía: Mónica Barreneche.

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