Conozca estas vajillas colombianas hechas a mano, ideales para encuentros especiales

La firma colombiana Amasa presenta su nueva colección de vajillas hechas a mano, donde la personalización es la esencia de todo.

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“Comenzamos en un espacio de unos ocho metros cuadrados que nos prestaron en la casa de los abuelos.Ahí tuvimos el primer taller de Amasa”, recuerda la diseñadora industrial Carolina Zerrate Zuluaga, quien junto con su hermana Juliana, administradora de negocios internacionales, fundó esta marca de cerámica hecha a mano. Antes de comenzar su firma, estas bogotanas emprendieron un proceso de aprendizaje del manejo de la cerámica guiado por artesanos de Sopó, Cundinamarca, y Villa de Leyva, Boyacá. “Laetapa de formación duró unos seis meses, pero esto es de experimentación constante, es de prueba y error”, comenta Carolina, para agregar que el primer año de Amasa fue de exploración, de encontrar su lenguaje.

Formas abstractas y coloridas conforman la nueva colección de Amasa.

“Luego del primer año nos pasamos a un taller más grande, compramos hornos nuevos y definimos la materia prima y la paleta de colores”, explica Juliana. Sus vajillas están inspiradas en lo natural, en lo artesanal. Sus formas son orgánicas, alejadas de las ilustraciones y acompañadas por tonos vivos: “Somos personas alegres y nos gusta reflejar eso”. Para su nueva colección crearon formas abstractas y coloridas, con el objetivo de que cada pieza sea única. “No podemos manejar el resultado final, debido a que la cerámica se quema a 1.200 grados centígrados y los colores en altas temperaturas tienen una reacción diferente, por eso pueden variar. Siempre es una sorpresa cómo van a salir. Es un proceso difícil de controlar”.

Venden todos sus productos por encargo a través de su cuenta oficial de Instagram: @amasaceramica. Esto les permite entregar objetos personalizados: “Nos reunimos con los clientes, definimos los colores que desean y los diseños por utilizar de nuestro catálogo”, afirma Carolina. El proceso de producción toma cerca de un mes. Sin embargo, aseguran que cada pieza que sale del taller de Amasa es única, gracias a un sistema artesanal que tiene mucho de azar y, a la vez, de magia.

Carolina y Juliana Zerrate Zuluaga, fundadoras de Amasa.

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