CHESTER

Por Fotografía: Iván Ortíz. Producción Y Texto: Ana María Zuluaga.
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Junio
6 - 2014
Sinónimo de elegancia, el sofá Chesterfield vuelve a imponerse en la decoración. Este diseño inglés, como buen clásico, perdurará en el tiempo.

Varias teorías sobre su creación hacen parte de la historia del famoso diseño Chester. La más popular involucra a Philip Stanhope, cuarto vizconde de Chesterfield, quien le encargó a un prestigioso ebanista el diseño de este sofá para selectos clubes. El mueble debía permitirles a los caballeros de la alta sociedad inglesa sentarse con la espalda totalmente recta, para evitar así posturas inadecuadas y formas poco gentiles.

Y así surgió en cuero, de fabricación artesanal y con colores como marrón, granate, verde y negro. Usualmente tiene capitoné o botones cosidos en sus brazos y su espaldar, los cuales están siempre a la misma altura. Sus patas de madera son cortas y torneadas; algunas versiones incorporan ruedas para su movilidad. Una de sus principales características está en su cuero que tiene un aspecto natural y deja ver sus marcas de origen, cicatrices y textura porosa, lo que vuelve única a cada pieza.

El Chester es un clásico, pero algunos diseñadores de prestigio lo han modificado usando telas como el terciopelo u otras de lanzados colores como el plateado y el blanco. De hecho, la firma Blofield, a cargo del diseñador holandés Jeroen Van de Kant, fue más allá y creó uno de plástico inflable que ya forma parte del mobiliario del Festival de Cannes y ha sido merecedor de varios premios. Sus antecedentes y su perdurabilidad en el tiempo demuestran que el Chester no pasará de moda.

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