CON ESENCIA NÓRDICA

Por Fotografía: Archivo Particular Texto: Marcel Benedito
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Junio
13 - 2014
Líneas depuradas, maderas claras intervenidas de manera artesanal, tonos pastel y tejidos cálidos hacen parte de la fórmula del estilo escandinavo, que lleva décadas de vigencia en el mundo por su diseño atemporal.

Sus rasgos característicos son consecuencia del clima de los países escandinavos que inspiran esta corriente: Suecia, Noruega y Finlandia. La escasa luz hace imperativo trabajar con colores claros en interiores amplios y el blanco es el color dominante. Lo mismo ocurre con los materiales que se utilizan en los muebles: maderas –fresno, arce, haya– y tan solo se usan pequeñas notas vibrantes como rojo, verde manzana o azul cielo para aportar detalles cromáticos y crear una mínima tensión visual.
Los tonos secundarios son característicos y les confieren elegancia a los muebles, que combinan lo moderno y lo tradicional siempre con el ojo puesto en la artesanía, muy apreciada en todas sus manifestaciones: cristal, cerámica, madera y tejidos. Estos últimos se utilizan de algodón o lana pura, con motivos de rayas o cuadros, lisos o con estampados florales, muy sencillos y de colores planos.
Los muebles que siguen esta estética son de líneas rectas, puras y limpias,  combinadas con curvas suaves que facilitan la creación de ambientes equilibrados. Y van acompañados de complementos de origen artesano. El éxito de la mezcla está garantizado por su naturalidad.
En la última edición de la muestra Stockholm Furniture & Light Fair aparece este sugestivo collage de propuestas de diseño: los muebles y las luminarias muestran una armonía cromática, formas elegantes y colorido alegre que contrarresta la falta de iluminación.

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