Esta silla de aluminio macizo es a la vez una pieza de diseño y una obra de arte

El aluminio, un metal que está presente en muchos de los objetos que utilizamos a diario, sirve como medio para reinterpretar algunas de las piezas clásicas de la firma colombiana Del Portillo.

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A lo largo de nueve años, el diseñador industrial bogotano José David del Portillo le ha apostado al diseño nacional por intermedio de su firma Del Portillo, con sede en Bogotá. “Durante este tiempo hemos logrado consolidarnos por medio de diferentes factores, el más importante de los cuales es el recurso humano; hemos creado un ecosistema donde se rescatan los oficios, la tradición de un artesano”. 

Piezas de diseño del portillo
José David del Portillo, diseñador de Del Portillo.
Crédito de la foto: Andrés Gómez, cortesía Del Portillo.

Durante su carrera, Del Portillo ha presentado piezas que se han convertido en íconos de su catálogo, como la silla Tiza —uno de los primeros lanzamientos de la marca—, el bananero K-19 —que recibe su nombre del elemento químico del potasio y que tiene como fin prolongar la maduración de esta fruta— y el candelabro Fuoco —fuego, en italiano—. 

Esta silla de aluminio macizo es a la vez una pieza de diseño y una obra de arte
Esta silla de aluminio macizo es a la vez una pieza de diseño y una obra de arte

Un diseño especial

Para estas piezas, el diseñador industrial se valió de un material tan noble como la madera. No obstante, para celebrar casi una década de labor lanzó una edición limitada en aluminio macizo —junto al reto que implica utilizar la fundición tradicional para crear estos elementos—, haciendo así una aproximación artística por su peso y forma de reflejar la luz.

Esta silla de aluminio macizo es a la vez una pieza de diseño y una obra de arte
Esta silla de aluminio macizo es a la vez una pieza de diseño y una obra de arte

“Con este metal replanteamos el valor del uso del objeto y generamos una escultura que nos lleva a contemplar, donde el diseño se convierte en una obra para admirar; la función y el uso están presentes de principio a fin”. 

Del Portillo asegura que el “diseño colombiano cada día es más fuerte. Está en un momento en el que se siente un cambio y donde las puertas se están abriendo, empleando un discurso de diferentes saberes que honran nuestra identidad”. Con esto en mente, continúa un camino donde el trabajo artesanal se refleja en cada uno de sus lanzamientos. 

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