LA FÁBRICA DE ÍCONOS

Por Fotografía: Archivos Particulares. Texto: Luis Felipe Barrientos
/
Septiembre
9 - 2014
Herman Miller plantea escenarios futuristas y cuestiona cómo el ambiente de trabajo, las herramientas y el carácter de cada organización pueden ser potenciados a través de soluciones integrales de diseño. AXXIS visitó en Michigan, EE.UU., sus oficinas centrales: The Design Yard.

“En Herman Miller solucionamos problemas. Cuando se considera un nuevo producto, es común que los empleados de todas las áreas colaboren en la creación de su diseño y producción. De esta manera, se conectan personalmente con nuestras propuestas”, afirma Brian Walker, CEO de la compañía. Así mismo, el personal se convierte en guardián de la marca y en parte vital de los servicios que desarrollan, por ello cada “pieza logra una impronta que se resume en durabilidad, unidad, integralidad e inevitabilidad”, explica Gary Smith, vicepresidente de producto y exploración de diseño. Es así como su más reciente proyecto “Living Office” constituye una muestra de la capacidad de retar a las nuevas generaciones a trabajar de manera colaborativa en la era de las ideas. Lori Gee, vicepresidenta de insights aplicados, lo resume en cuatro sencillas palabras: conectividad, creatividad, productividad y prosperidad. La propuesta está compuesta por diez ambientes que potencian las relaciones humanas y las formas de producción colectiva o individual. Algunos de ellos son: *Haven, salón privado para la concentración que evita las distracciones. *Jump Space, zona que facilita un encuentro temporal en una barra con todas las utilidades. *Landing, lugar que genera diálogos antes y después de las reuniones. *Plaza, área para generar ideas alrededor de un buen café y un ambiente distendido. La complementan Hive, Clubhouse, Cove, Meeting Space, Workshop y Forum. El ser humano primero Desde sus inicios, la compañía ha tenido una historia y filosofía de liderazgo centrado en las personas. “Su fundador, D. J. DePree, sembró un legado bajo el lema ‘todo el mundo es extraordinario’, así enfatizó que lo más importante por encima del negocio son las relaciones humanas y el preocuparse de manera genuina por todas las personas que forman parte de su universo, dentro y fuera de la organización”, comenta su director corporativo de comunicaciones, Mark Schurman. Es por eso por lo que en uno de los muros de la alta gerencia de Herman Miller, en el Design Yard –donde están sus oficinas centrales y laboratorio de pruebas–, reza la siguiente frase de D.J. DePree: “Gilbert Rohde me dijo un día… ‘Tú piensas que lo más interesante de una casa es el período de diseño, cuando lo más interesante son las personas que viven ahí’. Esto me sacudió tremendamente el piso. Nunca lo había visto de esa manera. Luego Rohde añadió… ‘Usted no solo está fabricando muebles, está creando maneras de vivir, estilos de vida’”. Rohde fue el primer director creativo y de diseño de la organización; murió en un trágico accidente en la década de 1930. Su reemplazo llegó en 1945, un joven e irreverente arquitecto llamado George Nelson, que fue contratado por la organización gracias a un revelador artículo escrito por él para la revista LIFE, en el que desafió a la industria del diseño a pensar diferente y a romper los paradigmas de la época. D. J. Depree respondió a su llamado. El legado en diseño industrial de Herman Miller ha sido el fruto de visionarios como Nelson y de la colaboración permanente con los más talentosos arquitectos, diseñadores y artistas desde Alexander Girard, Isamu Noguchi y los esposos Charles y Ray Eames, hasta personajes como los hermanos Bouroullec, Konstantin Grcic, Leon Ransmeier y Studio 7.5, entre otras figuras. Lo particular de Herman Miller es su aprecio hacia la historia del diseño y, al mismo tiempo, una búsqueda permanente de abrazar el futuro con las tecnologías del mañana y con una aguda interpretación de las nuevas formas de trabajar, crear y vivir de sus clientes.

 

Deja un comentario:

Send this to a friend