El arte de ser Sebastián Errázuriz

El trabajo irreverente, vibrante, intenso y universal del diseñador industrial chileno Sebastián Errázuriz lo ha convertido en uno de los artistas más aclamados en la actualidad. 0

Así lo prueban proyectos como 12 zapatos para 12 amantes, una de sus colecciones dedicada a la firma de calzado brasilera Melissa. La inspiración para crear estos modelos de zapatos surgió de sus relaciones sentimentales y se convirtió en una exitosa exhibición en el pasado Art Basel Miami; este mes de junio y hasta julio estará en el Summerhall en Edimburgo. Con tan solo 37 años, ha participado en más de 40 exposiciones internacionales. Desde su estudio en Nueva York habló conAXXIS.

“Un proyecto tiene que ser sincero con su propia naturaleza, de otro modo no funciona”. Sebastían Errázuriz hablo con AXXIS sobre su trabajo y pasíón por el diseño como arte.

 

Usted es arquitecto y diseñador, ¿pero cuál de estas dos disciplinas prefiere o cómo las combina?

Trato de no pensar en eso, lo que intento es sentir y seguir mi intuición. Con esto claro, diría que básicamente lo que hago en mi trabajo es incorporar elementos psicológicos y existenciales en diseños que tengan un grado de funcionalidad, responsabilidad y un propósito.

¿Quién espera que adquiera sus diseños?

Una mezcla entre gente que culturalmente entienda y ame el arte y el diseño, y el tipo de persona que se goza y disfruta la vida.

Usted es un artista que va más allá con sus creaciones, ¿cómo hace para alcanzar ese nivel de creatividad?

Me enfoco en hacer cualquier cosa que sienta que debo hacer. Es el trabajo perfecto; desarrollo una idea por la que me sienta apasionado y luego busco quién puede ser un posible comprador. Amo ambas disciplinas por lo que trabajo paralelamente en las dos sin olvidar todas las que están en el medio.
Gran parte del tiempo lo dedico, a propósito, para aclarar las estructuras que definen lo que es arte y diseño y para seguir mis instintos y enfocarme en lo que puede ser poderoso, creativo y único sin importar a qué área pertenece.

¿Cuál es su concepto de diseño?

Mi concepto de diseño es que si viviéramos en un mundo ideal seríamos capaces de crear objetos funcionales cargados de simbolismo, sensaciones e impulsos existenciales que nos ayudarían en nuestras actividades diarias desde un punto de vista práctico pero también desde una perspectiva más profunda.

¿Por qué cree que su trabajo se ha vuelto tan importante y excepcional en muchas partes del mundo?

Yo no creo que sea famoso aún. El propósito de mi trabajo es conectarme con la gente. Es como cuando una persona muy apuesta pasa a nuestro lado y nos mira. Ese momento de fugaz conexión nos da fuerza para seguir adelante el resto del día. Es algo similar lo que me pasa, me siento inmensamente afortunado cuando creo mis objetos y las personas se conectan con ellos, se detienen, se ríen y comienzan a ver esos objetos comunes con una mirada más fresca, renovada, apreciando características nuevas.

¿Cuál ha sido para usted su proyecto más arriesgado?

Sinceramente creo que el proyecto más difícil ha sido construir mi propia carrera. No me preocupa mucho el dinero, la fama y el éxito (bueno me importan un poco, no puedo mentir), pero lo que realmente me importa es tener la capacidad de darle vida a mis ideas, eso es lo que me fascina, me obsesiona y me hace feliz. Si tuviera una mansión, un Ferrari o un jet los disfrutaría por una semana y después me aburriría de ellos. La construcción de una profesión exitosa es un proyecto que dura toda la vida y que impacta en la libertad para ser capaz de investigar y trabajar todos los días en lo que uno ama.

De todos los reconocimientos que le han hecho, ¿cuál ha sido el más gratificante para usted?

Desde el punto de vista académico fue una satisfacción muy grande haber sido elegido por mis pares como el diseñador chileno del año 2010. Así mismo, con tan solo 28 años fui el único diseñador suramericano vivo seleccionado para ser subastado en Sothebys en los diseños más importantes del siglo XX, uniéndome a los diseñadores de Campana Brothers. Esto constituyó un logro muy especial para mí. Finalmente, que me hubieran pedido diseñar para una exhibición en el Museo Nacional de Diseño Cooper Hewitt o tener uno de mis trabajos en el Museo de Bellas Artes de Chile y en el Museo Vitra son indicativos de que mi trabajo está siendo tomado en serio y que es necesario intensificar esta increíble oportunidad y desafío.

¿Qué nos puede contar de sus proyectos más reciente?

Tengo mi primer solo show en el Museo de Arte Carnegie en Pittsburg, el próximo 6 de septiembre. Lo siguiente será una doble exposición en solitario en las dos galerías que me representan en Nueva York: Cristina Grajales y Salon 94. 

¿Qué representa la piñata gigante que creó para la semana del diseño en Nueva York NYCxDesign?

La titulé “Capital del siglo XX” y era una vaca dorada gigante rellena de billetes. Quería hacer una pieza simple pero divertida que fuera parte de la celebración pero que a la vez ofreciera otras lecturas. La obra elude al sistema capitalista y al que hemos adorado durante décadas demostrando ser falso. Mi crítica es que hay una necesidad urgente de corregir este sistema y de distribuir la riqueza de una manera más justa y de no reemplazarla con más de lo mismo. Me pareció que esta piñata gigante podía ser una invitación para que los jóvenes diseñadores la golpearan como se hace en las fiestas infantiles durante la feria.

 

Por último, ¿cuál es para usted la clave del éxito?

No quiero pretender que sé cuál es la clave del éxito, pero creo que la honestidad es esencial. Un proyecto tiene que ser sincero con su propia naturaleza, de otro modo no funciona. No se puede forzar una idea, un material o una estética si no se siente real. Las mejores ideas y proyectos se perciben grandiosos cuando son un reflejo de la realidad. La capacidad de observar y ver lo que otros no ven y la habilidad de entender los paradigmas y los problemas cotidianos es lo que le permite al artista identificar dónde puede contribuir.

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