El diseño Ottomano de Matteo Ragni

El diseñador milanés Matteo Ragni estuvo en Bogotá presentando la nueva colección que diseñó para Zientte. AXXIS habló con él sobre su ciudad natal, premios de diseño, experiencias adquiridas y sobre Ottomano su colección para la marca colombiana. 0

A pesar de ser un hombre bastante joven, llega a Colombia con una larga y laureada trayectoria sobre sus hombros. Con tan sólo 29 años recibió el Compasso d’Oro, uno de los premios  más importantes de diseño en el mundo, por su diseño Moscardino (un cubierto desechable). Hoy en día tiene en su haber un segundo Compasso d’Oro, esta vez obtenido por el diseño de unas tapas de alcantarilla para la firma Montini (en ambos casos en colaboración con Giulio Iacchetti), y otra variedad de premios y reconocimientos a su trabajo, el cual varía en actividades tan diversas como el diseño de productos, el diseño de espacios o el branding corporativo.

Esta es su tercera visita a Colombia, las primeras dos motivadas por charlas y eventos académicos. Viene a presentar su nueva colección de mobiliario, Ottomano, diseñada para la firma Zientte. “Es la primera vez que diseño para una firma en Colombia. Espero que sea el inicio de una relación larga y duradera, al igual que lo fue el imperio Otomano”, añade Ragni.

Destaca la solidez y la tranquilidad que ha sentido al trabajar para Zientte, una firma de carácter internacional que ha generado un ambiente cómodo y propicio para desarrollar la colección. Hace mucho énfasis en este aspecto, la construcción de una relación duradera con sus clientes, pues considera que su profesión se centra más en este concepto que en el diseño específico de un producto o una imagen en particular.  “Siempre busco construir un vínculo con mis clientes, tranquilo, sólido y que se sustente a largo plazo, como un romance que crece y se fortalece. Una vez se entiende y se comparte el ADN del cliente los diseños y productos van fluyendo prácticamente solos”, comenta.

Los diseños de esta colección se caracterizan por ser bastante horizontales, bajos, cómodos y relajados, muy al estilo del mobiliario utilizado por el imperio de los turcos.  “Si ves la colección encuentras algo muy familiar, como viniendo del pasado. Parece algo muy conocido, sencillo y poco pretencioso,  pero al empezar a utilizarlo empiezas a explorar los detalles, y a encontrarte sorpresas… Jugamos mucho con los elementos en madera. Los cortamos y modificamos, generando bases que se transforman, pasando de tener cuatro a ocho caras, o de tres a cuatro aristas”, relata el diseñador.  “Son detalles que se van descubriendo poco a poco, y se van mostrando con delicadeza en la medida en que se vive el producto,” añade.

La atención a los pequeños detalles es lo que hace la diferencia en su trabajo, y lo que le otorga un carácter fino y delicado a la colección. “Alguien dijo alguna vez que dios está en los detalles. Puedes no creer en dios, pero tienes que creer en los detalles.” afirma con contundencia.

El mobiliario de la colección es fabricado en Colombia,  y sus piezas son de madera construidas a partir de roble nativo. “Cuando utilizas elementos de origen local de alguna manera capturas la esencia del entorno”, explica Ragni. “Los elementos en madera, fuertes y definidos, tienen un aire muy masculino; se complementan con almohadas y colchones muy grandes, suaves y generosos, de carácter más amplio y femenino”, explica su diseñador con una sonrisa: “me encanta tener ese carácter de lo masculino y lo femenino mezclado en un sólo objeto”, concluye.

La contundencia de la madera, tallada a partir de cortes refinados, y la comodidad y suavidad que ofrecen las telas agradables y tersas generan un contraste y al mismo tiempo, una combinación que compone el corazón de esta colección: limpia y sencilla en su esencia, pero compleja y delicada en la ejecución de sus detalles.

De herencia milanesa

“Milán, la ciudad donde nací y donde actualmente vivo, es un señora refinada, llena de sorpresas y detalles, a la que hay que ir descubriendo y recorriendo poco a poco”, recuerda Matteo Ragni en medio de nuestra conversación. Es de esta misma manera en que vive y disfruta su ciudad, pausada y sin prisas, como se enfrenta a su trabajo, a la relación con sus clientes y a la elaboración de sus diseños. “Si observas mi trayectoria, no encuentras diseños rimbombantes ni atropellados. Son productos tranquilos y sencillos, con una importante atención al detalle, que deben ser descubiertos poco a poco.” afirma.

Llegando al final de nuestra conversación, el diseñador con desparpajo añade: “No sé si lo sabes, pero mi apellido, Ragni, en italiano significa araña. Y de alguna manera es ésta mi esencia, está en en mi nombre; hilar conceptos y tejer relaciones a largo plazo, tanto con mis clientes como con los lugares que visito.”

Con la idea de que Ottomano será el primer paso en la construcción de una relación fructífera, larga y duradera, tanto con la firma Zientte como con nuestro país, se despide Matteo Ragni, dejándonos a la expectativa sobre cuál será el siguiente hilo con el cual seguirá tejiendo su camino en Colombia.

//revistaaxxis.com.co

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