Elizabeth Diller, arquitecta, artista y buscapleitos

Este año, la estadounidense es la única arquitecta en la lista de las 100 personas más influyentes según la revista Time.

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La arquitecta Elizabeth “Liz” Diller es reconocida en el mundo por su firma Diller Scofidio + Renfro, fundada en 1981 junto con el arquitecto Ricardo Scofidio. Se trata de la segunda vez que la estadounidense es mencionada en la famosa lista de la revista Time. La primera fue en 2009, cuando junto con su socio obtuvo el reconocimiento por su proyecto “The High Line”, concebido para recuperar la línea de tren elevado de Nueva York, transformándola en un gran parque peatonal.

La clave de su éxito radica en su visión personal de la arquitectura, empezando por su proceso creativo. En una entrevista reciente, Diller se presentó como “arquitecta, artista y buscapleitos”. Es su carácter transgresor el que la ha llevado a imaginar y producir proyectos por los que su firma ha adquirido reconocimiento mundial. Con un enfoque cultural, Diller Scofidio + Renfro (DS+R) abarca los campos de la arquitectura, urbanismo, instalaciones de arte y multimedia, medios digitales y producción editorial. La compañía basada en Nueva York cuenta con más de cien arquitectos, diseñadores, artistas e investigadores, dirigidos por tres socios además de Diller: Ricardo Scofidio, Charles Renfro y Benjamin Gilmartin.

De la extensa lista de trabajos en su haber, el que dio fama mundial a Diller y su firma fue “The High Line”, un plan de renovación urbana realizado en tres fases desde 2009 hasta 2014. Diseñado en colaboración con las empresas James Corner Field Operations y Piet Oudolf, es un parque público de 2,4 kilómetros de largo construido sobre un abandonado ferrocarril elevado al suroeste de Manhattan. Inspirados en esta ruina posindustrial, donde la naturaleza recuperó una parte vital de la infraestructura urbana, los arquitectos dan importancia a la biodiversidad que hizo de este espacio su hogar.

Proyectos como el “The High Line” y su más reciente “The Shed” –en proceso de diseño– representan su compromiso con la ciudad y su visión de hacerla atractiva de nuevo para artistas y mentes creativas. “The Shed” –programado para abrir en 2019– será el primer centro multiarte pensado para comisionar, producir y presentar todo tipo de obras escénicas, visuales y de cultura popular. Entre sus obras recientes están el Parque Zaryadye (2017), adyacente al Kremlin en Moscú; el Museo de Imagen y Sonido en la playa de Copacabana (2019), en Río de Janeiro, y The Broad (2015), un museo de arte contemporáneo en Los Ángeles.

Pero de todos los anteriores es quizá Zaryadye el que mejor define la arquitectura de DS+R. A pocos pasos de la catedral de San Basilio, la Plaza Roja y el Kremlin, es el primer parque a gran escala construido en Moscú en los últimos cincuenta años. El proyecto combina zonas de parque, plaza urbana y espacio social, cultural y recreativo. Para Diller y su equipo –liderado en esta instancia por Charles Renfro y David Chacon– el entrelazado de la naturaleza existente y el área construida crea un “urbanismo salvaje” que complementa los lugares simétricos del centro de la ciudad. Para los arquitectos, esta estructura es el eslabón perdido que conecta los monumentos y distritos que le dan fama a la capital rusa.

A sus 64 años, Diller está lista para subvertir las reglas de la arquitectura contemporánea. “Están acostumbrados a un tipo de urbanismo, a recibir un espacio y un programa específicos. Pero esto no es suficiente, deben inventar sus propios programas y no comprometer su visión”. Esto resulta evidente en su proyecto más reciente, “The Shed” (2019): “Nadie nos entendió al comienzo. Logramos sostener la idea por un par de años hasta que tomó vuelo. Este constituye un ejemplo de que sí es posible hacer algo completamente nuevo”. 

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