En las rocas

Con el hormigón como material principal, este proyecto que se alza en una zona rocosa –considerada sagrada–, en Noruega, acoge las diversas actividades que se realizan allí durante el año.

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El paisaje de la costa norte de Noruega está cargado de magia y significado religioso. Desde la época precristiana ha sido un espacio sagrado donde diferentes tribus han realizado ofrendas a sus dioses, dejando su huella en las cuevas. Una de las áreas más emblemáticas de esta región es Bukkekjerka, una formación rocosa donde los elementos naturales han labrado un altar al aire libre. Este singular paraje da lugar a un gran servicio eclesiástico anual, y se ha convertido en un atractivo turístico.

La firma de arquitectura Morfeus, con base en Noruega, fue comisionada para diseñar un complejo de estructuras que acogiera y articulara las actividades que se llevan a cabo durante el año. Para las arquitectas a la cabeza del proyecto, Caroline Støvring y Cecilie Wille, la inspiración comenzó con una caminata por la costa: “Cuando llegamos al sitio nos impresionó la belleza del lugar y su diversidad. Un paisaje dramático donde el feroz mar del Norte se encuentra con la costa y las montañas escarpadas”. El reto fue resaltar la singular topografía e historia del lugar a través de la arquitectura.

Más cercano a la escultura, el proyecto plantea una abstracción de las formas naturales existentes como complemento del paisaje. Está compuesto por área de parqueo y servicios, zona “ritual” cercana al mar con una hoguera, y una serie de bancas y puentes que invitan a los visitantes a caminar y contemplar el paisaje. Un segundo edificio, ubicado al sur del terreno, está destinado a los eventos eclesiásticos.

El material principal del proyecto es concreto, y la construcción se basa en losas de hormigón inspiradas en los picos rocosos de la zona. Para las arquitectas encargadas, además de ser funcional debía responder al paisaje: “Nos adaptamos al terreno existente, no al revés. Hemos querido ser muy cuidadosas con el entorno, pero también presentar un edificio con una audacia especial que hace eco del paisaje circundante”.

En el exterior, las ventanas de vidrio proyectan el imponente paisaje e integran el edificio con su entorno. A su vez, las fachadas de acero pulido resisten el embate del clima, en especial la corrosión del agua de mar, y los múltiples reflejos hacen que la estructura se mezcle con las rocas y el cielo, ofreciendo a los visitantes experiencias nuevas y cambiantes dependiendo del tiempo.

“No fue fácil. El sitio es remoto y las condiciones climáticas algunas veces fueron extremadamente duras. Resulta emocionante ver cómo reciben este proyecto, especialmente por parte de la comunidad local. Bukkekjerka es un lugar único. Esperamos que la instalación sea utilizada una y otra vez”, señalan las arquitectas.

//revistaaxxis.com.co

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