Ensamble geométrico

Líneas sencillas, espacios abiertos y un carácter aéreo definen esta construcción que se mimetiza con el paisaje natural antioqueño. Su arquitectura combina acero, mampostería y madera con el agua de una piscina de borde infinito. 0

Después de un día de actividades y preocupaciones, ¿qué puede ser mejor que llegar a una casa inmersa en la naturaleza tropical de la montaña antioqueña? Parece un refugio de fin de semana pues, según el dueño, la idea inicial era tener un sitio que respetara el entorno ambiental: “No queríamos una casa ‘puesta en el lote’, queríamos una que se ajustara al terreno; para habitar”.
Este concepto lo materializó Zapata & Santamaría en un área interior de 631 metros cuadrados. La arquitectura se relaciona con los alrededores por todos sus frentes: la fachada de acceso está determinada por el garaje bajo una cubierta horizontal de aspecto aéreo y liviano que enmarca la zona de servicios y el zaguán de entrada, con una puerta pivotante que parece hecha para permanecer abierta.

El frente de la zona social, que integra la sala y el comedor en un recinto de 11 por 6 metros, está abrazado por la piscina de borde infinito que le da continuidad a la panorámica de un lago que se extiende ante la casa.

Un quiebre en la geometría de la planta independiza el estar de televisión, que se puede separar de la sala por una puerta corrediza, para darle privacidad a un ala donde están la alcoba, el baño y un estudio.

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El eje de circulación, que une la zona social con la alcoba, está rodeado por un jardín que produce el efecto de atravesar la fachada con las plantas sembradas bajo la escalera.

En el segundo nivel, la habitación principal tiene dormitorio, vestier, escritorio y una terraza parcialmente cubierta, que les ofrece a los propietarios un ambiente de amplitud e independencia.

El sentido práctico de la construcción se refleja en los materiales, pues como dice el propietario: “Queríamos una casa que nos recibiera bien y en la que no tuviéramos que trabajar, para ello pedimos materiales perdurables y de fácil mantenimiento”.

Los arquitectos utilizaron acero con acabado al óxido, enchapes de ladrillo, piedra y madera; y un porcelanato con apariencia similar a este último material en tono gris ceniza, que unifica y acentúa la amplitud de los ambientes; además, reviste todos los pisos, incluso en la cocina, equipada con muebles blancos y accesorios de acero inoxidable.

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Marcando un contraste con los alrededores campestres, los muebles combinan la estética contemporánea y el estilo clásico, matizado con el colorido de una colección de kilims orientales.

En cuanto al diseño, en el que participaron las arquitectas Catalina Santamaría, Sofía Zapata Santamaría y Juliana Ruiz, se desarrolló un esquema sencillo, respetuoso con la naturaleza, a partir de componentes básicos y elementales que se arman como si se tratara de un mecano. El arquitecto Mauricio Zapata recuerda: “Nos propusimos que los jardines le ganaran a la casa, y que esta fuera tan simple y etérea que uno se olvidara de ella y se entregara al paisaje”.

//revistaaxxis.com.co

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