Especial terrazas y piscinas: Contacto con la naturaleza

Esta zona de transición entre el interior y el exterior toma más fuerza en los proyectos gracias a tecnologías, materiales y elementos que incrementan su comodidad y habitabilidad. Ahora los espacios se cubren de verde. 0

El concepto de la terraza, aquel espacio de transición entre interior y exterior, es tan antiguo como la arquitectura misma.  Encontramos ejemplos de estos espacios en edificios construidos hasta 3000 años antes de Cristo, en las construcciones árabes, en las civilizaciones orientales, en la arquitectura de los romanos y los griegos… A veces usadas como antesala a edificios públicos ­como espacios de reunión de carácter representativo, otras muchas veces como extensión de espacios privados, la magia de la terraza proviene precisamente de esa ubicación intermedia, transicional, entre interior y exterior.

La terraza nos permite apropiarnos del paisaje circundante, disfrutar de la vista, de la naturaleza y del aire, resguardados de los elementos exteriores, desde un lugar adecuado, cómodo y privilegiado. Con el transcurso del tiempo se han desarrollado tecnologías, materiales y elementos que permiten incrementar la comodidad y habitabilidad de estos espacios, los cuales aparecen de manera cada vez más frecuente y diversos.

Hoy en día, por ejemplo, es muy fácil adecuar los techos de los edificios a partir de cubiertas verdes: terrazas ajardinadas que ofrecen áreas de esparcimiento en lugares que antes eran inutilizables. Además de generar espacios de conexión con la naturaleza y crear un ambiente social, de recreación y relajación, las plantas utilizadas en las cubiertas verdes (idealmente especies nativas de la región) mejoran el comportamiento térmico en el interior del edificio (lo aíslan del exterior), contribuyen con la producción de oxígeno para la ciudad y reducen el impacto de la contaminación y el calentamiento global.

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Y si bien las cubiertas verdes en edificios altos se están convirtiendo en una imagen cada vez más común en el paisaje de nuestras ciudades, todavía al hablar de “la terraza” sigue siendo sinónimo de aquellos espacios en pisos bajos, zonas sociales de extensión del ambiente interior que nos permiten disfrutar de la naturaleza que tenemos a la mano, idealmente complementadas con una vista inspiradora y, ¿por qué no?, una piscina.

En términos generales, al diseñar una terraza no importa si se dispone de una espectacular vista lejana o si el espacio que se va a aprovechar es algo introvertido, si la extensión es grande o pequeña, si el uso será público o privado o si se está en clima cálido o frío; en cualquier caso es necesario tener en cuenta los factores climáticos y de materialidad para asegurar el confort y el deleite en el espacio. Si bien la terraza técnicamente es un espacio exterior y expuesto, la sensación que debe generar es la misma que se tiene en un espacio interior: crear la percepción de comodidad, tranquilidad, intimidad y reposo.

En climas cálidos, templados o fríos, es muy importante que la terraza genere espacios de resguardo, respondiendo adecuadamente al entorno climático en que se encuentra: espacios protegidos de la incidencia directa del sol y/o la lluvia que garanticen el confort al ser habitados. Elementos como pérgolas o toldos retráctiles son muy útiles para proteger estos ambientes, convirtiéndose en elementos arquitectónicos y complementos estéticos en sí mismos.

Siempre se deben escoger materiales acordes y respetuosos con el entorno, durables y resistentes, fáciles de mantener y elaborados para su uso en exteriores, que se complementen adecuadamente los unos a los otros en cuanto a tonalidades y texturas. Los pisos son especialmente críticos ya que, además de responder a las exigencias estéticas, deben tolerar la continua exposición al sol y a la lluvia, tener propiedades (texturas) antideslizantes para evitar accidentes y soportar las fluctuaciones de temperatura del exterior sin deteriorarse.

En este sentido, hay una muy amplia gama de materiales, desde piedras naturales y concreto hasta pisos cerámicos, sintéticos y de madera. Es importante tener en cuenta que cada tipo de material exige algo de mantenimiento y cuidado, y que según el clima y el espacio donde se va a construir, algunos funcionan mejor que otros.

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