Esta es la nueva estación de trenes diseñada para mejorar la movilidad de África

La nueva estación de trenes de alta velocidad en Kenitra, Marruecos, forma parte de un proyecto de movilidad e infraestructura en África, que busca conectar el mar Mediterráneo con el océano Atlántico. 

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Diseñada por el estudio Silvio d’Ascia Architecture –ubicado en París–, en asocio con la firma marroquí Omar Kobbité Architectes, la nueva estación de trenes de alta velocidad en Kenitra, Marruecos, aprovecha su emplazamiento y magnitud para conectar peatonalmente algunas zonas aisladas de la ciudad y producir un espacio público y colectivo de calidad, propio de un país con una economía creciente. Esta obra, más que una terminal de transporte, entiende su dimensión urbana y entrega a los ciudadanos un lugar dotado de comercio y servicios.

Fotografía: Takuji Shimmura, Cortesía Silvio D’Ascia, Architecture.

El sistema estructural constituye la expresión del edificio. El volumen prismático de 200 metros de longitud y 12 de altura se reviste con un cascarón de bloques triangulares perforados de concreto de alta resistencia, que permiten el paso de la luz y aportan al control climático en las diferentes estaciones del año. La geometría de este patrón repetitivo reinterpreta la celosía, propia de las construcciones del mundo árabe, como un elemento a gran escala.

El diseño de esta granja lo hará querer vivir en el campo. 

A su vez, una secuencia de arcos parabólicos con alturas diferentes recorre las fachadas para generar accesos a la estación y ventanales hacia la plaza contigua. La condición porosa del proyecto admite una perspectiva fragmentada del paisaje urbano y produce un interior confortable, con el piso de mármol gris inundado de luces y sombras proyectadas desde la cubierta y las fachadas. Durante la noche, el efecto se invierte y el edificio se comporta como una lámpara gigante.

La tecnificación de una de las tradiciones más típicas de la arquitectura local logra un proyecto que sintetiza sus aspectos técnicos, espaciales, funcionales y estéticos en una única respuesta. Una celosía hecha espacio, un calado convertido en edificio. Lo vernáculo se traduce a lo tecnológico en una obra que trasciende su condición utilitaria para construir la ciudad del futuro sin olvidar el pasado. ■

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