Estructura fluida

Además de unificar áreas y eliminar divisiones, la remodelación de este apartamento buscó otorgarles nuevos usos a los ambientes y generar relaciones espaciales que promuevan la interacción entre la familia.

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Ubicado en el norte de Bogotá, emplazado sobre los cerros orientales, este apartamento goza de su entorno privilegiado aprovechando las espectaculares vistas lejanas sobre la ciudad y disfrutando de la presencia cercana del frondoso bosque bogotano. Esta doble relación con el exterior enriquece sus espacios interiores, que los llena de luz y de verde, generando un ambiente cálido y distendido para el disfrute de sus habitantes. Con este contexto excepcional se encontró la arquitecta Ana María Güiza Posso, fundadora de A de Arquitectura, cuando sus clientes, propietarios de Hexxa S.A.S., la llamaron para este encargo, en el cual colaboraron de manera íntima y permanente. El objetivo era reformar el apartamento existente, maximizando su potencial y adaptándolo a las necesidades específicas de sus habitantes: una pareja y sus dos jóvenes hijos.

La intención primordial de la intervención fue permitir que la atmósfera generada por el bosque pudiera permear todas las estancias, ofreciéndoles a la vez la posibilidad de disfrutar de la vista lejana de la ciudad. Con este fin eliminaron la mayoría de los muros interiores existentes, que fraccionaban y segmentaban los espacios, creando una zona social amplia, continua y fluida. Los muros entre cocina y salón-comedor fueron demolidos. La primera la ampliaron tomando el área en la que antiguamente estaba la lavandería, y para la sala de juegos diseñaron puertas correderas con listones de madera natural que generan privacidad sin bloquear la relación con los otros espacios.

Hoy en día se viven como uno solo el hall de entrada, el salón-comedor, la cocina y la sala de juegos, todos rodeados de generosas terrazas heredadas del diseño original. La nueva distribución permite que mientras el hijo se divierte en la sala de juegos, al mismo tiempo la madre lea un libro en el salón, la hija prepare algo en la cocina y el padre trabaje en su computador en el área del comedor, todos llevando a cabo sus actividades personales con algo de privacidad, y a la vez disfrutando de la compañía mutua. Esta zona se convirtió en el centro del hogar; el punto de encuentro de la pareja con sus hijos. La materialidad del apartamento fue definida siguiendo la misma línea conceptual, buscando consolidar un sentir de hogar, unitario, cálido y fluido. Limitaron la paleta a tres elementos principales: madera, concreto y el color blanco, los cuales fueron desplegados de diversas maneras a lo largo de la vivienda para mantener una sensación relativamente uniforme en cuanto a tonos y texturas.

Para el piso eligieron un único material: sapán, que utilizaron en todos los espacios con excepción de las zonas húmedas, creando un lienzo continuo con el cual se relacionan los otros elementos de la vivienda. Las puertas y los clósets, elaborados en teca y chapilla de flor morado, mantienen los tonos claros de la madera escogida para el suelo. Los grises del concreto son lisos y pulidos en las zonas de los baños, y rugosos y texturizados en la chimenea, las columnas y el muro de circulación hacia las habitaciones. Por su parte, el blanco está presente en las alcobas, los baños y la cocina, en vidrios, tableros, mosaicos y superficies limpias y brillantes. Su pulcritud realza las texturas y colores del concreto y de la madera a través del contraste.

Cada una de las habitaciones de los hijos se pensó como un pequeño loft, incorporando el baño al espacio principal a través de puertas correderas de vidrio blanco. La alcoba del hijo se caracteriza por una generosa presencia del concreto, mientras que la de la hija exhibe un mural especial pintado por la artista Silvia Celis. En el cuarto principal ampliaron el walk-in-closet, cuya espalda se diseñó para servir simultáneamente de cabecero a la cama. La estratégica presencia de los espejos llenó de luz y de profundidad este ambiente. El hall de habitaciones, antiguamente un espacio exclusivo para circular y de carácter algo residual, dio paso a un nuevo estudio y una galería para exhibir las obras de arte que posee la familia. En los diferentes ambientes ubicaron lámparas y luminarias, cuya materialidad natural y sus diseños limpios y geométricos responden claramente al lenguaje arquitectónico planteado para todas las áreas.

En términos generales, el proyecto, además de eliminar divisiones y unificar áreas, permitió generar novedosos usos y relaciones espaciales; igualmente, nuevas oportunidades de interacción entre los miembros de la familia. Este resultado, sumado a la homogeneización de su materialidad en torno a colores cálidos y texturas naturales, termina de consolidar este apartamento como un verdadero hogar.

//revistaaxxis.com.co

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