Algunos de los mejores representantes de la arquitectura caleña

Estudiantes Axxis. En 291 páginas, la Universidad de San Buenaventura de Cali reunió los trabajos más sobresalientes de sus egresados, profesores y estudiantes que han pasado por el programa de Arquitectura que cumplió 35 años. Un trabajo notable que brinda un panorama del arquitecto del Valle. 0

Si recibimos con tanto interés obras inscritas en categorías propias y cercanas a nuestra disciplina, como son el diseño de mobiliario en intervenciones urbanas y domésticas, la investigación dedicada a monografías de obras y autores y los estudios críticos sobre la cultura arquitectónica, causa gran satisfacción la presencia de una categoría particular, a saber, la producción artística y cultural.

En ella se presentan obras en fotografía, documentales y patrimonio fílmico y sonoro, todo ello en contextos urbanos y rurales que indagan otros modos de comprender el papel del arquitecto en la sociedad.

En el caso específico de los profesores, es destacable la producción de la línea proyecto urbano, con estudios que tratan los retos que conllevan mayor urgencia y trascendencia para la ciudad y la región.

Por su parte, la línea proyecto arquitectónico se centra en dos aspectos: análisis de proyectos y hábitat. Los primeros giran alrededor de trabajos monográficos sobre obras y autores ejemplares en el ejercicio de la enseñanza y el aprendizaje de la arquitectura. Los segundos, acentúan la vivienda en términos de la calidad de vida de sus habitantes y la construcción del espacio urbano. En esta línea merecen especial atención los trabajos sobre la enseñanza de la arquitectura, los cuales apuntan a la metodología de investigación como base del proyecto.

La línea arte y estética amplía las posibilidades de la arquitectura y la construcción de la ciudad, a partir de otras manifestaciones que acercan la comunidad a los razonamientos planteados por la academia. Por último, la línea de proyección social despliega dos tipos de proyectos. Por un lado, los parques y los equipamientos promovidos por entidades públicas y privadas en diferentes sectores marginales de la ciudad, que aportan nuevos espacios de encuentro comunitario que favorecen la cohesión social.

Y por el otro las edificaciones ejecutadas en nuestro campus, como una manera de orientar su crecimiento y buscar un equilibrio entre lo construido y la riqueza ambiental y paisajística que lo caracteriza. Un ejemplo notable es el proyecto de las graderías ubicadas en la cancha de fútbol, que merecieron el premio nacional en la XVIII Bienal Colombiana de Arquitectura 2002, en la categoría proyecto arquitectónico.

El empeño del programa en que el libro se dedicara principalmente a la muestra, con la inauguración de un proyecto editorial dedicado a la producción de sus egresados, hizo imposible incluir en esta primera edición otros protagonistas, como los fundadores de la Facultad y su programa, los directivos, profesores, estudiantes y administrativos, así como un número superior de egresados de excelente trayectoria profesional. Queremos con este libro, que todos ellos se sientan igualmente bien representados.

ALGUNOS PROYECTOS

Edward Conde Serna y Andrés F. Cifuentes Cadena, Promoción 2002 – 2000. Parque Boyacá. Tulúa, Colombia.

El alto deterioro ambiental en el que se encontraba el espacio público en el centro de la ciudad de Tuluá, motivó a la administración a desarrollar un plan, cuyo objetivo fue renovar los espacios públicos más significativos para la ciudadanía. Como resultado de este plan, se optó por renovar el Parque Boyacá, plaza fundacional de la ciudad, la cual, con el transcurso del tiempo, se fue convirtiendo en un parque ajardinado.

La configuración simétrica del plano base original respondía a las cuatro manzanas que lo delimitaban, sin importar el valor de ciertos edificios y las actividades que se desarrollaban en ellos. Los bordes del parque se habían convertido en zonas de parqueo y estaban invadidos por vendedores ambulantes. La disposición de las zonas verdes en amplias materas generaba un aislamiento con el entorno y dejaba muy poco espacio para el encuentro en su interior.

El proyecto consistió en extender el perímetro de la plaza sobre sus costados oriental y occidental, para integrar las manzanas aledañas y sus actividades a la plataforma pública, y organizar en dos ambientes las actividades principales del parque: una plaza cívica longitudinal, en el sentido norte-sur, sobre el costado occidental, la cual sirve como atrio de la iglesia y como vestíbulo del Centro Administrativo, y un parque en el costado oriental, que opera como lugar de encuentro y recreación bajo la sombra de los árboles organizados en materas de diferentes tamaños, lo que produce una variedad de espacios de encuentro entre ellas.

Con esta intervención se consiguió crear un lugar que cumple la doble utilidad histórica de este espacio: ser un salón público para la ciudad y, a la vez, un parque caracterizado por sus cualidades ambientales y paisajísticas.

María V. Ramírez González y Kateline Llantén Morales, promoción 2001. Mobiliario urbano Ciudad Santa Bárbara. Palmira, Colombia.

Con el fin de complementar el proyecto sostenible de Ciudad Santa Bárbara, la constructora Gamatelo lanzó el concurso de diseño de mobiliario urbano.

El proyecto debía resolver, de manera innovadora y sostenible, cuatro elementos: un bolardo, un mupi, un bicicletero y un punto ecológico. El concepto general del mobiliario propuesto parte de la naturaleza como principal ejemplo de sostenibilidad. El punto de origen es el agua, elemento en constante interacción con el ecosistema, que ayuda a su funcionamiento a través de sus diferentes cambios de estado físico durante el ciclo de vida que cumple.

De este modo, una gota de agua da forma al mobiliario. Ella se transforma, unas veces en línea o en plano, otras crece en sentido horizontal o vertical hasta convertirse en un volumen más complejo. Su estética permite explorar formas orgánicas que rompen la rigidez del mobiliario urbano existente y proponer elementos singulares que llaman la atención al usuario y buscan un sentido de pertenencia.

Además de los aspectos estéticos y formales tenidos en cuenta, la materialidad responde a la plasticidad de cada objeto. Su producción es rápida y cumple las condiciones económicas establecidas. Los materiales empleados fueron tubular metálico, platina de hierro, cold rolled al natural, acero inoxidable o con pintura electrostática, y concreto. Son materiales perdurables, con alta resistencia al vandalismo, que requieren poco mantenimiento y pueden ser fundidos, triturados, reutilizados y reciclados.

Joaquín Llorca, promoción 2002. Parque La Victoria. Buga, Colombia.

Paisaje sonoro del paisaje cultural cafetero es un proyecto pedagógico desarrollado durante cuatro años, de 2013 a 2016, que hizo parte de los ‘Laboratorios de Artes Visuales’ promovidos y financiados por el Ministerio de Cultura de Colombia. Estos laboratorios se realizaron con un equipo interdisciplinar de profesionales, a través de una serie de talleres con una orientación ambiental y cultural, que ponían en juego la idea de “paisaje sonoro” en la zona cafetera del Valle del Cauca.

Proclamado por la Unesco en 2010 como Patrimonio Cultural de la Humanidad, el paisaje cultural cafetero es un marco de referencia que define la región desde una actividad económica que la ha conformado culturalmente. Esta unidad de referencia espacial sugiere nuevas estrategias y herramientas para el conocimiento y la apropiación de dicho patrimonio. Por tanto, la dimensión sonora, como una expresión fundamental de la identidad de las regiones, es un elemento esencial en la conformación de un territorio. Costumbres de ocio con músicas propias, acentos, sonidos de la maquinaria usada en el proceso cafetero, o de la fauna y la naturaleza, son manifestaciones acústicas únicas que han moldeado el paisaje aural de la región.

Cada laboratorio contó con la participación de grupos muy diversos: estudiantes de secundaria, universitarios, artistas y habitantes de sectores rurales. La diversidad de participantes llevó a desarrollar metodologías particulares que intentaban interpretar la sensibilidad de cada grupo, con el fin de que se apropiaran del paisaje cultural cafetero a través de la escucha y la representación de lo sonoro. El objetivo de los talleres se alineó con el espíritu del programa de laboratorios del Ministerio, que ha buscado incidir positivamente en la calidad de vida de las comunidades a través de prácticas artísticas y culturales.

Laura M. Burbano, Juan F. Díaz, Daniel F. Molina y Wilder A. Sepúlveda, promoción 2016. Recuperación de un intersticio entre centralidades. Cali, Colombia.

Esta tesis de grado surgió a partir de una reflexión crítica sobre los proyectos de renovación urbana que se han proyectado desde el sector público en la zona central de Cali. La reflexión alimentó la idea de proponer un proyecto urbano ejemplar con el fin de formular un debate en torno a la generación y regeneración de esta zona de la ciudad.

El proyecto urbano se resolvería en tres escalas: una general, con el fin de formular un proyecto desde la reflexión colectiva y pensando en la inserción de esta gran pieza urbana en la ciudad; una escala urbana de detalle, con proyectos urbanos estratégicos, encuadrados y justificados desde la escala general para resolver los aspectos tipológicos, espaciales y funcionales y, por último, un proyecto urbano arquitectónico, como escala demostrativa del enlace necesario entre las apuestas urbanas y los proyectos arquitectónicos que definen el lenguaje y la espacialidad de la ciudad.

La intervención se realiza sobre 260 hectáreas, repartidas en 12 barrios del centro de la ciudad, que abarcan una parte del río Cali, la antigua vía férrea, paralela a las calles 25 y 26, y la Terminal de Transportes. Este sector se caracteriza por su alta demanda de usuarios que buscan empleo, la baja ocupación, el deterioro físico y la marginalidad social, que derivan en la desterritorialización del espacio urbano y en la falta de apropiación y valoración del espacio público y del patrimonio arquitectónico. El área se define como un intersticio urbano entre centralidades y un espacio común entre el centro histórico, la antigua zona industrial y el centro expandido de servicios, influenciado por las dinámicas urbanas propias y cambiantes de dichas centralidades.

Wilmer Vallejo Benítez, promoción 2002. Casa familia Zapata Rodgers. Dapa, Colombia.

La vivienda se emplaza en un lote de composición rocosa, con un área de 3.512 m², un clima frío predominante y unas inmejorables condiciones ambientales y paisajísticas. Al sur linda con un cuerpo de agua y con exuberante vegetación, y al oriente con la cordillera y el sol naciente. La vivienda aprovecha la pendiente del terreno, que tiene un ángulo de 17 grados, para organizar tres zonas del programa con diferencias de nivel entre sí de 1.05 metros de altura. En el nivel más alto se aloja la habitación principal y su programa complementario. El nivel intermedio se destina a las habitaciones de los hijos y el nivel más bajo se reserva para la zona social y los servicios. Todas las áreas se vinculan con la cañada y el bosque a través de terrazas resguardadas del sol de la tarde por la arborización.

El programa de actividades responde a una familia compuesta por tres hijos adolescentes, un padre interesado en la lectura y una madre emprendedora que hace años sumó a sus ocupaciones el oficio de la pintura, gusto que heredó la hija menor. Estas formas de vida determinaron el carácter de la casa, dotándola de espacios significativos como un taller de pintura que forma una doble altura con la zona social, la cual aloja una biblioteca y una terraza cubierta, que se suma a las terrazas de las habitaciones. Aterrazar las diferentes zonas de la casa, aprovechando la caída natural del terreno, tiene como fin conservar siempre una relación inmediata con el suelo exterior desde cada una de sus estancias.

Jaime Eduardo Beltrán Venegas, Parque Tecnológico Cali, Colombia. Proyecto arquitectónico

Como un proyecto de servicio abierto a la ciudad, el Parque Tecnológico se implantó cercano al acceso vehicular, con control de ingreso independiente. De acuerdo con las características morfológicas y ambientales del campus, el conjunto dispone dos bloques de edificios exentos, los cuales con una arquitectura abierta y determinada por el respeto a las condiciones climáticas del lugar, logran una óptima orientación solar y una apropiada respuesta formal, técnica y funcional a los requerimientos de habitabilidad y confort climático.

De los dos bloques proyectados solo se construyó el occidental, situado más próximo al acceso. El edificio se compone de dos cuerpos longitudinales que se fraccionan en su centro y se trasladan ortogonalmente para lograr una tensión diagonal que los dinamiza. De esta manera se conforman cuatro volúmenes permeados por zonas verdes y terrazas que permiten la ventilación y las visuales. El fraccionamiento volumétrico se liga en el punto fijo céntrico del que parten puentes vinculadores abiertos y transparentes que constituyen una espacialidad fluida contenida al mismo tiempo por el perímetro de cerramientos.

El edificio, construido en concreto a la vista fundido en sitio, se abujardó con el fin de producir una textura rugosa a la superficie del volumen. La estructura de pórticos de concreto conforma un sistema de parasoles verticales que protegen las fachadas de las declinaciones solares este y oeste. Así, al complementarse con las franjas de parasoles metálicos horizontales, perforados para permitir la ventilación, se configura un lenguaje de fachadas que además de lograr un óptimo confort ambiental, le otorga unidad e identidad al conjunto.

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